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Voluble Cámara
Cambios de filiación más allá de la ideología

Volga Cecilia del Riego

¿Es la actual LVII Legislatura una legislatura inédita? Ciertamente sí, todas lo son. Fue inédita aquella legislatura que en la década de los 40 dio cabida, en la Cámara de Diputados, a los primeros diputados de un partido diferente al partido gobernante; también lo fueron las legislaturas que incluyeron, por primera vez, a los llamados diputados de partido y más tarde las legislaturas que incorporaron a los diputados electos por el principio de representación proporcional; en 1988 fue igualmente inédita la legislatura en la cual el PRI ya no ostentó la mayoría de dos terceras partes en la integración de la Cámara de Diputados -necesaria para poder reformar la Constitución- y en la cual la Cámara de Senadores dio cabida a los primeros senadores de la oposición: dos del PRD y uno del PAN.

Cada legislatura es inédita porque es diferente en su composición; pero lo inédito de una u otra tiene sus propias características que las hacen destacar entre las demás. Es el caso de la actual, doblemente inédita pues, además de la desusada composición que la identifica, ha sido protagonista de hechos inusitados que le dan esa doble característica.

A la Cámara de Senadores accedieron por vez primera los llamados senadores de representación proporcional, electos en una lista nacional, lo que trajo como consecuencia, también por vez primera, que se rompiera con el principio de representación paritaria entre los estados miembros de la Federación en una de las cámaras que integran el Poder Legislativo federal, principio que, de origen, anima la existencia de este órgano colegiado. Ciento veintiocho senadores deben integrar esta cámara y, atendiendo al principio de representación paritaria, cada entidad debería contar con cuatro senadores; pero como no siempre el deber se casa con el ser, algunas entidades tienen hoy únicamente tres senadores y otras, como el Distrito Federal, siete.

Derivado de los resultados electorales de julio de 1997, la composición de la Cámara de Diputados quedaría originalmente definida por 239 escaños que obtuvo el PRI; 125 el PRD; 121 el PAN; ocho el PVEM; y siete el PT. Por primera vez en la historia reciente de México, el PRI perdía la mayoría absoluta en una de las cámaras del Congreso de la Unión: aquella que ostenta la exclusividad para aprobar el Presupuesto de Egresos de la Federación y la Cuenta Pública, y sin cuyo concurso el Presidente no puede salir del territorio nacional ni es posible, entre otras cosas, realizar las reformas legales necesarias al proyecto presidencial.

La actual LVII Legislatura es, entonces, inédita por su composición, pero es doblemente inédita por el proceso de recomposición de la que ha sido objeto, por la excepcional mudanza de siglas partidistas que practicaron algunos de sus integrantes.

En la Cámara de Senadores, Adolfo Aguilar Zinser y Pablo Salazar Mendiguchía -electos, el primero, bajo las siglas del PVEM, y el segundo bajo las del PRI- renunciaron a sus bancadas; el primero se declaró independiente y el segundo es hoy postulado por el PAN al gobierno de Chiapas.

En la Cámara de Diputados la mudanza de colores fue más vigorosa: 15 diputados renunciaron formalmente a sus bancadas; nueve de ellos se unieron a otro partido y el resto permanecieron independientes. En septiembre de 1997, al inicio de la Legislatura, Carolina O`Farrill y Marcelo Ebrard -ex priistas postulados por el PVEM- se declararon independientes; el segundo es hoy candidato del PCD al gobierno del DF. Sergio Valdés, diputado priista, renunció a su grupo y se adhirió al PRD; un mes después, el panista Adán Deniz renunció a su partido y se declaró independiente hasta que en diciembre de 1998 decidió asociarse con el PT.

