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la granja


Raúl Trejo Delarbre

1 Del Villar

Samuel del Villar
Foto: Jorge Claro/Contraluz

Que renuncie Samuel del Villar. Esa fue la reacción de varios dirigentes no perredistas cuando, el lunes pasado, se supo que el testigo clave en el caso Stanley se desdijo de las acusaciones que, hasta entonces, sustentaban las imputaciones de la PGJDF contra quienes supuestamente prepararon el asesinato de ese conductor de televisión.

La renuncia del procurador del DF sería reconocimiento autocrítico, y sincero, de la imposibilidad de su administración para documentar los asuntos más importantes que han ocupado a esa dependencia en los últimos dos años.

Inculpaciones sin suficiente fundamento, habilitación fraudulenta de testigos, compra o fabricación de evidencias, desaparición de pruebas son algunas de las pifias que no sólo ensombrecen la de por sí exigua confianza de los ciudadanos en la impartición de justicia. Además, la incriminación de inocentes significa que los verdaderos culpables de algunos delitos han quedado sin castigo.

Eso puede estar ocurriendo en el célebre y aún oscuro caso Stanley. Si ahora resulta que Luis Gabriel Valencia López, el principal testigo de la Procuraduría, mintió en sus acusaciones, eso significa que fueron encarcelados varios ciudadanos sin culpa alguna, comenzando por la edecán Paola Durante -cuya inocencia ha sido tenazmente defendida por la CDHDF-. Y que entonces sigue pendiente el castigo a quienes sí planearon y cometieron ese crimen. Samuel del Villar invirtió grandes expectativas en la solución del caso Stanley. De ese tamaño puede ser su fracaso en este asunto.

 

2 Ortega Ruiz

Guilermo Ortega
Foto: Maura Falfán

En los últimos días de enero, en una entrevista con el semanario Milenio, Guillermo Ortega Ruiz estaba tan a gusto con su trabajo en Televisa que aseguraba que permanecería allí varios años más.

Dos semanas más tarde, cambió de opinión. El ex conductor de El Noticiero dice que a mediados de febrero dejó durante una semana esa responsabilidad para irse de viaje, a meditar sobre la incomodidad que le causaban el estilo y a veces el contenido de las decisiones editoriales en Televisa. Fue entonces, asegura ahora, cuando resolvió abandonar esa empresa. Fue un cambio drástico y, como puede apreciarse, repentino.

Desde aquella ausencia se especuló mucho sobre las causas del diferendo de Ortega Ruiz con Televisa. Que si el PRI se había disgustado por la divulgación de una votación escolar que favorecía a Fox. Que si en esa empresa habían reprendido a Ortega por no resolver con habilidad ese presunto reclamo.

Ortega dice ahora que aquellos eran rumores. Es posible. Pero si se propagaron, fue por la ausencia de aclaraciones puntuales sobre su relación con Televisa.

Ni ese conductor ni la empresa para la que dejó de trabajar la semana pasada tuvieron la atención de explicarle al público las causas de los cambios en el noticiero nocturno del Canal 2. Los televidentes han sido los últimos en conocer -y de manera insuficiente- esos ajustes.

 

3 A. Zabludovsky

Más explícitas, aunque todo parecería indicar que hay tensiones y discrepancias aún desconocidas, fueron las renuncias de los Zabludovsky.

Abraham se fue de Televisa porque no le asignaron la silla que durante dos años había sido de Ortega. Su padre, don Jacobo, renunció solidariamente con él.

Abraham Zabludovsky explica ahora que se disgustó cuando Televisa designó a Joaquín López-Dóriga para conducir el noticiero de las 22.30. No quería quedarme varios años esperando a que Joaquín deje ese sitio, asegura.

Zabludovsky confiaba en que Ortega Ruiz no siguiera mucho tiempo más en el codiciado noticiero nocturno. Estaba dispuesto a esperar que Ortega se desgastara para entrar a relevarlo, pero no a que un periodista de más empaque y con relaciones políticas más firmes como López-Dóriga llegara a esa posición.

Si esas rivalidades y cambios se tradujeran en mejores contenidos y mayor esfuerzo en los noticieros, sus televidentes saldrían beneficiados. Pero es difícil esperar que, a partir de una crisis como la que experimentó la semana pasada, Televisa vaya a mejorar la calidad de sus programas informativos.

Tampoco parece haber mayor esfuerzo en la casa de enfrente. Poco queda de la "guerra de las televisoras" de hace unos años, que terminó con la falta de competencia que Televisa había disfrutado. Ahora, en vez de mejorar y diversificar su oferta informativa, TV Azteca parece conformarse con presenciar las dificultades de Televisa

Correo: rtrejo@etcetera.com.mx

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