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Enseñar ciencia
Marina Robles

 

 

 

 

 

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Marina Robles

Dolorosa herencia

Foto: 24 Hors in Cyberspace

La migraña, ese mal que a mi juicio pareciera cada día más común, ha cobrado interés entre los estudiosos de la neurología. En Estados Unidos, una décima parte de la población sufre de él y a pesar de que los tratamientos han avanzado considerablemente en los últimos diez años, poca gente acude a sus médicos para tratarse. Esto, al parecer, debido a que se considera un síntoma de otras disfunciones. La migraña ha sido reconocida como enfermedad desde hace 50 años o más y se ha identificado que no sólo puede ser provocada por cuestiones de tensión, sino también por desajustes hormonales, cambios de dieta, de clima, o de patrones de sueño. De los estudios hechos con personas que padecen el mal se han identificado dos tipos de migraña: una caracterizada por dolores de cabeza que duran entre cuatro y 72 horas, que se presentan en un solo lado de la cabeza acompañados de náusea, vómito e hipersensibilidad a la luz o el ruido. El segundo tipo se presenta como un ataque de dolor precedido por un síntoma neurológico llamado aura, que corresponde con deterioro visual, sensitivo, o de las capacidades motoras y del habla. De acuerdo con Fred Sheftell, director del Centro de Nueva Inglaterra de Dolores de Cabeza, aunque se ha reconocido que existe una gran variedad de circunstancias que provocan un ataque de migraña, aún no se entiende cómo interactúan en el cerebro. Esto, según Sheftell, coloca a la enfermedad como un desorden cerebral bastante complejo, donde entran en juego herencias familiares.

 

Ingeniería cerebral

Foto: 24 Hors in Cyberspace

Los psicólogos evolucionistas han vuelto a colocar en la mesa de discusión la disputa sobre lo que es producto de la cultura y lo que tiene un origen biológico. Hace unos días, Randy Thornhill y Craig Palmer publicaron A Natural History of Rape: Biological Bases of Sexual Coercion. En él proponen que la violación es un acto sexual con raíces evolutivas. El tema forma parte de un conjunto de trabajos que han llevado la teoría evolutiva a áreas muy provocativas, donde se incluyen la atracción sexual, los celos, la violencia, el aprendizaje del lenguaje y la organización de la percepción. Estos investigadores están tratando de reformar la psicología, colocando en el centro del campo la pregunta de cómo fue "diseñada" la mente.

Su propuesta cuestiona que la mente sea vista como una computadora de propósitos generales, programada por padres, escuelas y otras influencias culturales después de nacer. Su perspectiva es que consiste en un sistema preprogramado, hecho de mecanismos especializados que predisponen a los humanos a pensar y actuar en ciertas formas y que pasó a través de generaciones, adaptándose, mejorando la sobrevivencia o el éxito reproductivo y eventualmente dispersándose y convirtiéndose en un equipamiento estándar que no necesariamente responde a las necesidades o pretensiones de una sociedad como la de hoy. Pero finalmente es el resultado de un "diseño" que respondía a necesidades. Los psicólogos evolutivos argumentan que su trabajo es aproximarse a la mente como un antiguo proyecto ingenieril, desarrollando y probando hipótesis sobre qué problemas de diseño necesitan resolverse y qué estructuras mentales universales deberían haber sido diseñadas para sobrevivir y reproducirse y que deberían o serían aceptadas y aceptables para la sociedad actual

Marina Robles es maestra en Ecología Marina por el CICESE y Fellow del Programa LEAD-México. Actualmente estudia el doctorado en Ciencias en la UNAM.

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