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Entre Fleming y Bond
Antulio Sánchez

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

el navegante

Contenido vs. interactividad

Julieta García González

Foto: 24 Hours in Cyberspace

Internet nos ha dejado deslumbrados con sus posibilidades. Aparentemente no hay nada que no pueda alojarse en la red, ningún tema que no pueda tratarse; nada que no podamos ver, aprender o tratar en el espacio virtual. Y eso no es lo único: Internet no se limita a todos los temas y toda la información, sino que ofrece la alternativa de una interacción entre el navegante y su pantalla llena de datos (que parecen responder a sus impulsos, de alguna manera, tentarlo). En nuestra sorpresa, en nuestra inocente fascinación por las posibilidades ilimitadas de este nuevo uso de la tecnología, los cibernautas hemos empezado un extraño juego: si antes buscábamos en la red la información que suponíamos no encontrar más que en ese espacio virtual, ahora queremos siempre una retroalimentación. Queremos que la pantalla nos asombre con fuegos artificiales: el corto de una película que nunca proyectarán en nuestro país; un político discutiendo con otro en el escenario de un programa de televisión de un país lejano... E incluso más: una pantalla tornasolada que parezca vibrar con un movimiento del cursor, un sonido atronador que se desprenda de nuestro último click.

Este afán infantil no tiene nada de malo o grave. Por el contrario, puede tener más de un lado positivo. Enfrentados, sin embargo, a la realidad de lo que es la red, es posible que descubramos un triste balance entre contenido e interactividad.

Las páginas de algunos periódicos importantes, de revistas, sitios de "interés general" han cedido poco a poco el espacio destinado al análisis y la información en favor de los efectos especiales. Sin perder del todo su identidad, pero haciendo fuertes concesiones, páginas de noticias "hard" o muy analíticas como la de CNN (www.cnn.com), The Washington Post (www.washingtonpost.com), CBS (www.cbs.com) o El País (www.elpais.es) apuestan cada vez más por los brillos, sonidos y destellos de la interactividad.

Así, en la página de El País podemos ver un especial de Pedro Almodóvar que no aporta nada nuevo. Una selección de fotografías, impresionantes despliegues de tecnología en los títulos y cabezales del especial acaparan la atención del cibernatua, pero nada hay detrás de ello. Ninguna crítica esclarecedora, no más de un par de líneas sobre cada uno de los trabajos y alguno que otro pie de foto bastante soso. CNN y CBS también han entrado al juego. Para analizar un fenómeno, primero lo rodean de toda una parafernalia (haga click aquí, pulse por acá, escuche tal o cual declaración, vea el video, vea la versión en "flash"...), distrayendo la atención del cibernauta.

Las notas son cada vez más breves, más superficiales, rodeadas de una serie de elementos que las "visten" y las convierten en información "dura", descontextualizada incluso cuando se realiza un esfuerzo evidente por contextualizar: a fin de cuentas, la marea informativa es tan grande que es imposible que una persona pueda no sólo digerirla sino siquiera verla. De esta manera, en una nota sobre Kosovo, un mapa señala dónde se encuentra el país; otro funciona como un busca minas; una tabla resume la historia kosovar y sus fechas más importantes (con sus respectivos links, que llevarán al cibernauta por un viaje infinito hacia todo lo relacionado con Kosovo); una fotogalería donde se muestran los horrores de la guerra. Pero, a falta de crítica y análisis serios, todo este revestimiento parece hueco y absurdo. No hay posibilidad de leer entre líneas, de interpretar la realidad. Kosovo parece un producto imaginario, un lugar de fábula semejante a las islas sadomasoquistas de las páginas porno, similar a los países ficticios creados por la imaginación exuberante de algún cibereditor. A través de la pantalla, la realidad pierde un poco de su verdad intrínseca: se filtra al pasar por el cristal.

¿Cuál es nuestro papel como navegantes? ¿Nos quedaremos fascinados ante las luces de bengala que ofrece la Internet o avanzaremos hacia algo más elaborado y complejo aprovechando los recursos de la Web? La pregunta está en el aire

Julieta García González estudió Letras Hispánicas en la UNAM.

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