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¿La senadora Hillary?

María Cristina Rosas

Hillary Rodham
Foto: Newsweek

Rudolph Giuliani, alcalde de Nueva York, está siendo víctima de sus propios éxitos. El hombre que barrió el crimen de uno de los estados más importantes de la Unión Americana se encuentra por debajo de las preferencias electorales frente a la primera dama Hillary Clinton, por un margen que oscila entre los ocho y los diez puntos porcentuales.

Una encuesta reciente efectuada por el diario estadounidense The New York Times y la cadena de televisión CBS reveló que actualmente Hillary Rodham cuenta con 49% de la intención de voto entre los electores, en tanto Giuliani se ubica en segundo lugar con 41%. Si los indecisos son presionados para revelar su apoyo, entonces la primera dama pasa a 52%, en tanto Giuliani sólo sube un punto porcentual para colocarse en apenas 42%.

Todavía en febrero pasado, Giuliani se encontraba al frente con 46% contra Hillary Rodham que tenía 44%. Pero la situación ha dado un vuelco inesperado, debido al manejo que el alcalde neoyorquino dio a un incidente que, evidentemente, le ha ganado muchas críticas.

En marzo pasado Patrick Dorismond, un joven negro menor de edad fue baleado -a pesar de que no estaba armado- y muerto por la policía de Nueva York. Giuliani, en su afán por defender la acción policiaca, dio a conocer los antecedentes criminales del hoy occiso, aunque por ley esa información tendría que mantenerse en secreto. El problema es que la opinión pública no sólo consideró de mal gusto el exabrupto de Giuliani, sino que los secretos a voces se convirtieron en airadas protestas.

Giuliani, quien tiene siete años en el cargo, ha hecho del combate al crimen su principal política de gobierno y esto fue lo que le ganó la victoria al Partido Republicano en ese estado anteriormente gobernado por Mario Cuomo. Sin embargo, tras el episodio Dorismond cada vez más neoyorquinos comparten la idea de que el énfasis en el combate al crimen ha alentado la brutalidad policiaca, responsable de acciones impunes como las descritas.

El caso Dorismond también ha estimulado las críticas de las comunidades afroestadounidenses de la big apple, quienes señalan que un negro tiene más posibilidades de ser victimado por la policía que un blanco. Las comunidades hispanas han aprovechado la coyuntura para enfatizar el hecho de que, a su manera de ver, el racismo y la brutalidad de las fuerzas del orden público actúa a discreción contra ellas.

Estos factores han operado en favor de la primera dama, quien en noviembre próximo podría ser electa al Senado, a pesar de los comentarios de Giuliani, quien considera que las encuestas reflejan realidades de "coyuntura" y que, por lo mismo, se verá beneficiado de todas formas con el voto del electorado a fin de año.

Sin embargo, el Partido Republicano discrepa de la postura de Giuliani; de hecho, la relación entre ambos nunca ha sido particularmente cordial. Empero, no le queda más remedio al grand old party que respaldar al temperamental alcalde, a riesgo de que ello le cueste la gubernatura de un estado clave como Nueva York.

Este episodio también beneficia a Albert Gore, el candidato demócrata a la Presidencia, dado que si Hillary Rodham gana el apoyo del electorado (y las encuestas le favorecen), ello dará un gran impulso a la campaña del vicepresidente. En cambio, si la primera dama se estanca y vuelve a caer al segundo lugar, difícilmente podría recuperarse y no sólo eso: el daño a la campaña de Gore sería letal, debido al empuje que experimentarían los republicanos y su acérrimo rival: George W. Bush

María Cristina Rosas es profesora-investigadora en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM. Correo: mcrosas@prodigy.net.mx

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