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antología 42 semanas de huelga
La Universidad ha sido tema permanente en las páginas de etcétera y ese interés fue ratificado durante la reciente huelga. En las 42 semanas que duró el secuestro de la UNAM, en este semanario aparecieron alrededor de 150 artículos y ensayos que se singularizaron por el esfuerzo para mirar con rigor la circunstancia y también las perspectivas del conflicto universitario. Esta es una antología, preparada por nuestro subdirector Marco Levario Turcott, de las razones y las prevenciones manifestadas en etcétera en el transcurso de la huelga en la UNAM. (Si usted desea adquirir las versiones impresas de etcétera, mande un correo electrónico a: sara@etcetera.com.mx)
En el principio fue la confianza. Francisco Barnés de Castro: "Tenemos claro que la Universidad es un centro de diálogo respetuoso y de la discusión libre de ideas, donde no deben tener cabida la intolerancia y la intransigencia y, mucho menos, la violencia; la UNAM debe ser un modelo de reflexión, de respeto y búsqueda de consenso. Por ello tenemos la obligación de escuchar, entender y respetar la voz de todos los universitarios y de hacer todo lo posible, como lo estamos haciendo, por encontrar puntos de acuerdo que nos permitan superar las diferencias. Estamos confiados en que, juntos, lograremos resolver las dificultades y dar un paso más en la construcción de la Universidad que el país demanda". Callejón sin salida. Rafael Pérez Pascual: "En la Universidad Nacional quienes lo requieran recibirán educación gratuita y quienes pueden cubrir una cuota razonable lo harán. Así, sin vencedores ni derrotados, todos podremos dedicarnos a lo que es nuestra tarea real: enseñar, investigar, estudiar y contribuir a la formación de la juventud mexicana". Raúl Trejo Delarbre: "Apostar al desgaste del adversario no ha sido una buena táctica para los huelguistas ni para las autoridades de la Universidad Nacional. La impericia de ambas partes, en materia política, ha conducido a un callejón sin salida del todo clara". Julián Andrade Jardí: "El asunto puede llegar a una confrontación grave e incluso irremediable". Rafael Cordera: "La presencia de cinco, diez o 20 mil universitarios en la explanada de rectoría de la Universidad (...) es la expresión de un capital social en favor de las iniciativas de la autoridad universitaria. Esto es, y seguramente lo será en los días siguientes, muy importante". ¿La UNAM está indefensa? Rafael Cordera: "Nada tiene que ver la posición de quienes impusieron la huelga con una política reformista y de izquierda, particularmente porque no propone ninguna reforma de sustancia educativa relacionada con las necesidades y problemas nacionales ni mucho menos con los que tiene la institución". Fernando Pérez Correa: "Acaso este conflicto confirme las insuficiencias de la representación y la participación política institucional. Acaso este conflicto confirme el interés concreto y decisivo de los protagonistas centrales de nuestra vida cívica en la organización, en el derecho y, ¿por qué no?, en la tolerancia entre los opuestos. Ojalá". Ricardo Tapia: "Con las banderas y medios que los paristas están utilizando, estoy convencido de que esta UNAM a la que tanto queremos y respetamos se daña profundamente". Marco Levario Turcott: "Aun teniendo en cuenta que, en efecto, en la UNAM confluyen intereses partidarios, eso no explica ni las causas ni la dimensión del movimiento estudiantil; con todo el candor y las limitaciones intelectuales de los jóvenes, no puede entendérseles como grotescas marionetas". Voces ausentes. José de Jesús Murillo: "Ahora, corremos el riesgo de meternos en problemas de mayor envergadura si la huelga se prolonga, pues unas semanas más y los ultras pueden exigir la devolución de Texas". Julián Andrade Jardí: "A la ausencia de liderazgos hay que sumarle el predominio incontestable de la ultraizquierda. El Bloque Universitario de Izquierda, especie de hijo pequeño del Buró de Información Política de Ciencias en los años 70, es quien tiene la batuta del movimiento (...) Con ellos tendrá que verse las caras la autoridad universitaria, tarde o temprano". ¿Dónde está la salida? Pablo Hiriart: "La fuerza de los estudiantes sería mucho menor si el PRD dejara de vitorear cada una de las manifestaciones de intransigencia. El aislamiento político de los huelguistas sería un elemento de alto valor para inducir una salida al conflicto". Los pasos de la ceguera.
