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memoria Nada para nadie
Pablo Hiriart
Faltan menos de cuatro meses para las elecciones y aún no se puede afirmar que Labastida la tiene ganada, que Fox va a arrasar gracias al "voto útil" antipriista, o que Cárdenas ya está fuera de la contienda. La moneda está en el aire y no hay encuesta que pueda predecir el comportamiento del electorado dentro de más de 100 días, en los cuales pueden pasar muchas cosas, aunque se acote cada vez más el espacio para las sorpresas. Labastida puede seguir en la medianía que le han impuesto sus asesores de imagen, según lo afirma su equipo de campaña al aseverar que la baja en las encuestas estaba planeada de manera fría y calculada. El frenón deliberado puede costarle la carrera, pues si bien pueden decidir cuándo lo sientan en el tobogán de la pendiente, no podrán establecer en qué momento revertir esa tendencia. Y, de paso, se van a inscribir con letras de oro en el libro de las excentricidades políticas: contrataron asesores estadounidenses; se reúnen todos los días a las siete de la mañana, y mantienen en operación permanente un "cuarto de guerra", para anotarse como gran triunfo del conjunto de sus trabajos haber logrado descender en las preferencias del electorado y haber bajado el perfil de una campaña ascendente. Geniales, sin duda. Pero tanta sofisticación les puede mandar en un viaje sin retorno al segundo lugar. Fox es otro que no puede cantar victoria, pues aunque le ha ido bien en recientes actos públicos está expuesto a las continuas trampas y golpes que de manera brutal y sistemática le manda el principal enemigo de su candidatura: él mismo. Por ahora resulta un candidato atractivo, con capacidad comunicativa casi en cualquier auditorio, y su popularidad no ha dejado de crecer a medida que baja Cárdenas y Labastida aminora su perfil. Al ritmo que se mueven las preferencias ciudadanas es muy posible que Fox llegue a la cita del 2 de julio con amplias posibilidades de terciarse al pecho la banda presidencial. Pero no hay parámetros científicos que puedan medir o garantizar que la curva de su éxito va a mantenerse inalterable. A Fox le falta pasar la prueba de que la gente lo tome en serio. Mientras sea un político con el cual se pueda meterle un susto al PRI, no hay problemas para él: todo es alegría. Sin embargo, cuando se le perciba como un candidato que puede ganar las elecciones y, por ende, nos va a gobernar por seis años, las cosas pueden cambiar. Los errores y excesos verbales del guanajuatense no le afectan por ahora. Tampoco la infinidad de contradicciones que exhibe cotidianamente parecen molestar a nadie ni le perjudican en su relación con el electorado. "Es de teflón", se dice. Pero ya hemos visto que la vida del teflón en la piel de nuestros políticos es extremadamente corta. Todos sus errores van a contar y le van a pesar a la hora de las urnas. ¿Qué tanto? Lo veremos en estos cuatro meses que nos quedan por delante. Cuauhtémoc Cárdenas ha sido condenado ya por sus adversarios y uno que otro militante del PRD a un modesto tercer sitio. Así parece que va a ser, pero no es posible aventurar desde ahora que algún golpe circunstancial no lo va a devolver otra vez a la pelea. Es cierto que sobre sus espaldas pesa su mala gestión al frente del gobierno del DF, y que haber abandonado su responsabilidad de manera prematura y sin buenos resultados administrativos lo coloca en una situación muy débil frente a sus adversarios. Pero un resbalón de Fox puede hacer el milagro de que Cárdenas capitalice el voto antipriista. Por ello, el michoacano no da su brazo a torcer en la hipotética alianza que le han vendido desde afuera y dentro del PRD, en la que él sería el sacrificado. Un escándalo político que involucre al gobierno y a miembros del PAN puede ser la catapulta que lance al ingeniero otra vez a la palestra. Un acontecimiento violento, armado, podría elevarlo a la posición de único pacificador posible. Todo lo anterior parece improbable. Pero cuando se trata de política, todo puede ocurrir. Ya hemos visto demasiado como para no ser cautos Pablo Hiriart es director general del periódico Crónica. |
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