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Alessandra Farkas/Susan Sontag
En esta entrevista, la ensayista y narradora estadounidense Susan Sontag -quien formó parte de un movimiento de solidaridad internacional en Sarajevo- acusa a Haider de ser un peligrosísimo "neonazi" y propone el embargo europeo contra Austria como único medio de resistir el avance del émulo de Hitler. Sontag es la escritora estadounidense más comprometida de su generación. Estuvo en Hanoi dos veces durante el conflicto de Vietnam; en Israel cuando la guerra de Yom Kippur, en el 73, y en Bosnia durante los bombardeos. No existe controversia social o política que no la haya tenido en la primera línea de combate, a pesar de su ya larga y aún no victoriosa lucha contra el cáncer. Mientras que ella se pronunciaba por una causa, el resto de la intelligentsia de EU se callaba. Actualmente, Susan Sontag (67 años) es prácticamente la única entre los intelectuales de su país que denuncia el nuevo gobierno de Viena. "Quiero romper el silencio ensordecedor de mi país -explica la prolífica autora cuyo nuevo libro, In America, está por publicarse en Estados Unidos-, estoy alarmadísima, horrorizada, pero de ningún modo sorprendida". Explíquese mejor. Austria tiene un pasado desbordante de precedentes terribles. No olvidemos que eligió a Kurt Waldheim como Presidente, aunque se sabía que escondía un pasado nazi. Es una nación que ama los desafíos; que se siente víctima de la opinión pública mundial; donde la ideología hitleriana está muy difundida y que, a diferencia de Alemania, no se arrepintió, nunca pidió perdón y jamás fue desnazificada. ¿Ya es demasiado tarde? ¿Ha visitado Austria recientemente? No, pero todos aquellos que lo han hecho han quedado impresionados por la manera como el antisemitismo y los ideales nazis se han extendido entre la gente de la calle. Un querido amigo pintor, no judío y para nada politizado, regresó espantado de una muestra que hizo en Viena: "Nunca escuché decir esas cosas en toda mi vida", me dijo entre lágrimas. Sin embargo, es una vieja, más aún, una viejísima historia austriaca. ¿De quién es la culpa? Podríamos dar vuelta a la pregunta y preguntarnos cómo no detuvimos a Milosevic cuando bombardeó Dubrovnik en el 91. De todos modos la respuesta a ciertos hechos nunca es suficientemente oportuna. Lo importante es que haya una reacción ahora. Pero ahora ya existe una situación muy dura: los austriacos no se detendrán y Haider será cada vez más popular. Las encuestas le dan la razón. Austria es una nueva Serbia y los austriacos son como los serbios. Dos pueblos parias que continúan sosteniendo a sus respectivos líderes precisamente porque el resto del mundo los condena. Pienso que el embargo europeo es lo único que se puede hacer. ¿A pesar de que Haider fue elegido democráticamente por el pueblo austriaco? También Hitler y Milosevic tomaron el poder gracias a las urnas. Es una película que ya hemos visto. No: mi respuesta a los que se atrincheran detrás de la excusa del voto es que, si Austria desea formar parte de Europa, Haider es inaceptable. En cambio, si Viena se resigna a no integrar la Unión Europea, entonces sus elecciones de política interna son asuntos suyos. Pero no puede tener las dos cosas a la vez. En un editorial del New York Times, Salman Rushdie compara a Haider con Bossi y Le Pen. ¡No se les puede comparar de ningún modo! Haider es peor y podría, en el futuro, permitirse ir muy lejos. Si Bossi y Le Pen vivieran en Austria, quizá ellos también hablarían como él, pero en Italia y en Francia, dos países donde el pasado fascista ha sido repudiado, esos líderes no se arriesgan a lanzar declaraciones incendiarias como lo hace Haider. En una reciente entrevista en el Jewish Weekly, el conocido cazador de nazis Simon Wiesenthal afirma que Haider no es nazi. Mientras que Abraham Foxman, de Anti-Defamation League, se ha declarado en contra del embargo europeo. Haider no es un verdadero nazi porque hoy no existe un verdadero nazismo en el poder en el mundo. Pero es un "neonazi" y sus declaraciones son señales claras y límpidas que alientan ciertas ideologías y legitiman los comportamientos que se derivan de ellas. El lenguaje de esas ideologías está cifrado, codificado, a menudo tiene significado doble, pero con un único, claro, objetivo en el horizonte. ¿Cómo explica el silencio de los intelectuales estadounidenses acerca de Haider? Nos hemos convertido en un país muy provinciano. La mayor parte de los asuntos europeos no interesan a los intelectuales estadounidenses, aun cuando el New York Times los reporta diligentemente. El compromiso mental y emotivo de la intelligentsia está muerto si se compara con el que existía hace una década. El país duerme en su aislamiento protector y la única cosa que le interesa de Europa, aunque se trata de un interés superficial, es lo que le pasa al euro, a la moneda. Vivimos una extraña era de falta de compromiso político y de sueños sociales. Basta observar lo que sucede con la campaña presidencial de EU Texto tomado de La Nación Online. |
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