Rafael Cordera: "Otro problema que habría que atender a la hora de diseñar políticas integrales para la juventud es el de la formación ciudadana, la educación para la democracia, la socialización de valores y conductas, el conocimiento de las leyes y el respeto a la legalidad". Isabel Saad: "Tendría que conseguirse que el rector suspenda el reglamento (general de pagos) y los huelguistas su paro, no a manera de capitulación sino como condición para que la comunidad tenga un diálogo más amplio y puedan construirse consensos, no sólo sobre las cuotas sino sobre el presupuesto, y se pacte una forma democrática de tomar una decisión que no ignore a ningún sector de la Universidad ni a ninguna corriente del pensamiento". Alejandro Colina: "No es difícil prever que los promotores del movimiento que se opone a la actualización de las cuotas se opongan a la decisión de someter el asunto a las urnas. La razón: ya vimos que su ceguera es oportunista y sistemática. Dirán, seguramente, que como para ellos elevar las cuotas significa llevar a la UNAM hacia el neoliberalismo, es indispensable discutirlo todo". Tribus enardecidas. Adrián Acosta Silva: "Convertida en espacio de tribus enardecidas y delirantes, con el discurso y lenguaje de un primitivismo asombroso, la cuestión del diálogo se encuentra atorada en meras cuestiones procedimentales, y puede ser que en ellas se agote de manera improductiva y ominosa". Renward García Medrano: "El propósito de los paristas no es sólo echar abajo el nuevo Reglamento de Pagos, sino borrar los tímidos pasos que se han dado para mejorar el nivel académico (...) Los objetivos políticos del paro desbordan el ámbito de la UNAM y el de la educación superior". Marco Levario Turcott: "El comportamiento de los jóvenes del movimiento estudiantil acaso nos está diciendo algo que no hemos podido descifrar, probablemente sea en la ausencia de certezas donde se llene el hueco de las emociones, el espíritu festivo y también el hartazgo frente a tantas promesas incumplidas". Acertijo complicado. Marco Levario: "La cultura de la derrota de esa pseudoizquierda estudiantil puede ser un importante óbice para destrabar el acertijo universitario". Huelga sin fin. Rafael Cordera Campos: "Las posiciones maximalistas que se han impuesto en la dinámica y las decisiones políticas del Consejo General de Huelga en la UNAM han demostrado, ante la última decisión del Consejo Universitario, que de lo que se trata es de mantener la huelga y no resolver ningún problema". Frankenstein de ultraizquierda. Ricardo Becerra: "El de la UNAM es un movimiento estudiantil distinto a todos los anteriores: el más inculto, el más incapaz de convencer a la opinión pública, de articular una argumentación, intolerante, imposibilitado de proponer salidas viables; es el primer movimiento dirigido por los `ultras`. ¿Su gran logro? Celebrar el día del padre y hacer su full monthy en Ingeniería". Raúl Trejo Delarbre: "El Frankenstein de ultraizquierda que se manifestó con la huelga universitaria fue prohijado, en parte, por la negligencia y el aventurerismo de la izquierda partidaria. Asustado, el PRD buscó una salida cuando pactó con el rector el levantamiento de huelga, a cambio de la modificación del Reglamento de Pagos para que las cuotas no sean obligatorias. Al mismo tiempo, llevadas en parte por una invención que ellas mismas habían construido al asegurar que la huelga era culpa de ese partido, las autoridades universitarias accedieron a cancelar su propuesta, en una medida desesperada y a la postre inútil". Cocopa universitaria.
