etcétera el país el mundo dinero columnas
gente ciberia águila y sol medios
ensayos mañana libros cultura
espectáculos tianguis etcétera
medios

primera plana
El corazón,
en los negocios

Marco Levario Turcott

intermedios
Noticiarios: inclinaciones
Fernando Mejía Barquera

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

difusiones

Campañas tabloide

Francisco Báez Rodríguez

Foto: Fernando Santos Rosas

"Hay que lanzar chascarrillos para quitarle el tedio a las campañas", ha dicho Vicente Fox. Al parecer, el Consejo General del IFE no está de acuerdo y ha hecho una recomendación a los medios para que cubran lo sustantivo de las campañas y no le den tanta importancia a las frivolidades.

Hay cuatro problemas de fondo detrás de todo esto. El primero es que vivimos la época de la primacía de los medios electrónicos y parte del mensaje está en su carácter más o menos espectacular. Se acabó la era de los 20 mil kilómetros de campaña; ahora se llega a la población vía spots y noticieros.

Esa es una realidad que a muchos no nos gusta. Quisiéramos que la ciudadanía estuviera atenta a las propuestas de los candidatos y votara razonadamente dependiendo de ellas. Desgraciadamente, ese mundo ideal ya no existe (si es que existió alguna vez en algún lugar).

El segundo es que los candidatos trabajan en dos carriles. En el primero intentan convencer de que se vote por ellos. En el segundo intentan convencer de que no se vote por el adversario. En casi todas las campañas del mundo los candidatos que van en punta circulan más por ese segundo carril. La razón es obvia: a diferencia de lo que sucede con quienes van detrás, todo voto que pierda el contendiente importante es una probabilidad más de ganar la elección. Fox y Labastida lo saben. Lo saben sus equipos de campaña. Hay que hacer papilla al rival con posibilidades reales.

El tercero es que los medios no pueden sino reflejar lo que existe en la contienda. Si hacemos un análisis más preciso, vemos que casi todos (en primer lugar, la prensa) sí otorgan espacios a las propuestas. Lo que pasa es que los espacios prioritarios los otorgan a las ocurrencias, los ataques, las insidias, los shows. ¿Pueden hacer otra cosa si los principales candidatos hacen lo mismo?

Gilberto Rincón Gallardo y Porfirio Muñoz Ledo han hecho, cada uno, más propuestas concretas que todos los demás candidatos juntos. Pero no tienen probabilidades reales -salvo un auténtico milagro- de ganar la elección. ¿Deben los medios darles prioridad por encima de quienes van en punta?

Aunque no es una pregunta de fácil e inmediata respuesta, sabemos perfectamente que una audacia de ese tipo por lo menos generaría extrañeza. Y que daría la impresión de que ese medio (o los medios en general) se ha ido por las ramas, lejos de la contienda real.

Ciertamente, el papel de los medios es también formativo: por eso hacen mal quienes no toman en cuenta las propuestas y proyectos de país, pero distorsionarían la realidad si privilegiaran esa parte positiva que los propios partidos grandes han enterrado.

En otras palabras, Fox y Labastida han hecho, hasta ahora, campañas tabloide y eso obliga a los medios a rebajar el nivel. Cárdenas nunca ha hecho una propuesta que no sea el dibujo abstracto del paraíso. Ni siquiera con chascarrillos han dejado de ser tediosos.

El último problema es el de la actitud de algunos consejeros del IFE. Resulta muy sencillo echarle la culpa a los medios, cuando es evidente que los responsables del nivel de las campañas son los candidatos y sus partidos. Y también resulta muy sencillo -pero un tanto fuera de las atribuciones- ponerse en el papel de juez editorial cuando no están en juego el mercado y la atención del público.

Es como pedir que se haga noticia sobre los invitados a El show de Cristina y se ponderen sus dichos profundos, cuando el único interés que son capaces de levantar está en el chisme de lavadero.

Lo que sí está en las atribuciones del IFE es la medición de los tiempos que se dedican a cada partido y candidato. Como era de esperarse, los tres grandes se llevan la parte del león, sin grandes diferencias, en los medios de alcance nacional. También como era de preverse, en varias entidades de provincia no se ha superado la inercia del pasado y Labastida está mucho mejor cubierto. Y notable resulta que la proporción de menciones "positivas", "neutras" y "negativas" es similar en los tres principales candidatos.

Los otros tres están sumidos en un círculo vicioso. Los medios hablan poco de ellos, como consecuencia son menos conocidos y captan menor intención de voto; esto último hace que se siga hablando poco de ellos... aunque algunos tengan más que decir que todos los demás juntos

Francisco Báez Rodríguez es subdirector general del periódico Crónica.

principal | correo | publicidad | búsqueda | suscripciones | anteriores