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el santo oficio
Coleccionista
José Luis Martínez S.
El cartujo se estremece al conocer la muerte de Roger Vadim, uno de los héroes de su distante y alocada juventud... Lo admiraba aun antes haber visto siquiera una de sus películas, sólo por saberlo amante de Brigitte Bardot, cuyo nombre era sinónimo de escándalo para las buenas conciencias y su imagen inapreciable compañía para los niños precoces en los 60... La admiración, unida irremediablemente a la envidia, creció con el tiempo y el arribo de nuevos amores, porque Vadim fue afortunado coleccionista de mujeres extraordinarias y su nómina incluye diosas como Catherine Deneuve y Jane Fonda... Con una generosidad no exenta de genuino orgullo, en 1986 publicó sus memorias, donde refiere sobre todo su relación con esas estrellas por las cuales aún suspira el incorregible fraile...  | Brigitte Bardot Fotos: Playboy | "No he sido capaz de resistir la tentación de abrir el baúl de los recuerdos y sacar a la luz los tesoros que encerraba -escribió en el prefacio-. No quiero acabar mi vida como un avaro, guardando para mí solo estas piezas únicas, verdaderas imágenes de cuento que no podré llevar conmigo a la tierra donde todo se olvida"... LA BIOGRAFIA DE Vadim resulta excepcional, fascinante. Al comienzo de los 50 era un joven bohemio, en el mejor y más amplio sentido de la palabra. En Saint-Germain -donde, por cierto, se llevaron a cabo sus funerales el pasado lunes- fatigaba las noches en compañía de sus amigos, quienes como él anhelaban la fama, y de celebridades como Jean Cocteau, Jacques Prévert, Boris Vian, Jean Genet, Albert Camus... Vivía a salto de mata, no tenía hogar ni le importaba. Para obtener un poco de dinero, a veces actuaba como extra en alguna película o vendía un guión o fungía como ayudante del director Marc Allégret. "Me resistía -explica- a buscar un trabajo estable de jornada completa: aprendía mucho más sin pegar golpe"... En esa época conoció a Brigitte, "una chica de buena familia y educación estricta", a quien comenzó a darle clases de actuación. Se enamoraron. Ella tenía 15 años... era virgen. Una tarde, en un pequeño estudio ubicado en el segundo piso del número 14 de la rue Bassano, a 300 metros de Campos Elíseos, tuvo su primera experiencia sexual con ella. Se tendieron en un diván... "Nunca habíamos hecho nada serio -recuerda-, y era la primera vez que la desnudaba. Al mirarla, me turbó su extraordinaria mezcla de inocencia y feminidad, de impudicia y timidez... Ella lo ignoraba absolutamente todo y, sin embargo, parecía una mujer hecha y derecha en todos aspectos. Me tomó en sus brazos y, despacio, comencé a hacerle el amor"...  | | Ctherine Deneuve | Al terminar, mientras se vestía Brigitte le preguntó: "¿Ahora soy una mujer de verdad?". "No del todo -le respondió él-. En un veinticinco por ciento, más o menos"... En su segunda visita al estudio insistió en la pregunta; su porcentaje aumentaba pero aún era insuficiente. En la tercera se le concedió el grado... "Brigitte palmoteó encantada -consigna el memorioso Vadim-; luego corrió a abrir la ventanas y se asomó dando voces, ante el desconcierto de los transeúntes que la miraban atónitos... -¡Soy una mujer!- gritaba... En su entusiasmo, se le había pasado por alto un detalle: estaba completamente desnuda"... DESCENDIENTE DEL LEGENDARIO Gengis Khan, el padre de Roger Vadim Plemiannikov pertenecía a la aristocracia rusa. Llegó a Francia en 1917 huyendo de la Revolución de Octubre. Estudió ciencias políticas, se nacionalizó francés y posteriormente contrajo matrimonio con Marie-Antoniette Ardilouze. Se dedicó a la diplomacia y sus continuos viajes alentaron en su hijo el espíritu de la libertad... Roger comenzó a vivir solo muy joven; formaba parte de un grupo conocido como "los existencialistas", discípulos de Jean-Paul Sartre y precursores de los beatniks y hippies. A principios de los 50 crearon la moda de los locales subterráneos y el futuro cineasta acuñó un término aún vigente: discoteca... Se casó con Brigitte en diciembre de 1952. Vivieron jornadas felices, memorables, pero una noche todo terminó: ella se enamoró de otro. "Yo la amaba -apunta Vadim-; era mi mujer, mi hija y mi amante; todavía podíamos encontrarnos en los momentos de intenso placer sexual; pero yo no era aquel Grial que seguía buscando, que seguiría buscando por siempre, en un hombre tras otro, porque era su razón de vivir"... UNA DECADA DESPUES de su primer encuentro con la Bardot conoció a Catherine Deneuve. El tenía 32 años, ella 17. La conoció en una fiesta y 24 horas después estaban haciendo el amor en el estudio de la rue Bassano número 15, en el mismo viejo diván en el cual había estado con Brigitte. "Catherine tenía un cuerpo blanco -escribe en sus memorias-, de aspecto frágil y tan delicado como los rasgos de su rostro.  | | Jane Fonda | Recuerdo que pensé que nunca había visto unos pechos tan hermosos"... Comenzaron a vivir juntos, tuvieron un hijo, Christian... Y luego llegó Jane Fonda... LA VIO POR primera vez en una reunión organizada para celebrar sus 18 años en el histórico Maxim`s. Coincidieron algunas otras ocasiones y nada hacía prever un romance entre ellos. Vadim seguía unido a Catherine y a Jane no le resultaba muy simpático. Una tarde se encontraron en un estudio en París en el cual ella filmaba Juegos de amor a la francesa... Llovía y él quiso acompañarla a su hotel, el Relais Bisson. Subió con ella a su habitación, se quitaron los impermeables y se dejaron caer en un sofá... "Nos besamos tierna y apasionadamente -confiesa Roger-, con la impaciencia de dos amantes que vuelven a encontrarse después de una larga separación. La había desnudado a medias y estábamos a punto de hacer el amor en el sofá cuando ella se zafó y corrió al cuarto de baño. Al cabo de un minuto volvió a salir completamente desnuda, y se metió en la cama. Me desvestí y me tendí a su lado. Pero, por alguna razón, fui incapaz de hacerle el amor"... Ese día y otro tras otro durante tres semanas el fracaso se repitió ante la paciencia inaudita de Jane y la proverbial necedad de Vadim. Una noche por fin terminó el martirio, "y volví a ser un hombre normal", escribe el feliz protagonista de esta historia... QUERIDOS CINCO LECTORES, con la imagen de Charles M. Schulz en su contrito corazón, El Santo Oficio los bendice, que el Señor esté con ustedes. Amén
José Luis Martínez S. es periodista.
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