Julián Andrade Jardí: "Estamos como al principio, aunque las autoridades universitarias ya han cedido todo lo que tenían que ceder. Los paristas no querían cuotas, ya no las hay. Insistían en tener un salvoconducto de impunidad, ya lo tienen (...) Falta, eso sí, el Congreso, y no tardarán en conseguirlo". Marco Levario Turcott: "El riesgo de la decadencia en la UNAM puede encontrar basamento en la propia incapacidad de la institución para reformarse, en la frustración que puede generarse debido a que medidas tan importantes, razonables y justas como es la del aumento de cuotas nomás no pueda llevarse a cabo porque, siendo tan vulnerable como lo es la Universidad, un grupo de fanáticos fundan y confundan esa medida con una fraseología hueca aunque operante en ese estado de ánimo de amplias capas juveniles que viven sin certidumbre". ¿Diálogo o desalojo? Renward García Medrano: "Los insistentes llamados al diálogo deberían estar apoyados por una inteligente y amplia campaña de opinión pública que aisle aún más a los ultras y genere nuevas y más imaginativas formas de repudio social al paro". Joel Hernández Santiago: "Hay que ser sinceros. La Universidad Nacional Autónoma de México vive una crisis política que tiene su origen hace muchos años y que se expresa en la cuestión educativa de la cual no se recuperará en el corto plazo aunque en este momento comenzara el intento". La cerrazón, no es solución. Renward García Medrano: "Desde el punto de vista de la negociación, las autoridades, a iniciativa del rector Barnés, han hecho concesiones sucesivas a cambio de nada, lo que ha fortalecido considerablemente la capacidad de presión de los paristas". Rafael Cordera Campos: "Por segunda ocasión el señor Alberto Fernández, presidente de la Coparmex, dice que la solución al problema de la UNAM está en que la cierren dos años. El señor tiene derecho a pensar lo que se le dé su regalada gana pero lo que está proponiendo no se puede sostener más que en el desconocimiento de lo que es y ha sido la máxima casa de estudios". Daño irreparable. José Antonio Gurrea: "El deterioro académico y el desprestigio social de la máxima casa de estudios, ya de por sí significativos antes del conflicto, son ya irreversibles". Universidad desgarrada. Fernando Pérez Correa: "La Universidad ha perdido. Cien días de paro significan el desperdicio de talento, la pérdida de tiempo, el malogro de múltiples proyectos. Es improbable que todos los estudiantes reinicien en la UNAM su aprendizaje. Muchos desertarán, en especial los socialmente vulnerables (...) La reconciliación, quiero decir, el restablecimiento de lazos comunitarios, será muy difícil (...) Es impredecible el momento del reencuentro. Es impredecible incluso la identidad de sus protagonistas". Y su liberación, ¿cuándo? Renward García Medrano: "Ha llegado el momento de liberar a la Universidad de quienes la tienen secuestrada, simplemente con el apego al orden jurídico vigente. La participación de la fuerza pública en esa liberación contará con el respaldo o al menos la comprensión de la sociedad". Arturo Camilo Ayala Ochoa: "Algunos creyeron que la toma de las instalaciones estaba justificada como un acto de resistencia a lo que identificaron como autoritarismo, y con ellos se puede dialogar, pero han aflorado intereses bastardos que atacan los cimientos de la institucionalidad". ¿Quiénes son? Renward García Medrano: "Ahí están. Ahí estaban desde hace muchos años y parece que aún no los hemos visto o no los conocemos (...) Son los que sobran, los que nacieron y sobrevivieron de más: la expresión viva y dramática de la explosión demográfica. Son el `costo social` de la sucesión de crisis y ajustes que hemos sufrido en el último cuarto de siglo (...) ¿Cómo esperar entonces que recapaciten, dialoguen o renuncien a un paro en la UNAM que les ha dado notoriedad y una calidad ontológica que nunca tuvieron?". ¡Urge una salida!
