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El fenómeno McCain

María Cristina Rosas

Ilustración: Phoenix New Times

John McCain ha dado mucho de que hablar en los últimos días. Desde su aplastante victoria en las primarias de Nueva Hampshire por 18 puntos porcentuales sobre el favorito George W. Bush, la fortuna parece sonreírle a este republicano conservador (sí lo es, aunque a los electores no parece importarles). No es un secreto que sus triunfos han desconcertado al Partido Republicano, quitándole el sueño al joven gobernador de Texas, quien pensaba que con la misma facilidad que logró allegarse los recursos necesarios para financiar su campaña, podría conquistar las preferencias electorales. Bush deberá cambiar sus tácticas proselitistas si es que realmente desea imponerse a un adversario a quien al principio no tomó en serio.

Parte de la explicación del éxito de McCain estriba en que mientras Bush se dedicaba a reunir fondos convenciendo a los poderosos intereses del establishment estadounidense, el veterano de Vietnam hablaba con la gente y, dado su carisma, ganó adeptos que a veces los intereses corporativos y la alta política pasan por alto. Con su agenda y su human touch, lo más probable es que McCain logre atraer a buena parte de los electores independientes para la causa republicana, algo que al candidato demócrata Albert Gore debe preocuparle sobremanera. Y es que los electores independientes suman en la actualidad un nada despreciable 15% de los votantes estadounidenses, cifra que puede definir una elección.

La imagen que proyecta McCain es muy "limpia" para los estándares políticos de EU. Por ejemplo, es un héroe de guerra, tiene una obsesiva reputación de honestidad y, lo más importante, su campaña se ha basado en modificar los esquemas de financiamiento de las campañas políticas debido a que, tal y como operan en la actualidad, favorecen a quienes más recursos obtienen, dejando en el camino a figuras destacadas que sin los recursos necesarios no pueden aspirar a mantenerse en la contienda (como ocurrió, entre otros casos, con Elizabeth Dole, ex presidenta de la Cruz Roja estadounidense).

Claro que una revisión más rigurosa de las propuestas de McCain revelará que el hombre se presenta ante la opinión pública como un liberal, a pesar de que su agenda es profundamente conservadora (situación que también opera en su favor en el Partido Republicano). Baste mencionar que apoya la desregulación a ultranza y se opone decididamente al aborto. Por si fuera poco, considera que la política exterior estadounidense debería ser muy activa en el mundo y, llegado el caso, Estados Unidos tendría que intervenir en los asuntos internacionales sin titubeos.

Aun así, hay algunas diferencias importantes con los republicanos tradicionales. Por ejemplo, el recorte en los impuestos es casi una condición sine qua non para los republicanos. Y el hecho de que ahora EU tenga un superávit presupuestal ha dividido las opiniones entre Bush y sus adeptos. El gobernador de Texas ha dicho que el superávit podría llegar a mil 400 billones de dólares, parte de los cuales podría utilizarse para disminuir la carga tributaria a los sectores más acaudalados. McCain tiene una idea distinta al considerar que el superávit debe emplearse para pagar la deuda nacional e impulsar la seguridad social y el sistema de pensiones. Y cuando habla de disminuir los impuestos, el sector de la población beneficiado sería, según McCain, el de las clases medias.

Esta iniciativa ni el mismo Clinton habría podido articularla de mejor manera, por lo que Gore ahora tiene que esmerarse en aparecer como el vicepresidente de una administración que ha gestionado la agenda de referencia. ¿Qué le puede decir ahora Gore a los electores? "¿Me robaron mi agenda?". Por eso los republicanos le han dado juego a McCain, tratando de restarle apoyo a Gore.

¿Qué sucederá en los próximos días? Los especialistas predicen que McCain gozará de un gran auge unas semanas más, sobre todo en lugares donde los electores no registran su filiación partidista pudiendo votar como les plazca. Así, McCain se verá beneficiado no sólo por el voto de los "independientes" sino visiblemente por el de los electores que suelen apoyar a los demócratas. Esto le confiere un cierto margen de maniobra hasta el 14 de marzo, día de las primarias en Texas, estado gobernado justamente por George W. Bush. Otras primarias a observar con atención son las de California (el estado más rico y poblado de la Unión Americana, que posee una importancia nodal para cualquier persona que aspire seriamente a la Presidencia estadounidense), Nueva York, Colorado, Florida, Louisiana y Oklahoma. Estas primarias serán distintas a las observadas hasta ahora, dado que mientras en Nueva Hampshire fueron "abiertas", en los otros casos se trata de primarias "cerradas" (en las que se pide a los votantes acreditar su membresía) y la situación de California es excepcional en muchos sentidos. Ahí las primarias son abiertas, al menos en teoría, dado que demócratas y republicanos suelen contabilizar únicamente los votos de los miembros registrados de sus respectivos partidos.

La pregunta obligada es: ¿qué posibilidades tiene McCain de llegar a la Presidencia? Para que eso ocurriera, tendría que convencer al establishment de que realmente constituye una opción para derrotar a Gore. A juzgar por lo ocurrido en Carolina del Sur, donde Bush se impuso de manera aplastante a McCain, el voto republicano conservador visiblemente tiene dudas y prefiere apostar al "hijo pródigo". Y es que muchos consideran a McCain un experto en crear confusión, supuestamente por haberse apropiado la agenda clintoniana. Pero George W. Bush no parece estar dispuesto a perder la contienda, ni sus correligionarios a permitirlo, por lo que se anticipa una cruenta guerra de palabras y declaraciones entre los dos candidatos, mientras que la contienda entre republicanos y demócratas tendrá un bajo perfil por el momento. Ello constituye un necesario respiro para Gore, quien indudablemente tiene mucho en qué pensar

María Cristina Rosas es profesora-investigadora en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM. Correo: mcrosas@prodigy.net.mx

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