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cuentas claras
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Estados Unidos
Ricardo Becerra
Marzo está a punto de terminar y cuando lo haga, la economía estadounidense habrá batido otro récord: 109 meses consecutivos de crecimiento económico sin interrupción. Es un periodo más largo que el conseguido entre 1961 y 1969, en lo que se llamó alguna vez "la edad de oro" del capitalismo. Las evidencias de este espectacular crecimiento son abrumadoras: el último trimestre de 1999 superó todas las previsiones y alcanzó un índice de ¡6.9%!, una tasa que es propia de economías pequeñas y en vías de desarrollo pero impensable para una superpotencia. Sin embargo, EU lo logró: y eso constituye un fenómeno económico que no se había visto ¡desde hace 50 años! Las buenas noticias se amontonan: según los datos del último Beige book (8 de marzo de 2000) y los cuales retoman lo dicho en el informe "Humprey-Hawkins", el producto por hora de los trabajadores estadounidenses reportó en 1999 un incremento del 3.2%; los gastos en consumo por persona crecieron a una tasa de 5.5% y el crédito al consumo se disparó a una tasa real de 7.5%. Todo esto informa de una economía motorizada por la demanda pero hay más. Las ganancias de las empresas corporativas crecieron 3.5%, y la tasa de inversiones también subió ¡40%! en lo que tiene que ver con su infraestructura informática: hardware y sistemas corporativos. Pero lo más increíble es que la inflación está domeñada: se situó, en 1999, alrededor de 2.7% y el desempleo se colocó en 4.1%, lo cual significa, según los economistas, la llegada del pleno empleo, y el índice más bajo desde hace 30 años. Según la teoría esto "no puede ser". Uno de los grandes economistas de este siglo, el sueco Gunnar Myrdal escribió: "Sabemos de manera teórica y empírica que hay una relación inequívoca entre desempleo, consumo e incremento de los precios... los coeficientes que los relacionan pueden variar de una economía real a otra, pero es totalmente cierto que a menor desempleo y a mayor poder adquisitivo global, sobreviene el fenómeno de la inflación". Todos los economistas ortodoxos -empezando por Alan Greenspan- opinan que la inflación "ya debería" estar ahí, campeando en territorio estadounidense, pero resulta que la profecía econométrica sigue sin cumplirse desde hace más de 19 meses, a pesar del alza en las tasas de interés. Dos elementos han venido a contrarrestar esa ecuación profetizada: el incremento de la productividad, debida a la revolución tecnológica (los trabajadores ganan más porque producen más) y el incremento de las ventas a través de Internet. No deja de ser sorprendente que esos dos factores constituyan unas poderosas alas para el vuelo sostenido de la gigantesca economía estadounidense. La situación es alucinante: en febrero Clinton lo proclamó así: "Tenemos suerte de estar vivos. Es la primera vez que nuestra nación disfruta, al mismo tiempo, de tanta prosperidad y progreso social, con tan pocas crisis internas y tan pocas amenazas exteriores. Nunca hemos tenido una oportunidad tan buena, y por tanto una obligación tan fuerte, de construir la unión más perfecta que soñaron nuestros fundadores". Ese es el tono dominante con el que los estadounidenses están viviendo su más larga etapa de expansión económica. Es este el verdadero sueño americano, el problema es que todos sabemos -hasta los economistas- que no va a durar indefinidamente, la pregunta es: ¿hasta cuando?
Ricardo Becerra estudió Economía en la UNAM. |
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