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Héctor González Jordán
Sting clama por una nueva oportunidad, después de que miles de fanáticos le dimos la espalda decepcionados de ver que el ex vocalista de Police estaba apareciendo con más frecuencia en el consultorio de nuestro dentista o en el supermercado. Tal parecía que el genio sería sacrificado por las engañosas listas de éxitos. Era realmente increíble. Después de encabezar a una de las bandas más importantes en la historia del rock y haber realizado discos como The dream of the blue turtles (1985) o Nothing like the sun (1988), parecía que el músico inglés tocaba fondo: su aparición, junto con otros dos intérpretes venidos a menos y hoy paladines de la balada cursi (Rod Stewart y Bryan Adams), cantando el tema de una mala película (All for love); un par de discos más que mediocres (Ten Summoner`s Tales, de 1993, y Mercury Falling, de 1996), además de un sinfín de participaciones en soundstracks, confirmaban que Sting estaba entrando en esa faceta que daña tanto a los músicos: el autoplagio. Sin embargo, cuando parecía que todo estaba perdido aparece: Brand new day (1999) producción con la cual Sting reagrupa a viejos amigos: Manú Catche o Branford Marsalis, junto con invitados del nivel de James Taylor, Stevie Wonder, Chris Bott o Cheb Mami. Los senderos por los que nos lleva el más reciente material del ex policía van desde el bossanova presente en "Big lie small world", hasta la música árabe donde Cheb Mami se luce a placer en una de las mejores canciones del disco ("Desert Rose"), pasando por la afrancesada "Perfect love... gone wrong" y haciendo una parada casi obligada en una especie de country ("Fill her up"). Respecto a la lírica, tal parece que Sting se aleja de las complacencias y de nuevo se esfuerza por poner algo de poesía en sus letras. Si bien Brand new day no es su mejor disco, sí podemos decir que es el primer paso en busca del tiempo perdido, además de que nos abre la posibilidad de que, quizá en un futuro no muy lejano, tengamos de vuelta a un músico que se perdió ante las exigencias del mercado. PD: Si usted es de los afortunados que poseen CD-Rom, podrá disfrutar unos minutos extra, en los que el músico, de viva voz, comenta detalles sobre la grabación del disco; empero, si carece de este aparato, no se preocupe, pues lo mejor de Brand new day está en la música Sting, Brand new day, Universal, 1999. Héctor González Jordán estudió Comunicación en la FCPyS de la UNAM. |
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