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¿Votar por Rincón Gallardo?
Alejandra Sota Mirafuentes

 

Gilberto Rincón Gallardo
Foto: Bernardo Moncada

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Sí. Tiene el mejor programa

Jesús Rodríguez Zepeda

Las elecciones federales del año 2000 pueden generar un cambio crucial en la política mexicana. Por primera vez en mucho tiempo, las posibilidades de una alternancia presidencial se manifiestan con enorme fuerza. Las elecciones del 2 de julio de este año representan una posibilidad inédita para introducir cambios estructurales en la manera de hacer política en México. En la medida en que la Presidencia de la República está en juego de manera real, cada voto que se emita tendrá un significado que puede devenir histórico.

Sin embargo, esta posibilidad de alternancia se empobrece con el elenco de los candidatos de los partidos de oposición mayores. Como pocas veces habíamos contemplado en nuestro pasado político, las opciones que se levantan frente al continuismo priista parecen estar por debajo, incluso, del candidato del gobierno federal. Para los ciudadanos que no estamos dispuestos a olvidar la enorme deuda histórica que el PRI tiene con este país, lo mejor sería emitir nuestro voto por un partido opositor capaz de darle fortaleza institucional a la frágil democracia mexicana y de convocar a los grandes consensos nacionales que puedan desentrampar los problemas estructurales que hacen de México un país injusto, desigual, fragmentado y rehén de todo tipo de abusos.

El PAN y el PRD ofrecen a la ciudadanía una reedición del caudillismo populista que muchos creíamos superado. Del esquemático nacionalismo revolucionario de Cuauhtémoc Cárdenas, que parece más bien un intento de resucitar al PRI de los años 60 y 70, a la insólita y pintoresca desarticulación ideológica e intelectual de Vicente Fox, quien de un plumazo ha terminado con el prestigio de un partido con cierta identidad programática, el ciudadano común y corriente no encontrará en esos dos partidos de oposición alternativas serias y medianamente consecuentes con la realidad nacional.

Frente a este desolador panorama es posible, no obstante, defender un "voto útil" que no consista en sufragar por el menos malo, sino que apoye una candidatura capaz de impulsar la consolidación institucional y las reformas sociales tan urgentes en el país.

En este contexto adquiere particular relevancia la figura política de Gilberto Rincón Gallardo. La seriedad de su candidatura no sólo reside en el hecho de representar el mejor programa político y la mejor plataforma electoral que existe hoy día en la política mexicana, sino también su coherencia política personal y su visión política de largo alcance y comprometida con las mejores causas del país.

En México se avecina no sólo un cambio de gobierno sino un verdadero cambio de época. Y ello requiere un hombre de Estado con la visión histórica suficiente para no empantanar a la nación en una prolongación de la lucha inmediatista por el poder que ahora atestiguamos.

Rincón Gallardo promovió, en momentos en que las tentaciones de la violencia eran muchas, el compromiso de la izquierda comunista con una democracia que todavía era un proyecto a construir. Su capacidad para el diálogo de altura, para convocar a consensos en asuntos fundamentales, para poner por delante un compromiso social para la acción política, hacen de Rincón Gallardo el candidato más confiable en estas elecciones. Esperemos que su alto perfil político pueda ser reconocido por una ciudadanía a la búsqueda de opciones creíbles y sensatas

Jesús Rodríguez Zepeda, doctor en filosofía política, es asesor del Partido Democracia Social.

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