En febrero de 1998, Ricardo Monreal dimitió al PRI y, a pesar de que fue postulado ese mes por el PRD como candidato al gobierno de Zacatecas, como diputado permaneció en carácter de independiente hasta agosto de ese mismo año, cuando solicitó licencia indefinida; su suplente asumió como propietaria, volviendo este escaño a la bancada priista. El 3 de septiembre de 1998, el perredista Maximiano Barbosa y el panista Rogelio Chabolla se separaron de su respectiva bancada para declararse independientes; ambos se unieron al PT, el primero en diciembre de 1998 y el segundo en octubre del año siguiente. El diputado Barbosa externó hace algunas semanas su interés de apoyar la candidatura del priista Francisco Labastida e incluso asistió como invitado al acto, realizado en Querétaro, con que el priista dio inicio formal a su campaña electoral, evento al que también asistió la ex priista, y aún diputada independiente, Carolina O`Farrill. No obstante, Barbosa sigue perteneciendo oficialmente a la bancada petista.

En febrero de 1998, el panista Baldemar Dzul abandonó su bancada y se adhirió al PT; por su parte, el pevemista Miguel Angel Garza se declaró independiente en noviembre de 1998 y se unió al PT cuatro meses después. En septiembre de 1999, Armando López Romero renunció al PRD y un mes después se asoció con el PT; el 27 de enero pasado, el "ex perredipetista" estuvo en la sede nacional del PRI para, caso insólito, confirmar su afiliación a este partido y el 2 de febrero se adhirió formalmente al grupo parlamentario del PRI, al igual que Martha Irene Luna Calvo que había renunciado a su partido en diciembre de 1999.

Quien fuera el único candidato del PAN en ganar en 1997 uno de los siete distritos federales en Hidalgo; el mismo que representó a ese partido como candidato al gobierno estatal en 1998 y que alcanzó 183 mil votos -una votación histórica para el PAN en ese estado- Francisco Xavier Berganza, renunció a su partido en junio de 1999 para declararse simpatizante del entonces precandidato del PRI a la Presidencia de la República, Francisco Labastida. El pasado 26 de enero, el también cantante Francisco Xavier se afilió formalmente al PRI y a su bancada en la Cámara de Diputados.

En diciembre de 1999 y en enero del año que cursa, los perredistas Porfirio Muñoz Ledo, Alejandro Ordorica y César Lonche abdicaron de su militancia y se declararon independientes; los dos primeros son hoy postulados por el PARM a la Presidencia de la República y a la jefatura de gobierno del DF, respectivamente.

Derivado de esta mudanza de siglas, la Cámara de Diputados ha quedado integrada, a febrero de 2000, como se indica en el cuadro.

Se encuentra pendiente la ubicación política que asumirá el ex perredista Armando Galván, que renunció a su militancia, pero no ha hecho oficial su salida del grupo parlamentario del PRD; incluso, el diputado Galván estuvo presente en el acto donde el diputado López Romero se afilió al PRI.

Cabe aclarar que el hecho de que un diputado renuncie a su partido y se sume otro no lo hace automáticamente integrante del grupo parlamentario de su nuevo partido. En efecto, el artículo 26 de la nueva Ley Orgánica del Congreso establece que la constitución de un grupo parlamentario tiene como origen la decisión de sus miembros -diputados de una misma afiliación de partido- de agruparse de esta forma.

El PRD es el partido que sufrió la mayor sangría y el PT el mayor crecimiento: siete diputados perredistas abdicaron de su militancia; al PT se adhirieron tres panistas, un pevemista y dos perredistas -uno de ellos transitó después al PRI-. Un diputado priista se asoció con el PRD, y un panista y dos perredistas se unieron al PRI.

Quizá esta inusitada mudanza de siglas, y no la composición original de la Cámara de Diputados, sea lo que hace de la LVII Legislatura un caso insólito en la historia reciente de México. Otrora enemigos acérrimos, transitan hoy sin mayor dificultad a las trincheras que antes combatían.

¿La eliminación de barreras ideológicas antaño tan visibles será la impronta de los nuevos tiempos?

Volga Cecilia del Riego S. es asesora del grupo parlamentario del PRI en la Cámara de Diputados.

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