Rafael Cordera Campos: "Pensar en una salida violenta, con la fuerza policiaca de por medio, es despojarse de la responsabilidad de las consecuencias. Y es que a estas alturas sobran expresiones que nos dicen que ahí, en ese punto, se acabaría el problema. `Muerto el perro se acabó la rabia`, sería el dicho más socorrido para quienes proponen semejante aventura". ¿Hasta cuándo? José de Jesús Murillo: "¿Qué más debe pasar? ¿Cuántos enfrentamientos entre paristas y no paristas deben ocurrir? ¿Cuántos petardos más deben explotar? Si el diálogo de sordos que privaba en la UNAM era de por sí penoso, la violencia y la provocación que en los últimos días han ocupado su sitio es aún más lamentable". Raúl Trejo Delarbre: "Los movimientos sociales tienen momentos de avance, auge y declinación. Hace tiempo que la huelga en la UNAM alcanzó sus mejores logros y, desdichadamente, los paristas no se dieron cuenta. Ahora ese movimiento, menguado por el sectarismo de sus grupos más exaltados, abrumado por el rechazo de la sociedad y desgastadas sus exigencias, se encuentra en plena fase de rendimientos decrecientes". Manuel Gil Antón: "Lo que me queda claro es que en el fondo del asunto subyace una discusión en serio sobre la reforma de la educación superior mexicana, avanzada ya, con logros indudables, pero urgida de diálogos y evaluaciones plurales. El rumbo de la universidad abierta al mundo y a su propia diversidad es lo que está en juego, y el dilema es la articulación sensata de los socios que habrán de llevarla a cabo. Sin ellos, sin una nueva estructura orgánica de la participación y el compromiso, serán la prisa, la inmediatez y la simplificación nuestro destino". El derecho o el revés.
Adrián Acosta Silva: "Es preciso romper con lo que se ha consolidado como una nefasta tradición universitaria: el temor a solicitar a las autoridades correspondientes el empleo de la fuerza pública para garantizar el orden universitario". Renward García Medrano: "Vivimos en un gozne de la historia, en el que las leyes y la posibilidad misma de aplicarlas sin más consideración que el derecho, están siendo rebasadas por fenómenos sociales, políticos y guerrilleros". La ley o la impunidad. Rafael Cordera Campos: "No se trata exclusivamente de que la ley se viole en el caso de la UNAM, sino que con ello se demuestra que aquella puede ser violada ahí y en donde haya la suficiente fuerza para hacerlo (...) con esa permisividad lo que se logra poner en cuestión es la vigencia del Estado de derecho". La huelga y más allá. Rafael Cordera Campos: "Precisamente porque los problemas no terminarán con el levantamiento de una huelga (...) es necesario que se piense, una vez más y como en otras ocasiones en el pasado, acerca del papel que está llamado a desempeñar el personal docente y de investigación". Secuestrados. Renward García: "No sé si de veras quede tiempo, pero no podría entender de otro modo la insistente renuncia del Estado a usar el único recurso que parece quedarle para extirpar los tumores cancerosos del EZLN y los ultras de la UNAM. Admitámoslo: Marcos y el Mosh nos tienen atrapados a todos, y sólo con una estrategia inteligente, viable y eficaz de mediano plazo podremos liberarnos de ellos". Y sin embargo, inmóvil. Edgardo Bermejo Mora: "Agotada la descripción y la condena de la intolerancia, la intransigencia, el fanatismo, la radicalización obtusa y la irresponsabilidad, sólo quedan en el tintero las expresiones más duras y reprobables, las más peligrosas pero que de cualquier forma ya no podemos ocultar. Lo que estamos viendo, entonces, no es ya un mero desplante febril de un grupo de estudiantes radicales ni la exégesis delirante del zapatismo insurreccional en su versión universitaria sino acaso algo peor, algo más grave: estamos viendo la forma más abyecta y enquistada de una nueva y retorcida expresión de fascismo político en su versión ultraizquierdista". Engaño y demagogia. Renward García Medrano: "Llevada a extremos de pobreza académica la universidad de masas no pasa de ser un grotesco medio para el engaño y el autoengaño, pero en ningún caso es una puerta hacia mejores niveles de vida. La irresponsabilidad de no pocos gobiernos y la demagogia y locura de los grupos políticos ultraizquierdistas está cerrando esa puerta al grueso de la población". ¿Réquiem por la UNAM? Fernando Pérez Correa: "La Universidad está indefensa, desarticulada, dividida. reconstruirla significa concertar un nuevo