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cuentas claras
Maribel Ramírez
Serfin, ¿británico o español? A la hora de la verdad, quedaron únicamente dos postores serios por el Grupo Financiero Serfin, el tercero del sistema bancario mexicano: el Hong Kong Shangai Bank, de capital británico, y Santander Mexicano, filial del grupo español Santander Central Hispano. Los otros contendientes finalistas quedaron a la zaga al desistir la entrega de una postura formal por Serfin. Era de esperarse, dicen algunos, que desde antes ya mencionaban las dificultades para que el grupo mexicano Banamex pudiera encontrar recursos para adquirir a uno de sus tres principales competidores, y que también anticipaban el desinterés de Citibank, pues sus fines eran sólo conocer las entrañas del que será un fuerte grupo extranjero en el mercado mexicano. La decisión la conoceremos el 8 de mayo cuando el Instituto de Protección al Ahorro Bancario (IPAB) abra las posturas que desde el lunes pasado están resguardadas en la misma bóveda de Banca Serfin. Lo que es un hecho es que por enésima ocasión, un banco mexicano pasará a ser controlado por capital extranjero, que en menos de un sexenio ha logrado detentar casi la mitad de los activos de la banca que opera en territorio mexicano. Cuando inició el presente gobierno, los bancos de capital extranjero no representaban ni 6% del sistema.
No se sobrecalientan
En las últimas semanas surgió en la agenda pública una preocupación nueva: el riesgo de que la economía mexicana se esté sobrecalentando en vista de que el crecimiento de la producción parece ir demasiado aprisa (los pronósticos se siguen ajustando a la alza) con riesgos de generar desequilibrios que conducirían a un inevitable desastre debido sobre todo a un impacto en la inflación y, de ahí, a todo lo demás. Al respecto ha habido varias versiones en pro y en contra. Una postura interesante es la del Grupo Financiero Bancomer, que señala que si bien hay razones históricas para ser escépticos (la burra no era arisca, para ser explícitos), el incremento del producto interno bruto no debe ser motivo de inquietud y, en todo caso, la atención debe concentrarse en otros puntos. El crecimiento de la economía mexicana, mencionan los especialistas de GFB en su Informe Económico, lejos de representar una debilidad es un medio para aumentar el bienestar de la población. Su argumento es que la mayor actividad económica va de la mano con un aumento del ingreso y del empleo, y ello no debe preocupar porque no implica un desequilibrio fiscal o de balanza de pagos. "El mejor entorno está generando un balance fiscal mejor al comprometido por el gobierno". Más aún, quizá pecando de optimistas, los analistas de GFB no ven riesgo mayor de que culmine ya la prolongada expansión de Estados Unidos, además de que subrayan que la favorable percepción que se tiene sobre los "fundamentos" de la economía mexicana es lo que sustenta la actual reactivación de los flujos del exterior en pleno proceso político previo a las elecciones. Todo ello coronado hasta ahora con un óptimo precio de la mezcla mexicana de petróleo que en marzo cumplió cinco meses de precios medios por arriba de 20 dólares por barril (dpb), muy por arriba de los 16 dpb estimados dentro del presupuesto público |
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