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exposición Aflojar el cuerpo
Miriam Mabel Martínez
El hábito de visitar museos no es común, mucho menos el de visitar galerías. Los prejuicios quizá son un obstáculo; se piensa que a una galería se acude para comprar, y ciertamente ésta es una de las funciones (tal vez la que sustenta a la galería como espacio físico, no como idea), pero nos olvidamos que también es un foro de discusión y de promoción de propuestas originales. Uno de los atractivos es que lo que se presenta es lo que cree el dueño o quien la maneja (a quien suponemos una persona conocedora). Sin embargo, el público le teme a las galerías porque tiene la idea que el que no compra no mira. Sin pensar que de la vista nace el amor. A mi juicio, las galerías también se han cerrado y han formado mafias, grupos o élites que se pelean más que por los artistas o por ver cuál cumple mejor sus funciones, por cuestiones de poder. No se percatan de que este, llamémosle, ensimismamiento, que excluye al público en general les niega la oportunidad de ganar clientes o coleccionistas (se escucha más bonito). Otra función podría ser enseñar el arte del coleccionismo, no como una inversión sino como un placer. Visitar galerías para contemplar lo que se hace actualmente, chicas, grandes, medianas, internacionales, nacionales o ejidales. Ahí está el arte en movimiento, ahí está la oportunidad de enfrentarnos a propuestas buenas o malas, originales o repetitivas. Ahí está un buen cauce para la mirada. En The Gallery Art & Design, en Polanco, se exhibe Farsas y clichés, obra plástica de Agustín Portillo, que se caracteriza por su sentido del humor, giros irónicos de la realidad. La mayoría de los cuadros son realismo puro, divertidos, algo diferente a la ola de jóvenes que prefieren los temas demasiado conceptuales y escatológicos. El trabajo de Agustín Portillo es fresco; probablemente a algunos les parezca vacuo, pero a veces es necesario aflojar el cuerpo y saber reírse. Ya lo decía Eca de Queiroz: "Sólo hay dos maneras de soportar la tragedia de la vida, la religión o la ironía". Esta miniexposición tiene dos atractivos: es divertida y sirve de ejercicio para ahuyentar los miedos a las galerías. Comprar o no comprar, ése no es el dilema Farsas y clichés, obra plástica de Agustín Portillo. The Gallery Art & Design, Galileo 37, Polanco. Miriam Mabel Martínez es becaria del Fonca. |
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