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Empate en el DF
No se ve al "nuevo PRI"

Julián Andrade Jardí

Foto: Jaime Boites Hernández

Las campañas capitalinas -que aún no inician formalmente- van pasando sin que se les tome mucho en cuenta, pero algo interesante está sucediendo. Los tres principales contendientes están empatados. Así lo revelan las últimas encuestas.

Quizá la más oportuna fue la publicada por Crónica, pues ahí se mostraba una carrera pareja entre Andrés Manuel López Obrador y Jesús Silva Herzog. Reforma, por su parte, publicó los resultados de su propia encuesta y en ésta se muestra que no hay nada para nadie, ya que todos andan en cerca de 30%.

El PRI inició con una fuerte ventaja, pero la dicha no les duró mucho. Es evidente que el equipo de campaña de Silva Herzog debe hacer un análisis profundo de lo que está pasando. Tienen un buen candidato, pero me parece que ha perdido lo que era su mejor arma: su más o menos priismo. Silva Herzog, a fin de cuentas, es un político atípico, ligado a ideas progresistas y a pasiones no aclaradas con la oposición. Lo anterior, más que perjudicarlo, lo beneficia. Es poco probable que los electores se inclinen por candidatos de aparato, ligados a fuerzas y corrientes muchas veces desperdigadas.

No soy estratega ni sé de los asuntos que se ventilan en la complicada ingeniería electoral, pero prefiero a los contendientes capaces de romper con los dogmas y de imprimir aire fresco a la contienda. Más valen las declaraciones inoportunas que las palabras que nada dicen.

Las reuniones frías con la militancia corporativa, retratándose con personajes impresentables, no es la mejor forma de vender un nuevo PRI.

A la campaña le falta sabor y éste no se encuentra en los tacos que se puedan compartir con la vieja guardia.

Por ello es que Creel puede dar la sorpresa. Cuando se le escucha decir que no tiene nada que ver con los políticos de la vieja escuela, uno le cree. Es cierto que deberá explicar cómo pasó de ciudadano independiente y consejero a panista, pero esto no deja de ser un asunto menor y acaso sin trascendencia.

Me dicen algunos de sus colaboradores que la tendencia en intenciones de votos para el PAN va creciendo, lo que sin duda se relaciona con Vicente Fox, pero también con una campaña más imaginativa y cercana a la gente. Las cosas no han sido sencillas. Santiago Creel ha tenido que recorrer un territorio hasta hace poco inédito para él.

López Obrador está empeñado en una campaña casi puerta por puerta. Alejado de la prensa, prefiere el contacto directo con líderes de colonias y militantes que se pueden convertir en pequeños operadores políticos el día de la contienda. Es un candidato solitario, pero cuenta con acompañantes de primer orden, entre ellos varios funcionarios del GDF. Su gasto en publicidad es impresionante, sobre todo si sumamos a la cuenta los promocionales de la señora Rosario Robles.

Es el candidato oficial y lo sabe. Dura será la batalla, sobre todo porque la ciudad de México es la única oportunidad que tiene el perredismo de no sucumbir ante el rotundo fracaso de la campaña de Cuauhtémoc Cárdenas.

El problema que deberá que enfrentar es la histeria desatada en el gobierno de Robles, su incapacidad para aceptar la crítica y las batallas tenebrosas en las que están empeñados

Julián Andrade Jardí es subdirector de Información del periódico Crónica.

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