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todos somos consumidores ¿Cuánto te látex?
Norma Araceli Bautista
En este asunto ya no hay de otra. Ponérselo o arriesgar en el intento. Incorporar el uso del condón al ritual de las relaciones sexuales tiene más que ver con la responsabilidad y la seguridad que con el gusto o el placer. Y aunque abunden los pretextos para evitar usarlo, lo cierto es que los fabricantes de preservativos se esmeran cada vez más para eliminar los inconvenientes del producto y convertirlo en algo tan necesario como el baño diario. Las cualidades de los condones se han multiplicado, tanto que ahora hasta las mujeres podemos colocarnos uno. Pudiéramos comenzar con las ventajas si mencionamos que hasta el momento, y a excepción de la abstinencia, no hay mejor protección contra el Sida y embarazos no deseados. Será justo reconocer que su margen de efectividad está por encima de 98%, siempre y cuando se conserven y usen correctamente. ¿Los condones se rompen? Pues al parecer, el pretexto está caducando. De acuerdo con estimaciones de Conasida, menos de 2% de los condones llegan a romperse y la causa es ajena a la calidad del preservativo. En México se comercializan más de 30 marcas, que responden a diferentes características: lisos con lubricante espermicida; lisos lubricados; texturizados lubricados; lisos no lubricados; lisos con aroma; texturizados con espermicida y ultra delgados. Ante la proliferación de marcas, el control de calidad de estos productos ha debido sustentarse en una Norma Oficial Mexicana, la cual establece las especificaciones sanitarias que deben cumplir los preservativos de hule látex, como información completa y clara al cliente, verificación del empaque, defectos visibles, verificación dimensional, solidez del color, orificios no visibles, volumen, presión de estallamiento y resistencia a la ruptura. Lo anterior nos garantiza un nivel básico de confiabilidad que aumenta con las pruebas practicadas por los propios fabricantes de condones. ¿Qué no se siente igual? Pues en este punto las discrepancias abundan: hay quienes juran perder sensibilidad. Y si sirve como consuelo, afortunadamente a nosotros ya no nos tocó el rudimentario condón de cuero que apenas si se reblandecía un poco con el calor del cuerpo. ¡Qué tal! Correo: bagu@compaq.net.mx |
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