![]() |
el país | el mundo | dinero | columnas |
| gente | águila y sol | medios | ensayos | |
| mañana | libros | cultura | espectáculos | |
| etcétera | ||||
|
columnas |
||||
|
por los caminos de sancho bahías textos máquina de luz la hidra guía de perplejos
|
nostalgia Colaboración o sumisión
Julián Andrade Jardí
México, según el embajador Jeffrey Davidow, es "la sede mundial del narcotráfico". No deja de sorprender que sea el representante del país donde se produce la mayor cantidad de crímenes relacionados con las drogas el que ahora se lance contra México. Pero bien merecido lo tenemos, por la falta de dignidad de nuestras autoridades y por una tolerancia absurda con el gobierno estadounidense. En estos casos las notas diplomáticas tienen poca eficacia, sobre todo porque lo que se pretende -desprestigiar a un Estado soberano- se logra declarando barbaridades. Poco importa que después se intente matizar y que incluso se apele a las confusiones, vamos, se ha llegado al grado de utilizar traducciones distintas para tratar de ocultar lo que son, a todas luces, ataques directos. A esto hay que sumar el ambiente que priva en algunos grupos del Senado de Estados Unidos, donde las presiones intervencionistas siempre han estado presentes y más en épocas electorales. Una cosa es la colaboración y otra, muy distinta, la sumisión. Creo no exagerar si digo que nos encontramos ante un ejemplo acabado de lo segundo. Desde que las calacas se hicieron célebres, hace unos meses, en Ciudad Juárez, todo cambió sin que nos percatáramos. El país permitió, por primera vez en su accidentada historia, que un gobierno extranjero investigara y actuara en nuestro territorio. El escándalo fue mayúsculo, pero no se comparó con la actitud servil de algunos funcionarios, doblegados ante las exigencias de la DEA y el FBI, no percatándose, quiero suponer, de la agenda de semejantes instituciones. Pero lo dicho por el señor Davidow tiene mucha tela de donde cortar. Supongamos que es cierto lo que dice y entonces tendríamos que hacer un ejercicio de imaginación para tratar de entender cómo los capos locales se convirtieron en jefes de la mafia rusa y siciliana, de los contrabandistas chinos y de las organizaciones criminales coreanas y japonesas. Que el narco en México es un gran problema ya lo sabíamos, de lo que no teníamos idea es que ahora se nos sube de categoría para tratar de tapar el sol con un dedo: la profunda descomposición, que ligada a las drogas, sufren nuestros vecinos del norte. No se trata, tampoco, de caer en posiciones nacionalistas absurdas, pero sí de determinar cuál será la actitud de nuestro país en el futuro. No se puede tolerar una relación basada en chantajes y lo que es peor, en descalificaciones cotidianas, como aquellas cuando se horrorizó el presidente Clinton por unos muertos que nunca existieron. En estos casos, repasar la historia puede ser un buen ejercicio para no cometer errores y para entender que nos encontramos ante un imperio, por regla general, voraz y poco tolerante con los demás, "los que no son elegidos". Insisto, no se trata de privilegiar un reflejo nacionalista absurdo, sino de tomar las cosas en su dimensión, de entender que este tipo de sucesos no son casuales, sino que tienen una explicación con raíces históricas profundas. Lo desigual de la relación, y la dificultad de mantenerla en términos más o menos decorosos es una constante, de ahí que se deben tener herramientas eficaces para reaccionar con prontitud ante los excesos de un embajador, pero sobre todo ante la idea del mundo que suele imperar al otro lado de la frontera Julián Andrade Jardí es subdirector de Información del periódico Crónica. |
|||
|
|
![]() |