etcétera el país el mundo dinero columnas
gente medios ciberia águila y sol
ensayos tianguis libros cultura
espectáculos etcétera

el mundo

real politik
Bush y McCain
María Cristina Rosas

aldea global
¿Es esa la modernidad?
María Cristina Rosas

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

textos

España: Reñida competencia
La distancia entre el PSOE y el PP no es insalvable

Tábata Vilar Villa

Almunia y Aznar
Foto: El País

El próximo 12 de marzo se realizarán elecciones legislativas en España. Según el último sondeo electoral de la empresa Demoscopia, José María Aznar cuenta con una ventaja de sólo 4.5 puntos sobre su opositor Joaquín Almunia, del Partido Socialista Obrero Español. Los resultados de esta encuesta indican que el Partido Popular ha subido tres puntos, mismos que ha perdido Izquierda Unida, mientras que el PSOE se mantiene sin cambios en la preferencia electoral. Esto puede explicar el pacto IU-PSOE del pasado 13 de febrero. La coalición de comunistas y socialistas españoles puede sumar los votos de IU al PSOE, aunque la alianza corre el peligro de perder los votos de los indecisos o del electorado del PSOE contraria a que se radicalice la izquierda.

El PP se ha afianzado desde el poder sin asegurarse por ello la victoria; IU retrocede pero no desaparece y la fidelidad del electorado socialista no es suficiente para volver a gobernar. Si el PSOE quiere modificar la situación, necesita suscitar una dinámica de arrastre de voto simultáneo en todo el espectro de centro-izquierda. En este sentido, el pacto PSOE-IU pretende ser el punto de arranque, aunque esté lejos de garantizar ese efecto. No se trata de concentrar los votos en un solo partido, sino en dos, por lo que el pacto sólo tendrá efectos en estas elecciones si desencadena un movimiento de empuje entre los electores. Contrario a esto, la reciente superación del clima de hostilidad entre los dos principales partidos de izquierda pasó casi desapercibida entre la sociedad española.

Derivado del ligero margen de cuatro puntos entre el PP y el PSOE, las campañas electorales en España se dirigen a los no convencidos de antemano, que no son muchos pero que determinarán la elección. En este escenario, Aznar trata de persuadir al electorado de que el pacto IU-PSOE implica propuestas irreales. El actual Presidente de gobierno español anunció una campaña "razonable" que no divida entre "unos y otros" con "fórmulas del pasado" y "sume e integre" como consecuencia de "propuestas posibles, equilibradas, moderadas y queridas por la mayoría de los ciudadanos". La estrategia electoral de los integrantes del PP se encamina a forzar al candidato socialista a renunciar al electorado de centro que, según ellos mismos, es desde donde se gobierna.

La propuesta electoral de José María Aznar es bastante concreta, aunque tiene una serie de puntos ambiguos. Incluye la cesión de algunos impuestos indirectos (sin precisar) a las autonomías. Esta es una de las exigencias de los nacionalistas catalanes del partido de Convergència i Unió (CiU) para pactar con el PP. Entre otras medidas fiscales propuestas por el PP destaca el aplazamiento del pago de impuestos a pequeñas y medianas empresas de nueva creación y la exoneración durante dos años en el pago de las cuotas de la seguridad social de las mujeres que trabajen y tengan un hijo.

Finalmente, Aznar presume del éxito internacional cosechado por la "Marca España" desde su mandato. Este logro es cuestionado por distintos segmentos de la sociedad española debido a los recientes brotes de violencia racial en el ayuntamiento El Ejido y a los constantes conflictos nacionalistas principalmente en Cataluña y en el País Vasco, que según la oposición y algunos sectores españoles, el PP no ha sabido resolver ni enfrentar.

Por su parte, Almunia se la juega en el empeño de demostrar que tiene propuestas realistas, es decir, que el pacto con el candidato de IU, Francisco Frutos, no significa lo que se dice que significa. Almunia ha replicado constantemente los mensajes catastrofistas del PP, asegurando que "de lo que hay que tener miedo es de quienes han pactado un gobierno en Austria (Haider) con los amigos de Aznar". Por otra parte, el PSOE no ha dejado de apuntar la política errática del PP con los nacionalistas españoles y ha señalado que el último acuerdo multimillonario entre la Operadora Telefónica y el Banco Bilbao Vizcaya-Argentaria, implica un enorme riesgo de oligopolio que puede "deteriorar la calidad de la democracia española".

La distancia entre el PSOE y el PP no es insalvable. Hace cuatro años las encuestas anticipaban a un mes de los comicios una victoria del PP por más de siete puntos arriba del PSOE, cantidad que en las urnas se redujo a uno. En esta ocasión el margen se presenta más estrecho. Ya nos dirán su tamaño los periódicos del 13 de marzo

Tábata Vilar Villa es licenciada en Derecho por la UNAM y maestra de Políticas Públicas Aplicadas en la Fundación Iberoamericana de Gobierno y Políticas Públicas de España.

principal | correo | publicidad | búsqueda | suscripciones | anteriores