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primera plana intermedios
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difusiones Inconstantes
Francisco Báez Rodríguez
Los medios masivos de comunicación (es decir, Televisa y TV Azteca) han sido puestos, de nueva cuenta, en el banquillo de los acusados. Los acusadores visten, de nueva cuenta, ropas de izquierda, sólo que esta vez un poco más raídas. Los cargos: mentir para confundir a la opinión pública respecto de la huelga que paralizó la UNAM durante más de nueve meses. El resultado: un clima de hostilidad a dos vías, que es más agudo en el caso de Azteca. Luego de varios meses de que el CGH puso en práctica, al estilo marquista, la política de veto selectivo a los medios de comunicación, la recuperación de CU por parte de las autoridades provocó un cambio de humor. Durante la marcha en favor de los presos paristas, los miembros del CGH que quedaban en libertad se pusieron extremadamente amables con todos los medios... hasta que apareció el reportero de Azteca y le llovieron las mentadas. Esa televisora, en particular, ha sido víctima de las agresiones que antes monopolizaba Televisa. La más espectacular de ellas, una patada artera que el padre de un parista le asestó a un reportero de Azteca y que demuestra que al menos una parte del CGH mamó la intolerancia política desde pequeños. En verdad, ninguna de las dos cadenas hizo un esfuerzo por ver, en los días definitorios, la otra versión del conflicto y ambas se solazaron con detalles menores -pero de pegue en el público masivo-: el cultivo artesanal de mariguana y la presencia de botellas de bebida en salones. Pero también es verdad que hubo otros momentos en los que aplaudieron una disposición al diálogo en el CGH que en realidad era inexistente (¿alguien se acuerda cómo trataron la exitosa marcha por los carriles laterales del Periférico?). Para decirlo en breve, fueron tan inconstantes en su cobertura como inconstante fue la política del gobierno federal. Por su estilo, y sus resortes naturales, Azteca tendió más a la exaltación. Eso, aunado a que en un tiempo se pensó que esa televisora sería la alternativa progresista al gastado estilo de Televisa, causó más encono entre quienes hubieran preferido una visión cargada del lado parista. Esa exaltación fue el camino para recuperar en audiencia algo de lo perdido, en términos estrictamente periodísticos, tanto el día de la entrada de la PFP a Ciudad Universitaria como el de la devolución de instalaciones a las autoridades de la UNAM (aquello no fue una guerra de las teles, sino una masacre). Para más Inri, un parista "moderado", Rodrigo Figueroa (el mismo al que una sospechosa "investigación" de Excélsior captó entrevistándose con Ricardo Pascoe, delegado en Benito Juárez), fue detenido a la salida del programa En la línea de fuego, al que había sido invitado el mismo día en que la Policía Federal Preventiva entró a CU. El conductor de ese programa mostró una intransigencia digna del Mosh en el trato a ese "invitado", casi casi una incitación a que hicieran con él lo que efectivamente hicieron pocos minutos después. Hay que decir, en descargo de Azteca, que hubo un trato diferenciado hacia Televisa el día de la entrada de la policía. Mientras su reportero de la fuente recibió previo aviso y su nuevo conductor estrella fue llevado entre cojines al lugar de los hechos, la reportera de Azteca fue obstaculizada (aunque claro, eso no es razón para que Javier Alatorre confunda el auditorio "Salvador Allende" de la Facultad de Medicina con el "Che Guevara", que está en Filosofía y Letras). CNI, por su parte, se mantuvo en otro perfil, tal vez en busca del mercado progre. Lo extraño es que, en ausencia de una clara línea de ruptura en las transmisiones de Canal 40 controladas por empresarios diferentes, ese informativo resuelte envuelto entre flashes de Fuerza Informativa Azteca: como quien dice, un sandwich de mango. En cualquier caso, las principales televisoras del país reciben fuego cruzado de la vieja izquierda radicalizada, como en los viejos tiempos. Por cierto, los más agudos gritos en contra de Televisa y de TV Azteca en la marcha en favor de los paristas que culminó en el Zócalo fueron los de Ana Colchero. ¿Sabríamos nosotros quién es (o fue) Ana Colchero de no ser por Televisa y TV Azteca? Francisco Báez Rodríguez es subdirector general del periódico Crónica. |
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