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Foto: Contraluz

Intervencionista

Cuando con total ligereza y muy poca autoridad moral el embajador de Estados Unidos en México, Jeffrey Davidow, asegura que la sede mundial del narcotráfico está en México seguramente se mordió la lengua. Davidow es el representante de una nación que -ahí sí, sin duda alguna- constituye la capital mundial del consumo de drogas (éste, es sabido, alcanza incluso a los altos niveles del gobierno federal), donde las revistas especializadas en cultivo de enervantes circulan sin restricción alguna. Y qué decir de la tolerancia y aun las ligas que muchos gobiernos estadounidenses han mantenido con las mafias que tienen y han tenido su sede en suelo gringo; por supuesto, no sólo la tradicional mafia siciliana sino también las del narcotráfico (remember el caso Irán-contras). ¿Para qué seguir? Tal parece que los tiempos de John Gavin, aquel mal actor y pésimo diplomático, están de regreso.

 

Foto: Bernardo Moncada

Realidad

Autor de libros fundamentales como La noche navegable y Tiempo transcurrido, Juan Villoro recibió el pasado domingo 27 el Premio Xavier Villaurrutia de Escritores para Escritores 1999 por La casa pierde (Alfaguara, 1999), su más reciente obra. Entrevistado por Maricarmen Fernández (El Financiero, 25/II/2000), Villoro aseguró que escribe novelas y cuentos porque no soporta la realidad tal cual. "La afición a la lectura da el enorme placer de encontrar una realidad alterna, en donde las cosas ocurren de otro modo. La ficción y la imaginación existen para eso".

 

Los hermanos Hurley
Foto: Wayne Maser/GQ

Tabúes

Modelo exclusiva de Estee Lauder, compañera sentimental del actor Hugh Grant y ahora productora de cine (Mickey Blue Eyes, donde, adivinaron, Grant es protagonista), Elizabeth Hurley ha sido blanco frecuente de los paparazzi, esa plaga que abunda gracias a la prensa escandalosa. En entrevista con Adrian Leevoy (GQ, edición España, núm. 40) Hurley lamentó "esa terrible invasión a la privacidad" y recordó un caso de 1994 cuando fue captada semidesnuda en su residencia de Los Angeles en compañía de un hombre también con poca ropa. "Había gente... sacando fotos de mi `nuevo chico` mientras me untaba bronceador en el culo. Mi nuevo chico resultó ser mi pobre hermano pequeño. De repente está en la portada de un diario nacional, prácticamente desnudo, untándome ese líquido en el trasero. Se quedo hecho polvo". No dudamos ni un ápice de las palabras de la Hurley; sin embargo, para ser consanguíneos los hermanos Hurley se muestran, quizá, un tanto atrevidos. Será acaso que la bella Liz y su "pequeño hermanito" han mandado ya al diablo algunos tabúes occidentales.

 

Wilder y Marilyn; el director, hoy

Soy yo, Sugar

La editorial Faber And Faber editó a fines del año pasado en Estados Unidos el libro Conversaciones con Wilder, donde el buen Billy, todo un maestro del séptimo arte, habla de la idiotez de Bogart, la tacañería de Grant, las limitaciones de Greta Garbo, la gracia de Hepburn y, por supuesto, de Marilyn. "Gastamos varias tomas cuando ella (Marilyn) decía: `¡Soy yo, Sugar¡` (durante la filmación de Una Eva y dos Adanes). Había grandes carteles escritos por las paredes: Soy yo, Sugar . `Acción`. Entonces ella decía: `Soy Sugar, yo`. Me la llevé a un lado, como por la toma 50, y le dije: `No te preocupes por eso`. Y ella me dijo: `Preocuparme por qué`... Era la 50, y luego la 51 y la 52... Yo tenía una tía vieja en Viena que habría dicho todas las frases sin equivocarse pero, ¿quién vería algo así?".

 

Reincidente

Tonya Harding, aquella patinadora estadounidense que se dio a conocer en los Olimpiadas de Invierno de 1994 por organizar, junto con su ex marido, una agresión contra su compatriota y rival Nancy Kerrigan, continúa en las andadas. Hace algunos días fue detenida en Camas, Washington, por pegarle a su novio Darren Silver. Según el informe de los agentes, Harding y Silver empezaron a pelearse en el garage de su casa, después de haberse pasado parte de la noche bebiendo. La patinadora inmovilizó a su novio y empezó a agredirle a puñetazo limpio, "como si fuera Mike Tyson", relató más tarde Silver. "Me dio una tremenda paliza. Estaba completamente borracha". Harring, quien en 1994 no pudo llevarse medalla alguna, seguramente hubiera corrido con mejor suerte si después de su fracaso deportivo se hubiera inscrito en el boxeo

 

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