pacto fundamental entre sus fuerzas, entre sus protagonistas (...) La UNAM es una universidad; es decir, el espacio de creación, transmisión y difusión del conocimiento. Está conducida por sus fines y los principios de autonomía y de cátedra y de investigación. No puede hacerse rehén de urgencias sociales que desbordan su naturaleza y sus fines. No puede renunciar a su carácter académico, a sus derechos, a sus libertades, así sea en nombre de tareas populares. ¿Dónde está el equilibrio? Encontrarlo a partir de la Ley Orgánica, me parece, es la tarea central de los universitarios. No hay una respuesta previa. Hay un conjunto de alternativas que deben discutirse en un espacio de reflexión y tolerancia". Marco Levario Turcott: "El Congreso es una fórmula con la cual se pueden abrir las puertas de la UNAM sin necesidad de infligir una herida más dentro de los símbolos y las desgracias reales vividas a lo largo de nuestra historia. Iniciar labores así, derrotando a los grupos más radicales con una propuesta asumida por la mayoría, implica la ventaja de que decenas de miles de personas vuelvan a encontrar sentido a su vida cotidiana". Raúl Trejo Delarbre: "Cuando se propone un Congreso como salida al conflicto actual, el remedio es más dañino que la enfermedad. Esta huelga ha sido el desafío más costoso que la Universidad Nacional ha padecido, quizá, en todo el siglo. Pero no la ha aniquilado. Aunque con enormes dificultades, hay núcleos de profesores y estudiantes que mantienen el intercambio docente y durante la mayor parte de la huelga los investigadores han seguido con su tarea académica. Un Congreso, en los términos en que ha sido propuesto, tendería a modificar radicalmente la Universidad en donde este trabajo académico ha sido posible". ¿Quién pagará el rescate? Julián Andrade Jardí: "Se piensa que con esto (el Congreso) se desactivaría el movimiento estudiantil y que la huelga se levantaría sin mayores obstáculos y sin un costo político demasiado elevado para todos los involucrados en esta penalidad que ya dura siete meses. Creo que se equivocan quienes piensan que así se volverá a la normalidad. Un Congreso requiere, en primer lugar, de la voluntad y de la posibilidad de diálogo, asunto que está muy lejos de imperar en el CGH". Ciro Murayama: "La idea esgrimida por los sectores más tradicionales de la llamada `izquierda universitaria` de que cada reforma importante en la vida de la UNAM, impulsada en los últimos tres lustros, ha estado inspirada en el propósito final de desaparecer a la institución o al menos su carácter público, ha contribuido notablemente a dar al traste con cambios necesarios desde hace años y ha servido de bola de humo para eludir responsabilidades académicas y políticas". Nuevo rector.
Raúl Trejo Delarbre: "El nuevo rector tratará de encabezar a una Universidad desarticulada, sin rumbo claro, víctima de una creciente devaluación social (...) Los paristas no pelean por unos pesos más o menos, ni por reivindicaciones académicas. Sus dirigentes entienden a la huelga como detonador de movilizaciones sociales más amplias. Por eso están dispuestos a sostenerla el mayor tiempo que puedan, al costo que sea". Mágicas expectativas. Raúl Trejo Delarbre: "Hoy, De la Fuente cuenta dentro de la Universidad con un liderazgo que no se sustenta en principios académicos, sino en una suerte de expectativa casi mágica. Llega con una fuerza que se deriva, entre otras fuentes, del vacío de autoridad que había en la UNAM. Esa confianza le da a De la Fuente un margen de maniobra importante, pero que no será permanente. Podrá revalidarla en la medida en que se conozcan sus propuestas y decisiones". Ricardo Becerra: "El principal enemigo de la UNAM no es el CGH, sino ese estado de escepticismo y derrota colectiva. De la Fuente puede enfrentar al Congreso como una pesadilla, o puede afrontarlo como una oportunidad para un nuevo reacomodo político en la Universidad. La empresa no podía ser más compleja, pero a estas alturas es lo único por lo que vale la pena ser rector de la atribulada y desprestigiada UNAM". Renward García Medrano: "Es claro que con la renuncia de Francisco Barnés de Castro a la rectoría de la UNAM ganaron los ultras y perdió -casi se perdió- la Universidad. Pese al tremendo desgaste que había sufrido y a su última y desafortunada propuesta de que se aceptara el Congreso "resolutivo", Barnés representaba un dique de contención a la avalancha de la barbarie".
