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Promesa incumplida

Héctor González Jordán

El planeta está en fase de reconstrucción. En plena época globalizadora en la que las fronteras se reducen y los mercados se amplían son muchas las dudas que surgen: ¿qué destino tendrá este reacomodo constante?, ¿cuál es el papel que tendrá que jugar el Estado, como institución reguladora? La democracia y el mercado son conceptos actuales, con los cuales casi cualquier sistema de gobierno tiene que vivir. Ambos son necesarios aunque no siempre han demostrado compatibilidad: El nuevo orden internacional, de David Ibarra (titular de SHCP entre 1977-1982), plantea esta problemática a partir de un análisis con perspectiva histórica en el que se hace referencia a la experiencia pasada, con la finalidad de establecer vínculos reales, concretos y aplicables entre dos conceptos que hasta el momento no han sabido convivir. El autor plantea que el costo de esta disfunción es lo que ha costado que la globalización tenga efectos polarizadores. La problemática se traduce en que el Estado está dejando de convertirse en la institución dedicada a proteger los intereses de su población, en aras de entrar a un nuevo orden que se plantea como única opción. Organismos como el Banco Mundial o el FMI, al ampliar sus áreas de jurisdicción, se están convirtiendo en los verdaderos reguladores de la economía y de las leyes de un mercado mundial -para el autor- que carece de toda ética y no está acorde con la apertura económica y democrática que se promueve. Hasta el momento, la globalización ha redituado en un desajuste entre gobernados y autoridad, las demandas de insatisfacción (economía, seguridad y libertad) son cada vez mayores, tanto en los países primermundistas como en las naciones en vías de desarrollo. En ese sentido, David Ibarra plantea la necesidad de que los derechos humanos velen no sólo por las libertades civiles, sino también por garantizar los grados mínimos de bienestar y oportunidades para la población del planeta. En El nuevo orden internacional se reflexiona sobre la falta de institucionalidad de los cambios que se presentan; es imposible hacer totalmente a un lado al Estado, se requiere de su participación en la regulación de medidas que permitan una democratización de la política económica para mejorar la calidad y eficiencia de un libre comercio que todavía no empieza a cumplir con la promesa: "... de hacer que las ganancias excedan el costo de los sacrificios y eso permita compensar a los perdedores del cambio"

David Ibarra, El nuevo orden internacional, México, Aguilar, 2000, 196 pp.

Héctor González Jordán estudió Comunicación en la FCPyS de la UNAM.

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