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¿Votar por Rincón Gallardo?
Jesús Rodríguez Zepeda

 

Gilberto Rincón Gallardo
Foto: Bernardo Moncada

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

No. Carece de propuestas

Alejandra Sota Mirafuentes

Los partidos políticos mexicanos de izquierda han debatido durante mucho tiempo entre dos temas de fondo, surgidos de conflictos de matiz programático y de rivalidades mutuas que no les permitían unir esfuerzos en torno a una causa común. La aparición el año pasado de una nueva opción electoral que confiesa una doctrina socialdemócrata (el Partido Democracia Social) parece, en principio, ir en contracorriente a la tendencia de la mayoría de las fuerzas políticas de izquierda que se han reunido en torno al confuso mosaico del PRD. Quizá por eso es fácil comprender que ante el rígido dominio hegemónico de Cuauhtémoc Cárdenas sobre ese partido nacieran nuevas propuestas -o resucitaran otras viejas, como el caso del PARM- para oponerse al monopolio cardenista en la izquierda electoral.

Sin embargo, las definiciones políticas del PDS llaman la atención por dos razones: primero, por ser un partido político opositor de izquierda que no ha presentado opciones de política claramente diferenciables de las oficiales, es decir, opositoras y, segundo, porque tampoco destaca por acercarse o por tratar de buscar el voto de aquel segmento del electorado más identificado con un proyecto de izquierda. Más aún, a juzgar por las estrategias electorales que han emprendido, parecería que buscan dirigirse irremediablemente a la pérdida de su registro como partido político nacional.

El presidente y el candidato presidencial del PDS, Gilberto Rincón Gallardo, carga consigo una trayectoria sobresaliente como político opositor de izquierda. Su contribución a la transición democrática y a la promoción de ideas dirigidas a darle rumbo al progreso político de México desde el Centro de Estudios para la Reforma del Estado no se puede negar ni regatear. Sin embargo, a pesar de esa larga historia de congruencia política, el mensaje percibido por la mayoría de los actores políticos sobre su deseo de convertirse en candidato a la Presidencia y la indefinición política de su partido parecen llevar al PDS a la catástrofe electoral.

Según se entiende, la tarea primera de un partido político nuevo, ubicado en el escenario de oposición, y con aspiraciones de conservar su registro, es la de establecer una clara diferencia de su proyecto con el de los demás partidos, en especial con el del PRI. Sin embargo, en sus definiciones políticas, el PDS se ha ubicado paralelamente a las políticas propuestas por el gobierno y por el PRI. En vez de buscar una posición entre los electores de izquierda para establecer un debate programático con el PRD -partido que Rincón abandonó para crear el PDS-, su estrategia de comunicación política ha consistido en atacar sistemáticamente al PAN y a Vicente Fox, arremetiendo contra el supuesto caudillismo de éste pero guardando silencio absoluto frente a la hegemonia de Cárdenas en el otro partido de izquierda.

La postulación de Rincón como candidato del PDS dejó en la mitad de los militantes de ese partido la impresión de haber perdido la oportunidad de tener como candidata a una mujer inteligente que, además, pudo haber incorporado el atractivo de ser la única candidata presidencial, y habría incluido así a la agenda del debate político de izquierda un respiro de aire fresco, nuevos temas y una presencia atractiva para el electorado en unas elecciones cada vez más mediatizadas.

En sus decisiones de estrategia electoral, el PDS tampoco ofrece un enfoque exitoso. En lugar de presentar un candidato presidencial atractivo para el electorado, han decidido hacer énfasis en las candidaturas a diputados, olvidando que es el candidato presidencial, y no al revés, lo que habría de determinar en mayor medida el voto hacia los diputados.

Así las cosas, pareciera que el PDS pierde una oportunidad mayúscula de presentarse ante el electorado con una candidatura más cercana a las preferencias de los electores, y con una estrategia discursiva que busca un electorado que ideológicamente no le corresponde. Más preocupado debería estar Rincón Gallardo, siendo congruente con su histórico planteamiento político, en consolidar la "nueva izquierda" desde la perspectiva ideológica, y cuyo liderazgo natural tendría desde la presidencia del partido, que por la vía de una candidatura presidencial poco exitosa

Alejandra Sota Mirafuentesestudia Ciencia Política en el ITAM.

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