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textos

Auschwitz: Crimen y castigo
Replantear derechos humanos

Luis T. Díaz Müller

A Juan Gelman sin olvido

Nada, ningún sentimiento nacional por muy idílicamente que se coloree, ninguna afirmación de buena voluntad de los que han nacido después puede relativizar ni eliminar a la ligera esa experiencia que, nosotros como autores y las víctimas con nosotros, tuvimos como alemanes unificados. No podemos pasar por alto Auschwitz.

28 de enero, a 55 años Günter Grass
Francfort del Meno, 1990.

Eleanor Roosvelt, madre de la Declaración
de los Derechos Humanos (1948)
Foto: El País semanal

Pensar en el siglo que acaba de terminar no pasa de ser una cuestión numérica. Pensar en las corrientes profundas del desarrollo humano puede, quizá, explicar el pasado y el futuro de la actualidad, la crisis de los derechos humanos.

Cuatro miradas a la calle

1) Primera: La contradicción fundamental entre el avance de la ciencia y de la técnica en un siglo cargado de guerras y conflictos.

En el fondo, como escribió Thomas Mann, con todos los reparos éticos que pueda merecer, al igual que el debate sobre Martin Heidegger, ante el nazismo, se trata de replantear el tema del humanismo a contracorriente del dominio científico de la civilización, de la cultura y de la vida.

Esta "mirada" que recorre todo el siglo que se fue, siglo "corto" (Hobsbawm), acelerado, contradictorio, hegemónico. Se podrá decir que todos los siglos están tapizados de guerras, enfermedades, males y violaciones de la dignidad humana (la esclavitud de siglos anteriores, por ejemplo). Con todo, lo que quiero expresar a través de estas miradas, consiste en trazar los rasgos fundamentales y los "cortes históricos" de los derechos humanos en esta centuria. Ciertamente, Marx Blanck, a principios de siglo y, por supuesto, Einstein, el hombre del siglo, impulsaron este torbellino científico-tecnológico,(1) sin dejar de recordar la Carta a Roosevelt (1939), tan discutida.

Por lo mismo, la evolución del desarrollo humano: emocional, psicológico e intelectual, no caminó al mismo paso que la revolución de la ciencia, el problema del ser (Sartre, Camus), el genocidio y el Holocausto,(2) el impulso revitalizado de los movimientos sociales, el reino de las dictaduras, las nuevas condiciones que impone la globalización y el nuevo orden mundial,(3) el bienestar y calidad de la vida: trabajo, salud, desarrollo, medio ambiente, que constituyen los denominados derechos de solidaridad (Unesco, 1977).

2) Segunda mirada:

El tema de las identidades y de las minorías

En efecto, después de la guerra de los Boers (1904), del primer reparto colonial, preludio de la guerra de 1914, trajo a cuento la discusión sobre el estatus sociológico y jurídico de las minorías étnicas, religiosas, culturales, ideológicas. El "genocidio cultural", el etnocidio, también es una constante de esta historia contemporánea. Aunque, ya "no estemos en Kansas", como el Mago de Oz, pero viviendo aceleradamente en el año 2000. Las comunidades indígenas, las minorías (los judíos, los gitanos), y las "minorías nacionales" (País Vasco, Irlanda, Kosovo) acosan al Estado-nación. Sobre todo, en tiempos de la mundialización (globalisation: como diríamos en español), y del desafío de las integraciones políticas y económicas. Avances políticos y económicos con un profundo nivel de desigualdad global.(4) Hablar, escribir, de crisis de las identidades, individuales y colectivas, no dice mucho. La condición humana, en el sentido de Hannah Arendt, requiere de una vigencia del ser, realizado en su dimensión integral.

Por lo pronto, ni la nación, como comunidad humana, ni el Estado, como relación política, han logrado superar el abismo que separa (discriminación) a ricos y pobres: distribución positiva del ingreso, nutrición y salud, educación, deuda externa, plantean la necesidad de reconocer el ¿fracaso? del Estado-nación (Maquiavelo), y de la profunda desigualdad a la hora de discutir la ¿desaparición de Estado?, y de las opciones para constituir una sociedad mundial. Es el tiempo de pensar en la solidaridad y en el comunismo. Hasta la Cumbre de Davos reconoció la desigualdad de la globalización.

