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barandal Avances y rezagos
Ciro Murayama
Ante el Consejo General del IFE se presentó la semana pasada -el jueves 2 de marzo- el primer informe sobre el resultado del monitoreo de la cobertura a las campañas en los noticieros de radio y televisión que desarrolla la empresa Berumen. Se trata del corte inicial, que abarca del 19 de enero -cuando iniciaron oficialmente las campañas de los seis candidatos presidenciales- al 12 de febrero. Ahora, cada mes se conocerán esos informes y será posible seguir el comportamiento de los medios electrónicos, si cambian sus conductas en cuanto a espacio y apariciones concedidos a cada candidato y el sentido de sus notas, tal como sucedió en 1994 cuando, a raíz de que se dio a conocer el primer monitoreo, la disparidad originalmente detectada fue disminuyendo. En las semanas que abarca el monitoreo en este año, se analiza el contenido de los noticieros de 126 estaciones de radio y de 84 canales de televisión. Los datos duros a nivel nacional dan cuenta de que se han destinado en tele 45 horas y media a las campañas, que se distribuyen de la siguiente forma: para Alianza por México, 23.6%; para el PRI, 31.5%; para la Alianza por el Cambio, 26.5%; para el Partido del Centro Democrático, 5.9%; para el PARM, 9.4% y 3.1% para Democracia Social. Hay, sin duda, dos "pisos" de trato a los contendientes en estos resultados agregados: por un lado, hay equilibrio entre las dos coaliciones y el PRI y, por otro, aparecen los partidos que obtuvieron su registro el año pasado y que contienden por sí mismos. Con todo, si la presencia en los noticieros electrónicos se tradujera en votos, todos los partidos conservarían su registro. Otro elemento, además del tiempo de presencia, resaltado en esa sesión del Consejo General del IFE fue el alto porcentaje de notas que no están editorializadas, que son emisiones neutras sobre las actividades de campaña. En total, 95.7% de las notas no tienen valoraciones positivas ni negativas, y en el margen restante 2.9% son críticas frente a los candidatos y 1.4% resultan favorables. Esto es, hay una combinación de equilibrio en presencia, en el caso de las opciones con más arraigo, y de difusión no sesgada, que en el pasado no observábamos. La equidad en los medios, que ha ido acompañando al proceso de incremento de la competencia electoral, se constata al echar una ojeada al comportamiento en las campañas presidenciales previas. Por ejemplo, en 1994, cuando se realizó el primer monitoreo por parte de la autoridad electoral, se tenía que en la primer quincena de observación, 41% correspondió al PRI; 18.7%, al PRD; 17.8%, al PAN; 8.7%, al Partido del Trabajo; 3.3%, al Verde Ecologista; 2.9%, al Popular Socialista; 2.8%, al Demócrata Mexicano; 2.5%, al Frente Cardenista, y 2.2% al PARM. De entonces a la fecha, ha crecido el tiempo de presencia de la oposición en los noticieros de los medios y el PRI ha perdido terreno. La profundidad del cambio aparece incontestable si se tiene como referencia la campaña de 1988. Si bien en aquel entonces no hubo monitoreo de la autoridad electoral, en el libro Así se calló el sistema, que coordinaron Pablo Arredondo, Gilberto Fragoso y Raúl Trejo y editó la Universidad de Guadalajara, se muestra que los noticieros más importantes de la pantalla chica otorgaron a toda la oposición 7.5% de su tiempo dedicado a notas electorales. Hace 12 años, por ejemplo, el PAN, que fue el partido opositor con más presencia, alcanzó 3.15%, es decir, la segunda opción difundida por los medios electrónicos ocupó el mismo espacio que tiene hoy el partido que menos aparece en los noticieros. Por otra parte, los datos del monitoreo por entidad federativa nos dan cuenta de un comportamiento múltiple, del que no puede desprenderse una misma línea de conducta por parte de los medios locales y, a la vez, demuestra que la inequidad dejó de ser de sólo un signo, de favorecer al mismo partido. Tomando como indicador de sesgo que una sola opción ocupe más de 50% en noticieros de televisión, el PRI es favorecido en Coahuila, Durango, Hidalgo y Jalisco; la Alianza por México en Baja California, Nayarit, Sonora, Tlaxcala y Zacatecas, mientras que la Alianza por el Cambio en Colima y Guerrero. El caso contrario, donde el sesgo implica que, por ejemplo, una de estas tres fuerzas no cuente siquiera con 10%, ocurre en Jalisco, Michoacán y Oaxaca para Fox; Chiapas, Guanajuato, Morelos y Tlaxcala para Labastida, y Colima, Guanajuato, Guerrero, Hidalgo, Jalisco, Nuevo León y Querétaro para Cárdenas. De los tres candidatos de los partidos de reciente creación, ninguno de ellos obtuvo una sola mención en la televisión de Campeche, Colima, Chihuahua, Durango, Guerrero, Nayarit y Puebla. Puede decirse que, por ser las semanas iniciales de campaña, estos candidatos no han recorrido tales entidades, pero aun así sería de esperar que estas omisiones puedan ser corregidas para que los medios efectivamente expresen la totalidad de las opciones que, finalmente, tendrá el electorado frente a sí en sus boletas electorales el próximo 2 de julio. En suma, los resultados del monitoreo hablan de avances significativos y de ciertos rezagos, que se detectan sobre todo a nivel local. Pero se tienen cada vez más elementos para que los medios y sus conductas, además de ser vistos, sean analizados Ciro Murayama es economista por la UNAM. Realizó estudios de postgrado en la Universidad Autónoma de Madrid. |
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