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todos somos consumidores Espejito, espejito...
Norma Araceli Bautista
La mascarilla de sábados y domingos para quitar las manchas provocadas por el sol; tratamiento dos veces por semana de limpieza profunda e hidratación. Servicios de manicure y pedicure cada 15 o 20 días. Arreglo completo de cabello por lo menos una vez al mes y después la visita al barbero para el recorte obligatorio de barba y bigote. Octavio, mi vecino, podrá olvidarse de atender algunos compromisos con su familia, de pagar los seguros o cooperar para el mantenimiento y seguridad del edificio. Podrá hacerla de plomero o electricista con tal de ahorrar pesos; pero jamás escatimará si se trata de gastos relacionados con su aspecto personal. Ana, su esposa, ha hecho listas comparativas, sostiene que sus requerimientos de belleza son significativamente menores a los del vanidoso Octavio. Corte de cabello cada dos meses, en promedio; arreglo de uñas y pies cada quincena y su masaje mensual para el estrés. Ana asegura no necesitar más para sentirse bella y preocupada por su aspecto. Y la verdad es que Octavio siempre sale a trabajar con facha de príncipe. Prefiere levantarse muy temprano o salir con el tiempo encima cuando se ha quedado dormido antes que ir mal rasurado, con el traje arrugado o los zapatos sucios. ¿Exagerado? ¿Mariconerías? Para nada, dice Octavio. Está convencido que los hombres tienen el mismo derecho que las mujeres de consentirse y retardar, en la medida de lo posible, la huella maldita del tiempo. Y continúa: "No es sólo por vanidad, Ana merece verme, aun después de 13 años de casados, en tan buen estado como cuando nos conocimos. En realidad lo hago más por ella que por mí". Si Ana tiene problemas con los vanidosos lujos de Octavio, éstos en nada se relacionan con lo mucho que demora en arreglarse o la considerable partida económica que representan en su presupuesto. Dice: "Siempre como un dandy por la calle; perfumado, limpio y perfecto de pies a cabeza. ¿Sabes cómo vivo con eso? Pues simplemente me obliga a estar a toda hora como modelo lista para entrar al desfile. No soporta las fodonguerías. ¡Con una mujer es sencillo competir, pero cuando el contrincante es tu marido, ahí sí que no sé qué hacer!" Norma Araceli Bautista. Correo: bagu@compaq.net.mx |
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