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¡Vivan los pobres!
Ricardo Becerra

 

 

 

 

 

 

 

 

 

cuentas claras


Enrique Contreras Montiel

La cuaresma en la dieta de los mexicanos

En estos días de cuaresma se da por sentado en muchos hogares, sobre todo los que profesan la religión católica, que se debe consumir productos del mar: pescados y mariscos, para evitar la llamada "carne roja". Este hecho conduce a que gran parte del consumo de pescados y mariscos se realice en esta época, lo que se suma a dos más: la concentración regional y social de ese tipo de consumo.

 

El consumo social

Foto: Enrique Rivera Barrón

Según los datos de la Encuesta Nacional del Ingreso y el Gasto de los Hogares (México, INEGI, 1996), solamente 17.3% de las familias que se encuentran en el primer decil, el de los más pobres, incluyen en su dieta estos productos, para lo cual emplean 0.8% de sus recursos. En tanto que en el último decil, el de la población con mayor poder de compra, 33.4% de los hogares incluyen en su dieta productos de este sector, pero solamente emplean 0.5% de su gasto para hacerlo.

Este estudio permite corroborar que, efectivamente, el mercado de productos pesqueros es fundamentalmente urbano. Tomando el primero y el último de los deciles de la Encuesta, como los casos extremos entre pobreza y riqueza, se pueden observar los siguientes resultados. En tanto en las localidades de más de dos mil 500 habitantes, 16.4% de los hogares más pobres consumen algún producto del mar, destinando para ello 1.1% de su gasto, en los más ricos 32% también lo consumen, pero solamente destinan 0.4% de sus recursos. En contraste, en las localidades de menos de dos mil 500 habitantes, solamente en 9.5% de los hogares consumen productos marinos, para lo cual emplean 0.9% de sus recursos, pero en los más ricos 24.5% también los consumen y destinan 0.7% de su gasto.

 

Los consumidores

Aunque los datos anteriores muestran una cultura del consumo de pescado y mariscos fundamentalmente urbana, otro de los datos que corroboran esa afirmación es la ubicación de los principales mercados y centros de distribución. El primero y más grande mercado es el de la ciudad de México, que tiene cinco mercados especializados entre los cuales está el más importante de México: la Viguita, construido para sustituir al viejo de La Viga, solamente superado por el de Tokio, Japón. Le siguen en importancia el de Guadalajara, Jalisco, con ocho centros de acopio y distribución, cinco de los cuales son para menudeo; y finalmente el de Puebla, que debe su importancia a su posición estratégica que enlaza al litoral del Golfo de México con la ciudad de México. Los demás son pequeños y con una participación insignificante en el total.

 

La bendición de muchas familias

Foto: Geomundo

Pero la actividad pesquera transmite sus repercusiones sociales en la producción, sobre todo porque en los últimos años incorporó a importantes grupos organizados, por medio de las sociedades cooperativas. La composición de las cooperativas pesqueras es el siguiente: 25% corresponde a cooperativas de pesca de altura; 44.4% a la pesca ribereña; 2.6% a actividades mixtas; 8.7% a actividades de cultivo; 3.3% a pesca deportiva; 8.7% a actividades en aguas continentales y 7.2% a otras actividades de captura.

A su vez, 54.8% de los pescadores organizados se concentran en cooperativas de pesca ribereña, 19% en pesca de altura, 8.7% en aguas continentales, 5.7% en actividades de cultivo y 11.8% en otros tipos de captura. Los estados donde se ubica el mayor número de estas organizaciones son: Sinaloa, 23.9%; Sonora, 9.8%; Veracruz, 7.8%; Campeche, 5.6%, y Tabasco, 5.4%.

Por ello, a diferencia de los consumidores pobres, los cuales ven con tristeza el aumento de los precios en la cuaresma, este sector de productores espera con ansiedad y agradece al Señor la costumbre de venerarlo

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