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música Espíritu vivo
Thelma Gómez Durán
Cuando el 16 de septiembre de 1973 Joan Turner reconoció en la morgue el cuerpo sin vida de su esposo Víctor Jara, derramó muchas lágrimas, al igual que miles de ciudadanos del mundo que aún reclaman al dictador Augusto Pinochet el asesinato de este compositor revolucionario y de miles de hombres comprometidos con una sociedad más justa. Sin embargo, a pesar de que los militares le cortaron las manos a Víctor Jara y apagaron su voz, el espíritu del artista no murió, quedó vivo en sus canciones, en las letras que dejó para la posteridad y que taladran segundo a segundo la conciencia de los asesinos, como se muestra en el disco Tributo a Víctor Jara. Compositores e intérpretes de primera calidad prestaron su voz para que el espíritu de Víctor se materializara en un puñado de canciones que no han perdido su actualidad, al contrario, siguen siendo manifiestos sociales, bofetadas a la pasividad del hombre ante la injusticia, el hambre y el egoísmo. El encargado de inaugurar esta sesión musical, integrada por 17 cortes, es Silvio Rodríguez, quien con su estilo inconfundible interpreta "Te recuerdo Amanda", canción que Jara dedicó a su madre, la encargada de enseñarle los acordes en la guitarra y de inculcarle el amor por la música. A este tributo se unen los españoles Víctor Manuel y Ana Belén, quienes cantan a dúo "Vientos del pueblo", mientras que Joe Vasconcellos ofrece una de las piezas más alegres del disco, "Ni chicha ni limona". Compañeros de Víctor Jara, músicos que se vieron obligados a dejar su patria tras el golpe militar, como Isabel Parra, hija de la gran Violeta Parra, o los integrantes de la agrupación folclórica Quilapayún, también ofrecen su parte y dan vida a piezas como "El encuentro" y "El pimiento", respectivamente. Mientras que trovadores como los chilenos Patricio Manns, el grupo Sol y Luna y Carmen Prieto, así como los argentinos Víctor Heredia y el gran veterano León Gieco, alzan su voz y le imprimen su personal estilo a canciones eternas como "No puedo volver atrás", "Caminando, caminando", "Cuando voy al trabajo", "Manifiesto" y "Plegaria a un labrador". En este disco también se pueden encontrar a dos grupos pilares para el desarrollo del rock chileno: Los Jaivas (destacados dentro del rock progresivo hecho en Latinoamérica) y Congreso, agrupación que, con el golpe de Estado, se convirtió en uno de los pocos bastiones de resistencia musical que permanecieron en el país sudamericano. Como representantes de las nuevas generaciones comprometidas con la ideología de Víctor Jara se encuentran el compositor chileno Jorge González (conocido por su participación con el grupo Los Prisioneros); Lucho Barrios, quien hace una lograda interpretación de "Lo único que tengo", y el productor, guitarrista y cantante argentino Javier Calamaro, quien participó hace algunos años en el disco "Juntos por Chiapas". Todos estos músicos -separados por mares, fronteras, edades o géneros musicales- se unen bajo la sombra de Víctor Jara, quien hace honor a su apellido y, a 26 años de su muerte, sigue siendo un arbusto frondoso, siempre verde, que con sus flores blancas cobija la esperanza de que la justicia impere y que esa bailarina inglesa llamada Joan Turner y miles más que le lloraron y siguen llorando estén convencidos de que la muerte del artista no fue en vano Varios, Tributo a Víctor Jara, Alerce-Pentagrama, 1999. Thelma Gómez Durán estudió Ciencias de la Comunicación en la UNAM. |
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