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Estados Unidos
Ricardo Becerra

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

cuentas claras


Enrique Contreras Montiel

El síndrome de "El Loco"

Foto: Raúl Ramírez Martínez

Si -como se suele decir cuando se informa sobre una encuesta- las elecciones fueran hoy, se daría el relevo presidencial sin trauma financiero. Hay indicios de que la economía, el sector financiero y el externo ofrecen un perfil de crecimiento y estabilidad. El PIB cerró en 1999 con un incremento de 3.7%; el mercado de valores rebasó la banda de los ocho mil puntos, las tasas de interés pasivas han bajado hasta alrededor de 13 puntos; el déficit externo fue apenas de 1.3% respecto del PIB y las reservas internacionales se mantienen por encima de los 30 mil millones de dólares.

No se puede decir lo mismo de las contiendas electorales, cuando menos no de uno de sus principales exponentes. Si se aplicara una prueba de varianza al discurso del candidato de la Alianza por el Cambio, esto es, de la desviación respecto de la coherencia, mostraría un gran desorden y, en términos probabilísticos, muy poca confiabilidad para que se cumplan las promesas de campaña en el ejercicio del poder.

 

El activo político: las ocurrencias

Foto: Contraluz

Tal parece que "las ocurrencias" han pasado a constituir el principal capital político del candidato a la Presidencia de la República de la Alianza por el Cambio. La explicación es que su imagen y lenguaje irreverente lo están ubicando entre un segmento muy importante del electorado: los jóvenes. México es un país donde la mitad de la población tiene menos de 25 años de edad; donde 40% de las personas en edad de ejercer sus derechos ciudadanos tienen menos de 35 años; donde la tercera parte de la población está inscrita en algún grado escolar, y de ellos 10% cursa sus estudios superiores.

Ese es el contexto en el que la ocurrencia, la irreverencia, el detalle gracioso y todos esos recursos de los que está disponiendo el candidato de la Alianza por el Cambio se están convirtiendo en su capital político.

 

Estabilidad por default

Foto: Luis H. González/Silva

Si el proceso electoral aparece errático, cuando menos en una de sus partes más importantes, una parte de la economía ofrece la posibilidad de mantener la estabilidad a pesar de las turbulencias generadas desde la política.

El sector maquilador de exportación de la industria manufacturera se ha convertido en un importante pilar de la economía y de la estabilidad cambiaria. Esta industria tomó su papel preponderante sobre todo a partir de la entrada en vigor del Tratado de Libre Comercio. En este periodo pasó de representar 12.9 a 28.4% del PIB. Incluso, el déficit en la cuenta corriente de la balanza de pagos sería de 7.9% del PIB sin la participación de la industria maquiladora de exportación, cuya aportación lo redujo en 1999 hasta 2.9%. Lo mismo se aprecia si se observa la balanza comercial, cuyo déficit fue de 1.3 y sin la aportación de las maquiladoras es de 4.7% del PIB.

Sin embargo, la industria maquiladora de exportación, es decir la que está aportando el dato, aunque no los elementos, del crecimiento y la estabilidad económica, es ajena tanto al dinamismo del mercado, al sistema de precios internos y, por supuesto, a la estructura social nacional.

Así, con una realidad económica a la que le es indiferente la lucha de las ideas políticas, un discurso político al que le es ajena la realidad, hay una alineación de las coordenadas electorales que podrían estar anunciando un futuro con un perfil presidencial que reproduzca un fenómeno ya conocido en Sudamérica, que es el que sus compatriotas apodaron "El Loco", porque la fuerza de su lengua hasta lo convirtió en cantante

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