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Fernando Mejía Barquera
Camisa de fuerza Tras varias semanas de rumores Guillermo Ortega Ruiz dejó el 31 de marzo la conducción del noticiario nocturno del Canal 2. Fue sustituido por Joaquín López-Dóriga. Tanto Televisa como Ortega eludieron durante toda la semana pasada explicar de manera verosímil la salida de éste y con ello dejaron crecer toda clase de rumores. Por fin, Guillermo Ortega se decidió a dar una versión más amplia de los acontecimientos, aunque no lo hizo frente a las cámaras de Televisa como hubiera sido deseable. Entrevistado por José Gutiérrez Vivó el lunes 3 de abril afirmó que ya no se sentía bien en la empresa: estaba sujeto a una política editorial rígida diseñada desde la cúspide del consorcio, no tenía oportunidad de profundizar en las notas, tampoco de hacer entrevistas en el estudio -en dos años, indicó, sólo pudo tener dos conversaciones en vivo-, mucho menos poseía libertad para hacer comentarios y si los formulaba tenían que ser autorizados o decididos desde arriba. Y ejemplificó: el día que impugnó a Carlos Medina Plascencia por su respuesta al presidente Zedillo en el más reciente Informe de gobierno, fue por decisión del alto mando de Televisa y también fue determinación de esa instancia omitir la respuesta del diputado panista, la cual ya estaba grabada, editada y lista para ser transmitida. "Eran muchas presiones, prácticamente estaba sujeto a una camisa de fuerza", dijo Ortega quien a partir del lunes se reportó a MVS listo para trabajar. Ahí hará radio y tv. También desmintió que hubiera sido castigado o corrido por sus jefes. El motivo de su ausencia durante una semana fue que pidió permiso para retirarse a meditar, poner en orden sus ideas y decidir su futuro. Viajó fuera de México solo, sin su familia, para practicarse una introspección a fondo. Cuando regresó ya tenía una decisión tomada: renunciaría a Televisa. Se lo comunicó a Emilio Azcárraga Jean con quien acordó que permanecería un mes al aire mientras el alto mando decidía quién lo sustituiría. De todo esto queda claro que Emilio Azcárraga Jean ha asumido una posición dura: las decisiones sobre política editorial en Televisa no las toman periodistas, sino el presidente de la compañía y uno o dos ejecutivos de mucha confianza que él designe para tal finalidad; Azcárraga se inclina porque sean operadores o administradores políticos quienes se ocupen del asunto. Actualmente, la política editorial está a cargo de Bernardo Gómez, quien desde junio de 1999 es director adjunto a la presidencia de Televisa, y de quien sólo se sabe es gran amigo de Azcárraga desde la infancia, y de Leopoldo Gómez González Blanco, un ex subsecretario de Energía y Minas, y ex asesor político de la Presidencia de la República, nombrado vicepresidente de noticias de Televisa apenas en febrero.
Jacobo y Abraham
Hartos de no ocupar posiciones relevantes en el esquema de noticias de Televisa, Abraham y Jacobo Zabludovsky renunciaron a la empresa el 29 y el 30 de marzo, respectivamente. Jacobo tenía un modesto noticiario nocturno en Cablevisión, un espacio que no iba con su personalidad, y Abraham era titular del servicio informativo del Canal 2 en la tarde. Evidentemente molestos, ninguno de los dos recurrió al eufemismo, a la explicación mustia que se ha convertido en lugar común entre varios de quienes salen de Televisa: "He terminado mi ciclo en la empresa". Abraham Zabludovsky renunció cuando se enteró que López-Dóriga y no él sería titular del noticiario nocturno: "No estuve ni estaré de acuerdo con esa decisión y en consecuencia tomé la determinación de renunciar a Televisa", explicó el viernes 31 de marzo en el informativo De la A a la Z, que él conduce en Radio 13. Por su parte, Jacobo dijo también a Gutiérrez Vivó, pero el 31 de marzo: "Por solidaridad con Abraham decidí también presentar mi renuncia". A diferencia de otros periodistas que han salido de Televisa negociando una indemnización, hasta el momento de escribir esta nota no se tenía conocimiento de que Jacobo o Abraham hubieran solicitado una retribución por su renuncia.
Azcárraga, presidente de la OTI Opacada por estos sucesos, la designación de Emilio Azcárraga Jean como nuevo presidente de la Organización de Televisión Iberoamericana (OTI), el 24 de marzo, pasó casi desapercibida. Azcárraga fue elegido durante la XXIX Asamblea General del organismo, celebrada en México. Fundada en 1971 y formada por más de 80 televisoras de AL, EU, Portugal y España, la OTI ha estado siempre controlada por Televisa. Sus hasta ahora tres presidentes han pertenecido a ese consorcio: el primero, Guillermo Cañedo, ocupó el cargo de 1971 a enero de 1997 cuando falleció; luego fue designado Miguel Alemán Velasco, actual gobernador de Veracruz, quien por ya no estar vinculado con la empresa no podía ser reelegido. Televisa no tiene actualmente ejecutivos que gocen de respeto irrefutable en los países que integran el ámbito de acción de la OTI. Por eso -o quizá porque la megalomanía lo está alcanzando- el propio Azcárraga Jean tuvo que postularse para ocupar la presidencia de la organización con el fin de que Televisa no pierda control sobre ella. Su padre, El Tigre, nunca se vio en la necesidad de presidir personalmente la OTI porque contaba con gente como Cañedo y Alemán Velasco Fernando Mejía Barquera es periodista. Correo: mbarquera@latinmail.com |
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