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el navegante Conservacionismo en la red
Julieta García González
Hace unos meses, Greenpeace colocó en los parabuses carteles para conmover al público y llevarlo a reprobar la expansión de la empresa salinera ESSA en Bahía San Ignacio, Baja California Sur. "Patrimonio de la humanidad, no de una empresa", rezan los carteles y se ve una cola de ballena a punto de sumergirse en un mar precioso. A pesar de utilizar algunos artificios mañosos (la cola que se ve en el cartel es de una ballena jorobada, no gris; la salinera no tendrá silos ni chimeneas ni contaminará), Greenpeace tiene a la opinión pública de su lado. Greenpeace (www.greenpeace.org/) es una organización poderosa integrada, en ocasiones, por radicales ambientalistas, por ultras del ecologismo, apóstoles de la defensa de especies en peligro de extinción. Desde luego, también hay gente capaz de hacer propuestas que integren las necesidades económicas y las ambientales. Tanto Greenpeace como otras organizaciones similares son un ejemplo de lo poco que sabemos convivir con nuestro entorno natural y de los muchos intereses que hay involucrados en las acciones de defensa de especies animales o vegetales. Los nativos del concreto, quienes habitan en zonas agrícolas o ganaderas con poca biodiversidad o quienes sencillamente no se preocupan de su entorno son blanco fácil para organizaciones, empresas o partidos políticos que deseen sumarse votos o pesos. En este sentido, Internet ofrece una ventaja que no debemos dejar pasar: un cúmulo de información está ahí. Nuestra tarea es leer entre líneas. ¿Qué puede haber detrás de la defensa de los animales? Aunque por principio debemos apoyar acciones que busquen la preservación del ambiente y de las especies, también debemos saber quién, por qué y cómo las protegerán y cuál será el destino de las comunidades productivas que, si no se instalan junto a las ballenas, por seguir con el ejemplo, se instalarán en otros lugares. Es decir, debemos buscar el uso sustentable de los recursos. Un caso interesante es el de Greening Earth Society (Sociedad para la Tierra que Reverdece, o algo así, en www.greeningearthsociety.org/). A diferencia de Greenpeace, Greening Earth dice que la Tierra está pasando por una fase de productividad extrema. Según ellos "los científicos deben encontrar sorprendente que al bióxido de carbono se le considere un contaminante". El bióxido de carbono es un gas que emite principalmente la industria. La quema de combustibles fósiles es, según la gente de Greening, algo semejante a un fertilizante (las plantas viven de carbono, lo obtienen del bióxido de carbono -CO2- que está en el aire). Para ellos, la contaminación ambiental por CO2 no debe llamarse así e, incluso, debería ser fomentada en ciertos términos. Los pastos, los bosques e importantes zonas vegetales parecen estar creciendo de manera incontrolable (y, supuestamente, también las especies que ahí habitan) gracias al CO. Esta sociedad busca modificar las leyes que regulan las emisiones ambientales y darle un uso positivo a los combustibles fósiles para que siga reverdeciendo la Tierra. Sin embargo, omite una noción importante en la ciencia: el principio de la duda. ¿Cómo saber si lo que nosotros podemos hacerle a la naturaleza la va a mejorar o a empeorar? Al uso indiscriminado de los combustibles y a la tala inmoderada se les atribuye el calentamiento global. Mientras Greening Earth Society dice que es un periodo normal de la Tierra, World Wildlife Fund (www.worldwildlife.org/) dice que no sólo no es una fase normal sino prácticamente un preámbulo del Apocalipsis. Su eslogan ("Trabajando juntos podremos dejarles a nuestros hijos un planeta viviente") refleja una lucha similar a la de Greenpeace, pero más moderada. La participación humana parece ser la clave para WWF. Y también la investigación y la educación ambiental. Sin organizaciones ambientalistas no habría discusión. Las decisiones serían unilaterales. Greenpeace, WWF e incluso Greening Earth han obligado a los Estados y a las empresas a hacer estudios de impacto ambiental cada vez más rigurosos. Pueden ser unos fanáticos, pero tienen puesta la atención en asuntos delicados que nos asegurarán, o no, una mejor calidad de vida Julieta García González estudió Letras Hispánicas en la UNAM. |
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