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Un paso adelante, dos atrás

Verónica Valenzuela González

El triunfo de Vladimir Putin en las elecciones presidenciales del 26 de marzo puede leerse políticamente como la victoria de un personaje con tendencias autoritarias cuya fama y también desprecio le vinieron de haberse montado en una guerra en el Cáucaso so pretexto de la lucha antiterrorista.

Los resultados arrolladores de "El Halcón" (52.93%, con lo que evitó una segunda vuelta) sobre otros diez candidatos despiertan inquietud sobre el rumbo por el cual transitará Rusia.

Vladimir Putin, ex oficial de inteligencia (otrora KGB), habla un lenguaje tranquilizador, pero antes de celebrar los líderes occidentales deben esperar a ver cómo usa su poder, apuntó el diario Financial Times.

Hacia el exterior, Putin habla de reformas, economía de mercado y política abierta, mientras que su retórica para con sus compatriotas es de nacionalismo y disciplina, de liquidar a los terroristas y purgar a los enemigos del Estado.

Coincido con el editorial publicado este lunes en el periódico británico, el cual apuntó que la elección de Putin está lejos de ser un triunfo de la política liberal. El rotativo señaló que el nuevo líder es un ex jefe del servicio de espionaje interno que se hace rodear de antiguas figuras de la KGB: "Su plataforma se basó en la campaña asesina de Chechenia". El cotidiano añadió que fueron Boris Yeltsin y su familia, junto con el empresario Boris Berezovsky, quienes seleccionaron a Putin como el hombre que con mayor probabilidad protegería sus intereses. Lo que está por verse, acotó, es si a pesar de sus promesas de erradicar la corrupción, Putin será capaz de distanciarse de las fuerzas que lo hicieron presidente.

"Occidente debe ofrecer una cautelosa amistad. Putin tiene mucho que demostrar. El primer paso debe ser el fin a la guerra en Chechenia, y el segundo una declaración de independencia respecto de la oligarquía", cito al Financial Times.

En tanto, el semanario Novaia Gazeta reveló que la sociedad de construcción de San Petersburgo, Trust 20, habría sido utilizada para desviar, entre 1993 y 1996, más de 22 mil millones de rublos (unos cinco millones de dólares, según el tipo de cambio de la época) en concepto de créditos públicos, "siguiendo órdenes directas" de varios responsables del ayuntamiento de la ciudad, incluido Putin, entonces adjunto del alcalde.

Según la investigación, de los fondos municipales desviados a Trust 20 sólo mil millones de rublos habría servido a la ciudad. Del resto, 60 mil dólares se utilizaron presuntamente para la reconstrucción de la casa de campo de Putin cerca de San Petersburgo, destruida por un incendio en 1997.

La sociedad, que oficialmente tenía como misión "construir, reconstruir y reparar edificios industriales y culturales en Rusia y el extranjero", se aprovechó de créditos y préstamos preferenciales acordados por el ayuntamiento, por un monto de más de 23 millones de rublos, afirmó Novaia Gazeta. El legado de corrupción de Boris Yeltsin está lejos de desaparecer con la gestión de cuatro años de Putin.

La agencia noticiosa RIA Novosti señaló que después de las elecciones, de las 30 entidades federativas en que el Partido Comunista de la Federación Rusa creía fuertes sus posiciones (en las elecciones parlamentarias de 1999 los comunistas obtuvieron allí la mayoría de los votos), quedaron sólo cuatro, sin embargo, Gennadi Ziuganov, el principal competidor de Putin, obtuvó 36.89% de los sufragios en Chechenia.

Lo anterior indica que el comunismo sigue presente y demanda de Putin amplísimas reformas, en un país donde más de tres millones de personas son adictas a los narcóticos, principalmente la heroína, y donde la guerra devasta a la población.

Vladimir Putin se resistió a hacer campaña, pero hizo una serie de promesas claramente dirigidas a ganar votos. Durante los dos meses y medio que ha gobernado el país Putin ha hecho, entre otras, las siguientes promesas: un aumento salarial de 20% para los trabajadores del Estado a partir del 1 de abril; no se recortarán los beneficios sociales en el presupuesto de 27 mil millones de dólares en el año 2000; un aumento de 50% para la adquisición de armamento para las Fuerzas Armadas este año; las deudas con los trabajadores del Estado serán pagadas de acuerdo con lo prometido; la pensión promedio mensual será de mil rublos (35 dólares) el próximo año. En la segunda parte de este año será aumentada en 10%.

Pero, si es por medio del lanzamiento de misiles submarinos como piensa responder a las demandas de la gente y cumplir las promesas arriba mencionadas, ¿cuál es el futuro de la tierra de los zares?

Verónica Valenzuela González es periodista egresada de la Universidad Iberoamericana.

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