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intermedios difusiones
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primera plana El operativo de los diarios
Marco Levario Turcott
A Rafael y Rolando Cordera
Miles según El Universal, alrededor de 80 mil dice Crónica, cerca de 100 mil o más, señalan La Jornada y El Financiero y hasta 200 mil personas, consignó Excélsior en su titular principal, fueron quienes participaron en la manifestación del pasado miércoles 9 de febrero llevada a cabo -del Angel de la Independencia al Zócalo de la ciudad de México- para exigir la salida de prisión en la que están poco más de tres centenas de paristas. Esa fue, entre otras más, una de las reacciones suscitadas luego del operativo policiaco implementado el domingo 6 muy temprano para desalojar las instalaciones de la UNAM, ocupadas por integrantes del CGH desde el 20 de abril del año pasado. El proceso judicial en el cual están desde entonces los jóvenes apresados ha sido uno de los temas principales en esa tarima que hemos dado en llamar opinión pública porque, en efecto, son exagerados los cargos de terrorismo o motín que las autoridades les han fincado a muchos de ellos. Se presumen inocentes ¡Libérenlos!, fue la exigencia de La Jornada puesta en ocho columnas abajo de una foto que ocupó casi toda la portada. Los editores de ese periódico disienten del operativo policiaco y exigen la salida de todos los jóvenes. Mientras, otros diarios, como Excélsior y unomásuno, destacan el saldo del operativo, cuya eficiencia hizo que no hubiera lesionado alguno. Con excepción de Crónica, ninguno de los tabloides precisó lo que a la postre sería el quid del asunto: la necesidad de un irrestricto apego a la ley y a los derechos humanos con que debe tratarse a los jóvenes integrantes del Consejo General de Huelga. Exigir la liberación de todos ellos ignora la necesidad de que las leyes se apliquen más allá o más acá de consideraciones políticas -y ésa ha sido la tendencia del tabloide dirigido por la señora Carmen Lira-. También es pernicioso aplaudir la decisión de las autoridades sin siquiera detenerse en la probable comisión de injusticias en las que llega a incurrirse cuando estos procesos legales se desatan -tal ha sido la línea marcada por el cotidiano que dirige el señor Manuel Alonso-. Entre las animosidades expresadas en los rotativos, expuestas lo mismo para apoyar que para denostar a los integrantes del CGH, ha hecho falta la exposición serena y puntual de lo que significa la aplicación de la ley. Días después comprendieron eso los editores de algunos diarios, entre ellos además de Crónica, Excélsior, que afirma en uno de sus editoriales publicados el jueves 10 de febrero: "Debe aplicarse la ley, pero con prontitud y claridad en los juicios a los detenidos. Muchos fueron encarcelados únicamente por encontrarse en una asamblea y eso es injusticia (...) Los casos de los consignados por terrorismo, robo, despojo, lesiones y otros delitos, deben ser analizados uno por uno; no puede haber impunidad, pero tampoco castigos a inocentes." Y enseguida sostiene: "Es lamentable que las intrigas políticas sigan infiltrándose en el conflicto de la UNAM y agravándolo". Excélsior no precisa a qué se refiere cuando advierte sobre las "intrigas políticas". ¿Y la fuente? El día anterior a ese editorial de Excélsior, en las ocho columnas de unomásuno leemos lo siguiente: Evidente apoyo de GDF y PRD a líderes paristas. En la nota, publicada sin firma, se lee que "apoyado y asesorado por funcionarios del Gobierno del Distrito Federal, así como por integrantes del Partido de la Revolución Democrática, Rodrigo Figueroa Corona, conocido como El Shazán, reapareció la noche del domingo pasado en un programa de televisión donde defendió al movimiento estudiantil. Ya fue detenido por la PGR en un operativo diferente al realizado el pasado día 6". Más adelante, la nota afirma que "a Rodrigo Figueroa se le relaciona con Martí Batres Guadarrama, coordinador de la fracción parlamentaria del PRD en la Asamblea Legislativa" y también con Carlos Imaz, dirigente de ese instituto en la ciudad de México, y Antonio Santos Romero, secretario particular de la jefa del gobierno del DF. Enseguida unomásuno se refiere a una reunión entre el joven estudiante y algunos funcionarios del PRD "para discutir los pasos a seguir en los primeros días de la huelga que paralizó a la UNAM". "En esas pláticas, según el documento, El Shazán era aleccionado por los dirigentes perredistas sobre la orientación que debería dársele al conflicto para alcanzar los objetivos fijados por el gobierno del Distrito Federal y el PRD." A un lado de la nota están tres fotografías del encuentro aludido por unomásuno, según el documento que reseña el periódico y del que, por cierto, no cita quién o quiénes se lo hicieron llegar. En esencia, es la misma información que, ocho meses atrás, publicó Excélsior con un enorme despliegue en sus páginas -desde la portada hasta dos planas completas en interiores-. El periódico dirigido por Regino Díaz Redondo, igual que unomásuno en esta ocasión, no precisó las fuentes en las cuales se sustenta la nota. Pero las preguntas centrales son: ¿cuál es el valor informativo de ese despliegue periodístico y cuál su utilidad? ¿Qué integrantes del PRD participaron en el movimiento huelguístico? Aunque sea muy discutible su participación, ¿no están en su derecho? Pero además, ¿no es claro que los militantes perredistas fueron rebasados por una dirección distinta a la de sus filias políticas? Marco Levario Turcott es subdirector de etcétera. Correo: mlevario@etcetera.com.mx |
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