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real politik La teoría del conflicto
María Cristina Rosas
El nombre de Peter Wallensteen posiblemente no sea del conocimiento del público mexicano, si bien ya es tiempo de familiarizarse con él. El profesor Wallensteen es responsable de la cátedra Dag Hammarskjöld de Paz y Resolución de Conflictos en la Universidad de Uppsala, Suecia. Poseedor de una vasta experiencia en la propuesta de mecanismos para instrumentar la resolución de los conflictos, estuvo de visita recientemente en la sede de Naciones Unidas. Responsable además del proyecto de información sobre los conflictos en la Universidad de Uppsala, Wallensteen hizo una serie de reflexiones que vale la pena destacar. Conforme a la información existente, Wallensteen encuentra que hubo 108 conflictos en el mundo entre 1989 y 1998, esto es, en la primera década tras la finalización de la guerra fría. Esta acelerada proliferación de conflictos fue la que llevó a principios de los 90 al entonces secretario general de la ONU (Boutros-Ghali) a dar a conocer su propuesta Un programa de paz, donde el concepto de la diplomacia preventiva jugó un papel de singular relevancia. Así, figuras como Wallensteen han trabajado en iniciativas encaminadas a la prevención de los conflictos, aunque reconoce que éstos han acontecido como un violento final de la década y del milenio. Visiblemente más conflictos tuvieron lugar hacia finales de los 90 que en años precedentes. Y si bien Wallensteen no mencionó exactamente cuántos Estados enfrentaban conflictos, se estima que al menos la mitad de las naciones del mundo se ven aquejadas por la violencia. Ningún Estado escapa a sus efectos, dado que los refugiados, las enfermedades y los resultados de la guerra se extienden a todo el mundo. La mayor parte de los conflictos referidos por Wallensteen no son guerras interestatales sino civiles, lo cual eleva de manera monumental el número de víctimas. El problema es que Naciones Unidas se encuentra en el ojo de la tormenta tratando de conciliar los postulados del respeto a la soberanía de sus miembros con los clamores de algunos sectores de la comunidad internacional, que insisten en que es menester intervenir por "razones humanitarias". Más difícil para la ONU es proporcionar ayuda humanitaria de emergencia y articular operaciones de mantenimiento de la paz (peacekeeping operations) en tiempos cortos. Pero el sistema de Naciones Unidas tiene severas limitaciones para responder a los quebrantamientos a la paz y la seguridad internacionales. Destacan, naturalmente, las de orden presupuestal: a pesar de que a lo largo de los 90 se produjo un crecimiento exponencial de los conflictos y la violencia, los recursos financieros de que dispone van en picada. Wallensteen ha trabajado durante años los mecanismos de "prevención de conflictos" (conflict prevention). El problema es que este campo lo están ocupando personas sin experiencia, financiadas por fundaciones que ponen a disposición de los solicitantes varios millones de dólares, por lo que existe una gran demanda para llevar a cabo investigaciones en torno a estos tópicos. Las grandes fundaciones que gastan millones de dólares en "apoyo" a la "resolución de conflictos" atraen cada vez más personas hacia esa área de estudios. Empero, la mayor dificultad con este tipo de "estudiosos" es su cariz tecnocrático. Su idea sobre la resolución de los conflictos radica en poner a las partes confrontadas a dialogar, a incrementar el entendimiento mutuo de beligerantes potenciales y acciones similares. A menudo pasan por alto los aspectos "controvertidos" de los conflictos, como el involucramiento de las empresas transnacionales, los intereses de los países poderosos que persiguen objetivos geoestratégicos, el tráfico de armas, etcétera. Y lamentablemente, con tal enfoque es muy probable que los conflictos mantengan esa temida espiral ascendente. De ahí que los trabajos de verdaderos expertos como Peter Wallensteen sean de singular relevancia, por lo que bien valdría la pena conocer de manera más amplia sus trabajos y propuestas María Cristina Rosas es profesora-investigadora en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM. Correo: mcrosas@prodigy.net.mx |
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