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La teoría del conflicto
Una victoria anunciada

María Cristina Rosas

John McCain
Foto: Time

Dicen que quien tiene más saliva traga más pinole. Si este refrán popular fuera traducido a un lenguaje político-electoral a propósito de las campañas que en Estados Unidos desarrollan George W. Bush y el veterano de la guerra de Vietnam John McCain, la frase podría reescribirse en los siguientes términos: quien tiene más recursos y mejores aliados, obtiene la victoria. El fenómeno McCain, que ha acaparado las portadas de las revistas Time, Newsweek y The Economist, entre otras, aun cuando ha sido equiparado a la lucha de David contra Goliat -debido a que Bush ha ganado el apoyo de los sectores más influyentes del Partido Republicano y de los grupos de interés conformes con el joven gobernador de Texas- es en realidad frágil, dado que sin los recursos económicos ni el aparato institucional que avale su candidatura, no puede enfrentar a su adversario.

La contienda Bush-McCain entró a una etapa decisiva en las primarias celebradas en Carolina del Sur, uno de los estados más conservadores de la unión, que constituye una plataforma fundamental para los candidatos. En las primarias, Bush obtuvo una holgada victoria sobre su incómodo rival, con un porcentaje de 54 por 42. Esto significa que Bush obtuvo el espaldarazo de prácticamente dos de cada tres electores, en tanto McCain, confiado en el voto independiente y demócrata, padeció un duro revés, que para muchos analistas denota el principio del fin.

Así, las recriminaciones no se han hecho esperar. McCain afirma que Bush ha estado dando golpes bajos, sobre todo porque la moderación que caracterizó al discurso electorero del gobernador de Texas, prácticamente desapareció en vísperas de las primarias en Carolina del Sur, donde el joven republicano se "derechizó". Desde luego que sabiendo Bush por dónde masca la iguana, dice a sus electores potenciales lo que éstos quieren oír, en una actitud francamente oportunista. Aunque también decían por ahí que "en la guerra y el amor (y las campañas políticas) todo se vale".

De hecho, debido a los "acomodos" de Bush, McCain ahora es visto como el atacante del establishment, como el obsesionado candidato independiente que coquetea con los demócratas para ganar adeptos y que, por lo mismo, está contribuyendo a fracturar las huestes republicanas.

La vida política de McCain, entonces, se acorta, y la de Bush se alarga a costa de discursos contradictorios, donde lo dicho hoy se contrapone con lo expresado ayer. La pregunta obligada entonces es, ¿quién gana en esta contienda descarnada? Hasta ahora, poco se ha oído de la campaña demócrata, donde todo parece indicar que Albert Gore navega como el único candidato a quien William Bradley no ha logrado desafiar en los hechos. Y es que las agendas de Bradley y Gore no son tan dispares, por lo que al primero le cuesta trabajo presentarse como un candidato atractivo ante un electorado que muy bien podría optar por apoyar a quien ya conoce (es decir, Gore), poseedor de una vasta experiencia política como vicepresidente por siete largos años.

Sin embargo, la visibilidad que recibe Bush con motivo de la contienda con McCain no beneficia a Gore, quien no figura ni en los titulares de noticieros ni medios impresos, ni parece capitalizar el oportunismo del gobernador de Texas. Claro que las primarias suelen ser así: un desgastante proceso de "ratificación" para los candidatos del establishment y la "eliminación" de quienes, poseedores de agendas "disidentes" (toda proporción guardada), hacen aparecer al sistema político estadounidense como "democrático".

Por lo pronto, el "invisible" Gore sostiene que "Bush y McCain han salido gravemente heridos de la batalla de Carolina del Sur". Sin embargo, si como anticipan los expertos, McCain desaparece pronto del campo de batalla, Gore tendrá que esmerarse más en desarrollar su propio juego, y menos en juzgar lo que otros hacen o dejan de hacer

María Cristina Rosas es profesora-investigadora en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM. Correo: mcrosas@prodigy.net.mx

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