![]() |
el país | el mundo | dinero | columnas |
| gente | águila y sol | medios | ensayos | |
| mañana | libros | cultura | espectáculos | |
| etcétera | ||||
|
águila y sol |
||||||
|
Sí
|
No. Jamás
Sergio Higareda Kountz
-¿Y tú, ya te la hiciste? (shock). -¿Me hice qué, güey? -Pues la vasectomía, mi esposa y yo ya lo estamos decidiendo. -Bueno, José, tú no sabes cómo le fue a Venustiano. -¿Venustiano, el de la prepa? -Sí, el mismo, me lo encontré hace dos semanas y me comentó que ya se "la había hecho"; órale, le dije, eres el primero que conozco. Luego le pregunté cómo le había ido y me dijo: "En general bien, salvo por las tres patadas". -¿Las qué? -Las patadas que recibió después de la operación, te lo explico. La primera patada, la de las sábanas la primera noche, le recordó la orquitis posterior a las fiestas de la prepa, pero sin la posibilidad de hacer algo al respecto. La segunda patada; la de su mujer: como a las tres semanas de la operación llegó temprano a casa y encontró a su mujer con sus amigas, no lo oyeron así que la pudo oír hablar de cómo él se había hecho la vasectomía, pero creo que no fue lo que dijo sino cómo lo dijo lo que le impactó, en el tono de su voz había un dejo de victoria, nunca lo había pensado hasta ese momento, pero ella había logrado una victoria, un acto de justicia ante su entrega a la familia y su distancia laboral. -¿Y la tercera? -La tercera no tiene que ver con Venustiano sino conmigo. ¿Te acuerdas de Alicia? -¿Tu mujer? -Esa mera. Yo le quería dar la sorpresa: "Me haré la vasectomía", le dije. Ella siempre tan independiente, con tantos logros laborales, alardeando de nuestra "relación sin compromiso", sin que nada nos atara, nunca me hubiera imaginado su reacción, me dijo: "¡Qué!, estás loco, no lo puedo creer, ¿no ves que ya tengo 35 años y si no me embarazo ahora no lo haré nunca?, tengo claro que quiero un hijo tuyo". Se develó entonces que ella siempre había anhelado un hijo, y yo no quería cambiar los términos de nuestra relación. He de decirte que después de eso ya nada fue igual, nos distanciamos y ahora prácticamente no nos vemos. De haber sabido, creo que nunca se lo hubiera propuesto. Por lo demás, estoy bien. Después he pensado mucho en el tema y creo que no es asunto de lo que debe ser ni de que es lo correcto o lo incorrecto. Sino de una decisión personal; resultado de un acto de la voluntad, con plena conciencia y, claro, bajo la premisa de entender el significado de las cosas. Una vez que se ha logrado esto se puede tomar una buena decisión y en el mejor de los casos será concordante con la de tu esposa. Yo, por lo pronto, reconozco mis limitaciones, por lo que no me la he hecho ni me la haré Sergio Higareda Kountz es psicoterapeuta.Correo: Shkountz@yahoo.com.mx |
|||||
|
|
![]() |