Julián Andrade Jardí: "La designación de Juan Ramón de la Fuente como rector de la UNAM coloca a la Junta de Gobierno en entredicho y maltrata la credibilidad y la autonomía, y para colmo reactiva la argumentación alrededor de la injerencia del gobierno en asuntos que sólo competen a la máxima casa de estudios". Ciro Murayama: "La UNAM ya vivió un congreso en esta misma década, luego de largos y tortuosos años de negociación, y es natural que el personal ande un poco fatigado. Pero no es el fastidio ni la toma de distancia la mejor opción porque el fin de la huelga no implica el `regreso` a la normalidad, pues hay territorios devastados en sus climas culturales y académicos (...) que pueden permear a toda la UNAM como de hecho sucede hoy con el bloqueo de las actividades". Ricardo Tapia: "En el más que probable caso de que el CGH persista en su actitud aquí reseñada, no veo más soluciones que: 1. Lograr, no sé cómo, el fin de la injerencia de los partidos políticos; 2. La aplicación de la ley, atendiendo a las denuncias levantadas por la UNAM, lo cual no quiere decir represión; 3. El reinicio de todas las actividades sustantivas de la UNAM en las instalaciones universitarias; 4. La organización, por parte del CU, de una serie de foros de discusión sobre la Universidad, cuya agenda incluya todos los temas que se juzgue pertinentes mediante la participación de toda la comunidad universitaria, y la realización de tales foros durante el año 2000". Y, ¿dónde están los estudiantes? Ciro Murayama: "La preocupación que ha causado la irrupción de la ultra y su hegemonía indiscutible en el CGH, así como sus métodos que expresan por sí mismos los fines de los protagonistas radicalizados del actual conflicto, da lugar a la pregunta de cómo fue posible llegar a tan penoso escenario. La respuesta no es unívoca, pero hay sin duda un faltante en el diseño institucional de la UNAM para incorporar las preocupaciones de los estudiantes". El destino la alcanzó. Adrián Acosta Silva: "Todo parece indicar que sólo una reforma al ejercicio y la distribución del poder en la UNAM podrá preceder a una reforma institucional profunda y duradera, que intente acoplar la arritmia entre los cambios sociales y científicos con los cambios institucionales y devuelva a las autoridades la legitimidad perdida. Pero ello también requiere de un cambio más radical y profundo en la Universidad: colocar límites académicos y políticos a los grupos antisistema que sigue produciendo". Del gozo al pozo.
Marco Levario Turcott: "Cuando Juan Ramón de la Fuente fue nombrado rector de la UNAM muchos expresaron el gozo de la esperanza por ver resuelto el conflicto. Poco a poco, sin embargo, esa expectativa está cayendo en el pozo de la desesperación, empujada por los desplantes de quienes ni siquiera entienden que se les ha concedido todo, o casi. No entienden o no quieren hacerlo, porque ellos abrevan, viven políticamente, a través del chantaje y la demagogia pseudorrevolucionaria". Julián Andrade Jardí: "Quizá ése sea uno de los grandes problemas de la institución: su incapacidad para enfrentar con frescura y novedad la locura del CGH, pues la vía legal está cancelada hasta que los universitarios sepan explicar qué significa el Estado de derecho. Hasta el día de hoy, nadie ha sabido hacerlo". Rafael Cordera Campos: "Pero los huelguistas, si bien no han estudiado nada, saldrán de su movimiento graduados en solidaridad con las organizaciones de precaristas, entre otras, a las que prefieren otorgar solidaridad antes que ir a sentarse a la mesa de diálogo con la representación de las autoridades universitarias. Esas son sus prioridades precisamente porque sus claves siguen siendo la dilatación de cualquier diálogo y, sobre todo, alguna negociación y compromisos que equivale, como desde casi ocho meses, a una negativa prolongada. Nada de novedoso tiene ese método si se mira con algo de atención hacia Chiapas y las formas de `negociación` del subcomandante". Más crispación. Julián Andrade Jardí: "Buscar culpables ajenos al CGH no es sino hacerse locos, posponer la explicación y envalentonar, aún más, a los sectores más radicales del movimiento estudiantil. Entregando todo. Raúl Trejo Delarbre: "La propuesta de De la Fuente, avalada casi sin discusión por el Consejo Universitario, causa dudas pero sobre todo esperanza entre estudiantes y profesores a disgusto con la huelga. Hay interés para que el conflicto se resuelva más que un análisis serio de ese documento. El rector entrega todo. Su único argumento para ello es la solución de la huelga". Julián Andrade Jardí: "Inició el año y las cosas están para espantarse. El rector de la UNAM ya entregó todo lo que podía y a los paristas les parece poco, sobre todo porque los grupos radicales que ahí anidan tienen una agenda muy distinta a la académica o universitaria". Julieta García González: "El paro de la UNAM también está en la red (...) Las opiniones no son tibias ni buscan convencer de tan sólo algunas cosas: es la ley del todo o nada". Ilusión por el plebiscito. Ciro Murayama: "Haber cedido en buena medida a las exigencias del CGH en la UNAM resulta un panorama poco satisfactorio pero, a mi modo de ver las cosas, necesario". Sombras nada más.
