![]() |
el país | el mundo | dinero | columnas |
| ciberia | gente | medios | ensayos | |
| tianguis | mañana | libros | cultura | |
| espectáculos | etcétera | |||
|
el país |
||
|
la granja textos bahías
|
memoria Agravios
Pablo Hiriart
Algunos piensan que esta semana suele ser útil para la reflexión. Al menos, eso sugiere la tradición. A nuestros políticos no les caería mal el ejercicio. Sería oportuno pensar por qué estamos enfrentados todos contra todos. Qué sentido tiene. ¿Acaso somos más democráticos mientras más nos enfrentamos? ¿Son el odio y el encono el nuevo aceite del sistema? A este ritmo, todos seremos enemigos de todos. La política es competencia: dura y ruda. Pero, ¿al grado de que no podamos ponernos de acuerdo ni siquiera en qué hora es? Quizá haya quienes piensen que ésta es la manera como se construye una sociedad mejor. Que los cimientos son la desconfianza, el descrédito y la agresión. Nadie le otorga el beneficio de la duda a nadie. Se acabó la buena fe. ¿Qué hemos hecho para que florezca lo peor de la sociedad, de las personas y de las instituciones? Una ligera revisión a los periódicos nos da la fotografía de cómo estamos. La Procuraduría General de Justicia del Distrito Federal inició un proceso en contra de visitadores de la Comisión de Derechos Humanos. La Comisión dio a conocer que la Procuraduría fabricó pruebas y testigos para encarcelar a una edecán inocente del crimen que se le imputa. La Procuraduría somete a un proceso judicial a una televisora que es crítica con su trabajo. Arturo Núñez acusa al gobernador de Tabasco de realizar un fraude electoral para impedir que él sea candidato a gobernador. Diputados madracistas piden se haga una auditoría a Núñez en la Cámara de Diputados. Diputados leales a Núñez se rebelan contra la derrota de su jefe. De la noche a la mañana, Televisa prescindió de tres comunicadores pilares de esa institución: Jacobo y Abraham Zabludovsky y Guillermo Ortega. En uno de los programas de mayor audiencia, a uno de ellos lo acusaron de ser un estorbo, al otro de borracho y al tercero de hostigador sexual. El secretario de Gobierno del DF se lanzó contra el cardenal: a decir misa, que es lo suyo. Rosario Robles se fue contra Ernesto Zedillo, a quien acusó de fungir como defensor de oficio de Oscar Espinosa. El Presidente desea que esté infundada la acusación que el procurador del DF hizo contra Espinosa. Pero él los nombró a ambos. Layda Sansores, senadora del PRD, arremetió contra Amalia García, presidenta de ese partido. Pidió su renuncia. Vicente Fox acusó a Antonio Toledo Corro de ser un narcopolítico, éste demandó por la vía penal a Vicente Fox. López Obrador acusó en televisión a Diego Fernández de Cevallos de ser millonario a expensas del poder y de explotar su careta de opositor. Diego le recordó que se le mencionaba como el asesino de su hermano. Francisco Labastida acusó a Manuel Camacho de ser el responsable moral del asesinato de Colosio. Camacho acusó penalmente a Labastida por difamación. Vicente Fox acusó al PRI de estar copado por la mafia del narcotráfico. El PRI acusó a Fox ante el IFE. Labastida acusó a Fox de que su familia es beneficiaria del Fobaproa. Fox dijo que Lavestida era "mariqueta". Ernesto Zedillo acusó a los diputados de irresponsables por obligarlo a recortar el presupuesto. López Obrador acusó de trabajar para Gobernación a los consejeros del Instituto Electoral que votaron contra su elegibilidad como jefe de gobierno. Y así podríamos seguir en este somero recuento de agravios que se acumulan cada día. Lo destacable es el hecho de que los adversarios, cada vez se les ve menos como individuos que piensan diferente, e incluso detestables con los que hay que convivir. Cada vez se les ve más como enemigos a los que hay que acabar. Eso es lo que podría ser interesante reflexionar esta semana. Con un espíritu más cercano a la efeméride del domingo que a la del viernes Pablo Hiriart es director general del periódico Crónica. |
|
|
|