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Astrónomos y astrónomas
Fedro Carlos Guillén
La discusión de género ha llegado a muchos excesos; es terrible y desgastante que uno tenga que decir: "niños y niñas", "lectores y lectoras" para que nadie se ofenda. Yo preferiría escribir en género femenino si con ello se aplacaran los ánimos, pero ello no lo verán mis ojos y sí en cambio una disputa completamente estéril en la que parecemos tirios y troyanos y en la que las cubetas se sorrajan a cada momento. Exasperarse ante esta oleada de actitudes políticamente correctas no implica la incapacidad para reconocer problemas; es un hecho que existe y ha existido discriminación hacia la mujer en muchos terrenos. Que se les han negado derechos elementales y ello no es justo. Quizá una de las formas más brutales de inequidad es aquella que deja fuera de la posibilidad de obtener estudios a las mujeres, ya sea por razones económicas o religiosas. Pero ahí no termina la cosa, pues las mujeres que logran acceder a niveles superiores de educación tienen que enfrentar nuevos escollos; los de nuestra imbecilidad. Quienes trabajan en cuestiones educativas han documentado el enorme prejuicio de muchos maestros de ciencia para aceptar que sus alumnas pueden ser tan capaces como los varones en labores científicas. Esta idea parece confirmarse por una encuesta publicada en la revista de astronomía Status, realizada por Margaret Burbidge, una astrónoma de la Universidad de California, en San Diego. Si bien existe una gran variación en cada país se estima que 15% de los astrónomos son mujeres. Entre los jóvenes astrónomos (los que terminaron su doctorado hace menos de diez años), 94% considera que hay sesgo y que las mujeres no son tratadas igual que los hombres. Asimismo, 66% de las mujeres creen que sus carreras no serán tan brillantes debido a su condición femenina, pues ello implica un obstáculo adicional. A pesar de que 25% de los egresados de la carrera de astronomía son mujeres, menos de una de cada diez está en el salón de la fama de la astronomía y esto es evidentemente un indicador de que algo pasa en el camino y no tiene nada que ver con la capacidad intelectual. El reporte daba lugar también a la entrada de anécdotas anónimas de mujeres astrónomas y en ellas le dieron vuelo a la hilacha dejando en evidencia a varios astrónomos varones que aparentemente también son viejos verdes y han tenido la ocurrencia de incluir fotografías de señoras desnudas en sus presentaciones públicas (¿qué pasaría si una astrónoma hiciera lo contrario?). Evidentemente es premoderno pensar en las mujeres como incapaces para la ciencia, ello refleja ignorancia y prejuicios inadmisibles, los científicos hombres y mujeres no son superdotados, son como usted y como yo, y debemos dejar de concebirlos como varones que además son lunáticos y distraídos. Por ello le sugiero, querido lector, que si un día lo recibe la princesa de su casa con la noticia de que quiere ser física nuclear, usted lo acepte. Las cosas no tienen ninguna razón para salir mal y sí, en cambio, si usted le depara el destino de objeto-recoge-niños-del-karate-en-su-camioneta-que-todo-lo-puede Fedro Carlos Guillén es biólogo, con doctorado en Ciencias por la UNAM. y Fellow del Programa LEAD-México. |
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