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Etica y democracia

Ariel Ruiz Mondragón

La democracia y su propagación por el mundo son objeto de diversas críticas, por lo que ha sido necesario plantear su profundización y constante vigencia. De tal manera, más allá de una concepción puramente procedimental de la democracia, Gianfranco Pasquino postula en La democracia exigente que ésta demanda en su fundamento una ética, "que la democracia sólo prospera cuando el discurso público sobre sus fines se desarrolla sin hipocresías, sin manipulaciones y sin concesiones; que la democracia persigue fines que conciernen también al mejoramiento de los individuos según sus preferencias articuladas, discutidas, contrastadas, redefinidas".

El autor considera que se requiere una reorganización concreta de las instituciones que permita la competencia político-electoral, fomente la responsabilidad en los aparatos burocráticos y posibilite la pugna de los actores sociales. Esto ofrece la oportunidad de llamar a los ciudadanos a ejercitar sus capacidades, proteger sus intereses y promover sus ideales.

La ética debe estar sustentada en la autonomía de la política democrática, que se definiría como tal por su apego a las reglas de la democracia, que es la constante posibilidad de que grupos de personas aspiren, en una competencia libre, transparente, periódica y lo más equitativa posible, a adquirir el poder de gobernar. Contrario a la ética democrática se consideraría, entonces, a los comportamientos que tiendan a la destrucción de los otros actores, "aquellos comportamientos que reducen el pluralismo".

Pasquino se pronuncia por articular y formular una ética pública, que entiende como "un conjunto de criterios de comportamiento para los detentores del poder político y para aquellos que tienen el poder de orientar a la opinión pública". Es necesario que la política esté apoyada por una ética, pues sin ella se produce la corrupción de líderes y la decadencia de las comunidades que gobiernan.

Para que la ética pública se afirme en una sociedad, no basta con que existan principios, criterios y estilos éticos elaborados de manera convincente y adecuada; es indispensable que se forme un público que exija que tales principios, criterios y estilos sean respetados y aplicados, que actúe castigando o premiando

Gianfranco Pasquino, La democracia exigente, trad. Ricardo González, Buenos Aires, FCE, 1999, 118 pp.

Ariel Ruiz Mondragón estudió Historia en la UNAM.

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