etcétera el país el mundo dinero columnas
gente ciberia águila y sol medios
ensayos mañana libros cultura
tianguis espectáculos etcétera
columnas

por los caminos de sancho
Reforma vs. Notimex
Renward García Medrano

el revés de la trama
Medios públicos
Edgardo Bermejo Mora

la hidra
¿Club de Tobi?
Jaime Ramírez Garrido

barandal
Después del fracaso
Ciro Murayama

textos
Auschwitz: Crimen y castigo
Luis T. Díaz Müller

el hombre aproximativo
La línea de la vida
Jorge Claro León

 

 

espejos

Autopsia

Erik Guarneros Loyo

Foto: Christian Vogt/Nudes

Desnudo estoy,
con mis nalgas frías,
con el humo tibio, lento,
de mascadas azules.
Recorro dedo por dedo
la daga afilada en mi pie,
pretendo marearla sin que dude
en la incisión.
Una rosa permanece junto a mí,
llora,
una gota de sangre deja estela
en un pétalo pulido de agonía.

Quietud sombría contempla mi palidez
con tus codos recargados en mis piernas.

Espero al anochecer
y el momento en que mi cuerpo
asome por mi boca
-sin antes empujar y hendirse en mi garganta arenal-
y voltee sigiloso a los costados, a mis hombros inermes;
de súbito incrusto mis dedos en sus ojos y en su vientre,
con mis uñas bisturí troco sus cejas en ojales,
en sexo incipiente,
precipicio mojado.
Prendo las espinas de la rosa en su
lengua ciega.
No doy tiempo que
exhume un gemido.
No quiero oírlo, sólo pisarlo
y silencio

Erik Guarneros Loyo es poeta.

principal | correo | publicidad | búsqueda | suscripciones | anteriores