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Este artículo fue escrito antes de que se llevara a cabo el operativo policiaco del domingo 6 de febrero en las instalaciones de la UNAM

La UNAM está sola
Mercadotecnia, política y justicia

Rafael Cordera Campos

Y la mercadotecnia se impuso en la política. En los políticos también, como se puede documentar desde hace tiempo. Qué le vamos a hacer, así están las cosas. Pero lo peor sería conformarse y aceptar que no hay la mínima posibilidad de cambiar ese estado de ánimo, esa manera de ser y hacer.

Ahora nadie escapa en el medio de la política y las instituciones a esa subordinación respecto de la mercadotecnia. Las encuestas mandan por sobre todo o casi todo. Si llaman la atención, si dicen que se pierden puntos de popularidad, entonces no hay que hacer nada o, cuando mucho, esperar a las siguientes auscultaciones.

Esto es parte de la globalización que se impuso. Y es que a pesar de algunas opiniones, como todo, estos nuevos procesos mundiales en curso también tienen aspectos negativos. Existen quienes ante eso nos dicen que ni hablar, que es un producto claro de lo que pasa en todos lados y lo único que se puede hacer es, precisamente, aguantarse.

Otra vez, pero de diferente manera, se nos quieren vender "cuentitas" a cambio de casi todo. Por lo menos de eso, de la subordinación de la política a la mercadotecnia. Nada más que ahora, entre otras razones por la misma globalización, en México existe una masa crítica que de manera permanente tiende a crecer y a expresar sus opiniones. Los medios han sido y son los vehículos predominantes. Ahí se puede documentar que la pluralidad ideológica y política está instalada y abre las puertas para el espectro que crece en ideas, horizontes y compromisos.

En los medios de comunicación, en los partidos políticos y las organizaciones sociales y de ciudadanos, se expresa la pluralidad alcanzada hasta ahora. La pluralidad existente permea todo o casi todo. De tal manera lo hace que, hoy por hoy, es difícil asumir la posibilidad de una vuelta atrás, hacia los tiempos del presidencialismo sin acotamientos y del partido casi único.

Tal vez, además de dicha pluralidad y del camino electoral, prácticamente impecable, que se ha recorrido para instalarla, lo que más nos haga falta sea que también se imponga, de una vez por todas, el tan llevado y traído Estado de derecho. La legalidad, el imperio de la ley, todavía no forman parte de nuestra vida cotidiana y en toda la geografía nacional. En la ciudad de México, en Guadajalara y en prácticamente la mayoría de las ciudades y regiones, la delincuencia, la impunidad y lo que el lector quiera agregar, hacen de las suyas sin miramientos. Lo judicial en nuestras tierras y tiempos, está por los suelos.

No es un asunto que tenga que ver directa o mecánicamente con el partido que gobierna. En esto, a unos más y a otros menos, les toca su ración de problemas por aclarar y arreglar. Ninguno hasta ahora puede tirar la primera piedra.

Un botón de muestra es lo que durante nueve meses ha pasado con la Universidad Nacional Autónoma de México. En este caso, las autoridades, todas las que deberían tener que ver con el asunto y que son varias, solamente se han pasado la bolita, como se dice en la calle. A mí no me toca, dicen unas; a mí tampoco, dicen las otras. La UNAM, mientras tanto, ha estado y está sola, sin que las demás instancias de responsabilidad institucional cumplan lo que les asigna la ley.

A ninguna de ellas les dijo nada, en su momento y días después, que 180 mil universitarios se manifestaran por el levantamiento de la huelga y la propuesta elaborada a partir de la iniciativa del rector De la Fuente. Los universitarios solos y con ese respaldo social, intentaron recuperar escuelas. Lo lograron en unas cuantas y, en otras, se encontraron con la provocación en grande. En el plantel número 3 de la Escuela Nacional Preparatoria los ultras y sus "aliados" de las organizaciones sociales encontraron en varios miembros de la vigilancia de la Universidad sus mejores blancos y, como lo demostraron los noticieros televisivos del mismo día de ese operativo, los surtieron a palos y patadas. Los gravemente heridos, como se puede documentar, fueron los vigilantes (información del día 2 de febrero).

Después de lo sucedido en la preparatoria, Juan Ramón de la Fuente convocó a los universitarios de abstenerse de intentar cualquier reunión en los planteles secuestrados. Dos días antes, en una entrevista para Crónica, el doctor José Sarukhán subrayó que el conflicto de la UNAM era imposible de solucionar por parte de la institución y su comunidad. En esas está ahora la Universidad que es referencia cultural, académica y científica de los mexicanos y de otros países de la región. ¿A quién le importa el futuro de la institución? ¿Nadie puede con sus "ultras"? ¿Es mejor vivir en la impunidad? ¡Qué horror!

¿Será que aquí también la mercadotecnia mata a la política y el rating a la Universidad? ¿Así nos vamos a seguir durante el proceso electoral? Pues que Dios nos agarre confesados... a todos

Rafael Cordera Campos es profesor en la Facultad de Economía de la UNAM.

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