Raúl Trejo Delarbre: "El cómo, es lo que más preocupa. Por mucho que las autoridades universitarias digan que el plebscito demuestra la voluntad de alumnos y profesores para terminar con el conflicto, de esa comprobación no se derivan acciones inmediatas ni necesariamente benéficas para el levantamiento de la huelga. "No hacía falta plebiscito alguno ni claudicar a las exigencias de los paristas, para confirmar que los universitarios, en una gran mayoría, están en desacuerdo con la huelga (...) Sin embargo, el gobierno federal exigió demostraciones palmarias de la voluntad de los universitarios. Allí está, entonces, el plebiscito. Pero de allí no se deriva la solución inmediata." Ricardo Becerra: "Abrir la UNAM, con política y políticos de lo mejor, sin recurrir a la fuerza. He ahí el quid de la cuestión que ha entendido bien el nuevo rector. Exorcizar los fantasmas del 68 y demostrar -incluso a la ultra- que este país ya es otro". Julián Andrade Jardí: "¿Debemos alegrarnos por el plebiscito? Quién sabe, y al menos debe ser una alegría contenida. Lo que votaron miles de universitarios fue un sí a la propuesta del CGH. En los hechos, la Universidad retrocede y queda claro que el chantaje es una buena herramienta de la política". Edgardo Bermejo Mora: "Esta columna la escribo el jueves fatuo que se convocó a la comunidad de la UNAM a darle un giro a lo que sin duda es la peor crisis de su historia. La gran mayoría se habrá de pronunciar en favor de la propuesta del rector. Los nuevos polpotianos se resistirán, como siempre, y se atrincherarán una vez más en la ceguera de su radicalismo. La pregunta es: ¿cuántos días o semanas o meses habrán de transcurrir entre lo que será una nueva decepción y el uso de la fuerza pública para liberar a la UNAM?". Ultima llamada.
Raúl Trejo Delarbre: "Entre los paristas hay un sector que jamás querrá dialogar y el gobierno ha cometido un error terrible -y costoso, ya se verá- al no querer cumplir con su obligación de aplicar la ley en la Universidad y que las autoridades de la rectoría hicieran todo lo posible -incluso cediendo más de lo que era política, académica y moralmente pertinente- sólo para ratificar la intolerancia de los secuestradores de la UNAM". Jaime Ramírez Garrido: "¿Cuáles serán las consecuencias de tolerar el secuestro de las instalaciones de la UNAM por parte de lo que queda del CGH y de sus cómplices del Frente Popular Francisco Villa y anexos? Las secuelas pueden ir más allá de los destrozos, la descomposición de la institución educativa y otras evidencias que remiten a una verdadera y efectiva merma en la de por sí precaria cultura institucional de México". Rafael Cordera Campos: "Cuando los más duros del CGH se niegan a aceptar el resultado del plebiscito, cuando no aceptan recibir de la mano del doctor De la Fuente el documento que detalla ese proceso (...) lo que en verdad le dicen tanto a la comunidad como a la opinión pública, a la sociedad y al Estado, es que no secuestraron a la institución para reformarla sino para mantenerla cerrada". Julián Andrade Jardí: "Inicia el principio del fin. Una especie de cuenta regresiva donde la violencia está latente. Los universitarios, organizados, intentan recuperar escuela por escuela y la Policía Federal Preventiva tiene una función parecida a la de los porteros o los veladores, aunque por pocas horas". Ciro Murayama: "Después de nueve meses de huelga (...) la respuesta de 180 mil universitarios a la convocatoria del rector resultó una buena noticia pues el conflicto dejó de aparecer -a los ojos de quienes no lo habían querido o podido ver con claridad- como un litigio entre un grupo virulento y unas autoridades cortas de reacciones". El límite.
