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el navegante El amor en la red
Antulio Sánchez
Es sabido que en la red se tejen las más locas aventuras, en ella se da vida a las más apasionadas y absurdas fantasías, por eso no extraña que también se haya tornado en una de las interfases más adecuadas para mitigar la soledad, o bien para dejar correr las fantasías sexuales más impracticables en la vida diaria. Así, no resulta descabellado que se haya tornado para miles de usuarios, o incluso tal vez millones, en una interfase adecuada para el enamoramiento, el flirteo, la seducción y el juego erótico. El surgimiento de investigadores que dan cuenta de esta nueva situación es el ejemplo de que la red se ha transformado en una vía de canalización del afecto. Ejemplos notorios son dos obras de la investigadora estadounidense Sherrey Turkle: The second self y La vida en la pantalla, donde la autora reflexiona sobre este desdoblamiento de las emociones por los monitores. También merece mención especial la obra de Stephanie Fletcher, E-mail, a love story, donde aborda la cuestión amorosa en la red, en particular el papel que juega el correo electrónico en el desnudamiento de la intimidad y la fuerte unión de sentimientos que se logra a través de los bits. En la obra de Esther Gwinnell, El amor en Internet. Intimar con desconocidos a través del cibererespacio (Paidós) se habla de que este proceso de descentralización del amor de lo corporal no es nada nuevo. La autora cuenta con una página en la red: www.nocouch.com, donde reúne testimonios de usuarios sobre estas situaciones. De hecho, si bien ella se concentra sólo en las cartas, es evidente que a lo largo de la historia de la comunicación han aparecido diversas interfases que han descentralizado las emociones y los afectos del cuerpo. Las cartas han sido esenciales, pero también lo han sido los mismos libros, el teléfono, el telégrafo, etcétera, quienes han sido también grandes canales de distribución de las emociones. Que hoy la red se vuelva un mecanismo más apto para estas cuestiones se debe a que es un instrumento más económico y horizontal, que opera en tiempo real, con lo cual se multiplican los intercambios y se presenta una globalización intensa de los afectos y las emociones en general. Desde una perspectiva psicoanalítica, El amor en Internet describe por qué hay personas que establecen relaciones sentimentales por Internet, dibuja a las interacciones amorosas en el monitor como un resultado de las nuevas condiciones sociales y urbanísticas y el desarrollo de los nuevos medios de comunicación. A través de diversas cartas y ejemplos de la vida diaria, la autora plasma el nudo psicológico que subyace en las relaciones afectivas y amorosas por medio de la red. A lo largo de la obra se esboza lo dulce y lo amargo de los procesos amorosos en la red; se describen los idilios afectuosos, así como las relaciones perversas y enfermas que terminan por aniquilar el frágil ecosistema emotivo de algunos usuarios. La obra es importante, aunque en ocasiones exagere en la postura clínica. Lo único no convincente de estos relatos que reproduce la autora es que a lo largo de ellos abundan los ambientes fríos y diálogos escasamente eróticos. Esto no convence porque cualquiera que haya estado en la red en algún proceso de flirteo sabe que lo sobresaliente aquí es la palabra erótica de grueso calibre, la seducción al instante, la alta temperatura de los mensajes. Tampoco es creíble que en la mayoría de los casos relatados haya mediado un largo periodo de contacto virtual; que haya existido un largo proceso de intercambios digitales para que se conocieran de forma física o culminaran incluso después de un largo periodo virtual de intercambios en una relación amorosa también digital. La valía de esta obra está en dar pie a estudios que abunden más en desentrañar los confines virtuales, en desmenuzar la psicología del ciberespacio, de estos cambios que se gestan con la incipiente cibercultura que toca el mismo corazón de la situación amorosa Antulio Sánchez es periodista, ha colaborado en diversas publicaciones. Correo: antulio@mailcity.com |
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