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cine Vidas cruzadas
Salvador Quiauhtlazollin
Un policía bobalicón, una superviviente de abuso infantil, un arrepentido millonario al borde de la muerte, su convenenciera esposa, un niño genio, su explotador progenitor, un vociferante hipermacho experto en seducción, un ex niño genio y un conductor de concursos de apariencia intachable pero pederasta e incestuoso son personajes que no tienen nada en común excepto que sus vidas se entrecruzarán en breve a lo largo de una de las avenidas más importantes de Los Angeles: Magnolia, que sirve como eje de plano cartesiano donde el dolor, la humillación, el amor y el perdón se entremezclan en caprichosas y sorpresivas parábolas. Magnolia, el último ejercicio fílmico de Paul Thomas Anderson, lo confirma como uno de los cinco mejores directores que el medio independiente le ha dado a Hollywood. Si con Juegos de pasión (Boogie Nights) había mostrado el submundo del porno como una desigual pero unida familia, con Magnolia se consagra definitivamente con tres horas de reflexión sobre la psicología angelina, un atormentado purgatorio ávido de redención que se perpetúa asimismo en una engañosa blasfemia. La historia, segmentada en cientos de pequeñas viñetas, constituye un caos sentimental que verá su clímax interrumpido por un inusual fenómeno que involucra batracios voladores. Este rompimiento no definirá las situaciones, será más bien un evento extrañamente molesto en medio de varios acontecimientos que de por sí ya nos habían molestado, conmovido, alegrado, desconcertado. Nada es gratuito y nada equivale a un comic relief: todo es parte de una prodigiosa telaraña en la que Paul Thomas Anderson nos había hecho caer manejando los hilos de sus actores-marionetas de una forma tan fina que logra sobresalientes actuaciones. Resalta especialmente la de Tom Cruise, que aquí se redime completamente de sus invariables mojones de estulticia y nos entrega una interpretación que merece el Oscar al mejor actor secundario. Muy bien por Tom Cruise, en serio. Magnolia es mágica e imprescindible, al mismo tiempo es un reto al espectador, pues después de todo: ¿quién está libre de que su convivencia con un semejante se convierta en una de las manifestaciones imborrables de la memoria del cosmos? Magnolia. Dir. Paul Thomas Anderson. Con: Tom Cruise, Jason Robards y Juliane Moore. Salvador Quiauhtlazollin estudió Derecho, es periodista free-lance. |
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