3) Tercera mirada: Crimen y castigo. Genocidio y dignidad

Para aclarar las cosas, no estimo que la propuesta de los derechos humanos constituya, a pesar de ciertos avances psicoanalíticos, una especie de expiación por los crímenes cometidos. También, como en el proceso al general Pinochet, la ley universal, la vigencia del Derecho Internacional de los Derechos Humanos, plantea aquella idea del principio-esperanza (Bloch: ¿por qué alguien lo calificó de "anarquista"?), de una sociedad humana: la discusión sobre el carácter "legitimador" del discurso de los derechos humanos.

Por lo mismo, el significado y significante de la "memoria colectiva"; en ningún momento ni menos por razones de Estado o "humanitarias" logrará hacer olvidar el pasado so pretexto de un pretendido milagro futuro. A fin de cuentas, el sufrimiento, el dolor, el genocidio, la desaparición, las ejecuciones, además de demostrar la "banalidad del mal" (Arendt) ¿por qué pasó lo que pasó entre 1939-1945? Por lo tanto, el genocidio de los cristianos y de los templarios,(5) de los judíos, gitanos y comunistas es un asunto ético fundamental, más allá del número de víctimas, se trata de crímenes cometidos en aras del "patriotismo", de la "raza", del reparto de mercados, de la geopolítica y división del mundo(6) (Mc-Kinder, Haushofer).

4) Cuarta mirada: Nuevos derechos humanos o derechos de solidaridad

A comienzos de siglo, con efecto Y2K y todo, queda claro que los modelos políticos y las políticas de desarrollo no han logrado avanzar en el respeto a la persona humana. Salud, vivienda, educación, ingreso, pasan a la cuenta, no del olvido, sino de la posibilidad de reinventar la democracia social y el imperativo de reinaugurar el Estado social de derecho, ese viejo "ogro filantrópico".

El poderoso impacto de las nuevas tecnologías (comunicaciones y marketing político, genética, biología molecular y biotecnología, computación) "revoluciona" el sentido de la vida. La terapia del consumismo, las drogas, afecta a la ideología de los derechos humanos: ¿podrán, acaso, las dictaduras y el autoritarismo alegar la vigencia de los derechos humanos?(7) Para no hablar del Manchester United.

Responsabilidad y conocimiento(8) no son problemas de fácil solución, porque afectan el pedregroso camino y la evolución de los derechos humanos. La responsabilidad de los militares argentinos (terrorismo de Estado) no podrá ser motivo ni pretexto para "anestesiar" y maquillar, casi siempre en nombre de la Democracia y de la Libertad, los derechos fundamentales. Por estas razones es que la paz y el desarrollo continúan como principios siempre vigentes, al reclamar los derechos de los "grupos vulnerables" (pobreza) y los derechos de la vida cotidiana.(9)

Con estas "miradas a la calle", quizá podríamos empezar a replantear el futuro de los derechos humanos. Nunca, como ahora, están más presentes las líneas de Ernest Hemingway: ¿por quién doblan las campanas?

Notas

1 Jorge Volpi, En busca de Klingsor, España, Seix-Barral, 1999.

2 Zygmut Bauman, Modernidad y holocausto, España, Ediciones Sequitur, 1997.

3 Javier Moro, La mundialización de la pobreza, España, Galaxia Gutenberg, 1999.

4 Manuel Cruz y Gianni Vattimo (eds.), Pensar en el siglo, Madrid, Taurus, 1999. En particular, Victoria Camps, "Universalidad y mundialización".

5 Luis T. Díaz Müller, América Latina. Relaciones internacionales y derechos humanos, México, FCE, 2a. ed., 1991.

6 Ives Terno N., El Estado criminal. Los genocidios en el siglo XX, Barcelona, 1995.

7 Norberto Bobbio, Liberalismo y democracia, México, FCE, Breviarios, 1996; Mauro Torres, Origen evolutivo e histórico del crimen, Santa Fe de Bogotá, 1998. No cito la editorial en virtud de que nunca me pagó los derechos de autor de mi libro: El derecho económico y la integración de América Latina, 1987.

8 Andy Clark, Estar ahí. Cerebro, cuerpo y mundo en la ciencia cognitiva, Barcelona, Paidós.

9 Gandhi, Huxley, Bobbio, Maritain, et al., Los derechos humanos, México, Ediciones del Milenio, 2000.

Luis T. Díaz Müller es investigador de la UNAM. Profesor de la cátedra "Derechos humanos" y "Derecho internacional", investigador nacional. Academia Mexicana de Derechos Humanos. A título personal.
e-mail:luist@servidor.unam.mx

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