Ruth Esparza Carvajal: "El multicitado `diálogo` nunca supuso negociación por parte del CGH. Pero recuperar las instalaciones no resuelve el conflicto". Pablo Hiriart: "Inflar el ánimo revanchista de la opinión pública contra los detenidos por el paro mediante la manipulación o exageración de la información, puede orillar a estos grupos y a sus seguidores a situaciones extremas a las que por cierto no son desafectos. Cargar la mano contra los detenidos es convertirlos en mártires de la injusticia. Y en buena medida es lo que andan buscando". Yuriria Sierra: "No son los policías, no son los estudiantes moderados, tampoco los reporteros que cubren la fuente. Son los candidatos a la Presidencia de la República los mejores rehenes del paro universitario". Jorge Javier Romero: "Más allá de la UNAM, esta crisis debe traer consigo, para que acabe por dejar algún saldo positivo, una reflexión nacional sobre las bases mismas de nuestra moral pública, pues detrás de todo esto lo que hay es un arreglo social corrompido que es necesario desmontar". Julián Andrade Jardí: "Recorrer el campus; custodiados por la PFP; es percatarse de lo frágil que es la libertad y de los múltiples peligros que la acechan: las facultades son el signo de los meses de despojo, de los salones convertidos en habitaciones y de los auditorios habilitados como fondas. Es el ejemplo de la posposición de la ley, de la terquedad del gobierno por conservar el aplauso". Ciro Murayama: "Hacía meses que se vivía en el límite y durante los cuales los gestos de tolerancia, la disposición a ceder, provinieron de diversos sectores menos de quienes mantenían el paro". Fernando Pérez Correa: "Siempre han convivido como atributos de la Universidad la calidad académica y su potencial transformador. Subordinar la primera al segundo (...) desencadenará de nuevo una justificada e inflexible resistencia interna. Ignorar el segundo ha provocado infaliblemente revueltas estudiantiles y una acusada inestabilidad. Conciliarlos ha permitido avanzar". Adrián Acosta Silva: "Un conflicto de la envergadura y longevidad como el que representó la huelga universitaria, terminó por estropear y corroer uno de los mecanismos más delicados de cualquier institución: la confianza entre sus miembros".
Marco Levario Turcott: "No podemos dejar de tener en cuenta a esa comunidad maniatada, detenida y frustrada en sus actividades habituales. Son esos los sujetos académicos con quienes se intentará (si acaso) la construcción universitaria". Aurelio Asiain: "¿Para qué ese Congreso? Lo importante sería que de esa congregación surgiera un proyecto de Universidad (o de UNAM, si somos serios): que se definiera cómo es la Universidad que los universitarios quieren y creen que necesita el país. Porque no se ve claro qué Universidad necesita el país, ni que país necesita la Universidad ni qué son la Universidad ni el país". Manuel Gil Antón: "Me parece cada vez más inadecuada la confusión de la UNAM con la educación superior mexicana, pero sigue siendo muy frecuente este empalme y, paradójicamente, lo comparten paristas, no paristas, ultras o moderados, autoridades y académicos de la UNAM de todos los signos o posiciones". Rafael Pérez Pascual: "Una vez más estamos ante la posibilidad de emprender una reforma de fondo (...) Una reforma que no se limite a enmendar lo superficial y ataque el enorme problema de la desigualdad sin caer en la polaridad entre el elitismo y el populismo". Edgardo Bermejo Mora: "Hay algo por ahí que todavía no podemos o no acabamos de entender, una explicación menos ampulosa y más comprensiva del fenómeno político y social que representa este singular movimiento estudiantil (...) La UNAM se abrirá pronto, esperemos que pronto también se abra nuestra voluntad y nuestra capacidad de entender qué de viejo, pero sobre todo qué de nuevo, hay en toda esta historia" |
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