![]() |
el país | el mundo | dinero | columnas |
| gente | medios | ensayos | cultura | |
| mañana | tianguis | libros | espectáculos | |
| etcétera | ||||
|
columnas |
||
|
textos bahías nostalgia barandal el hombre aproximativo
|
por los caminos de sancho Opciones del Rector
Renward García Medrano
Que me maten si no estamos ya en el lugar
Supongo que la agresión y vejaciones con que fueron recibidos el rector Juan Ramón de la Fuente y quienes lo acompañaron en su intento de entregar un documento al CGH era uno de los escenarios posibles -yo diría que probables- que consideraron el rector y sus colaboradores. Sin embargo, lo intentó en un acto de valentía e incluso de temeridad. ¿Por qué lo hizo? Creo que la estrategia del rector De la Fuente ha sido poner en evidencia ante los universitarios, ante el gobierno y ante la sociedad, cada uno de los ejes del complejo conflicto asentado en la UNAM. Primero, convocó al CGH a dialogar y él mismo encabezó el primer día la comisión de la Rectoría. Era necesario que transcurrieran las semanas y los paristas llevaran las provocaciones y el sabotaje al extremo, para dejar muy claro que ese camino era intransitable. La demanda de los ultras de reanudar el diálogo, sólo confirma que consideran útil ese pretexto, que no es sino una copia fiel de la estrategia que "Tacho" usó con tan buenos resultados en San Andrés Larráinzar. Mientras el rector aceptaba al CGH como el único interlocutor para la solución del problema, celebraba reuniones con el resto de la comunidad universitaria y consolidaba los puntos de vista de todos para recogerlos en la propuesta que presentó al Consejo Universitario y luego sometió a consulta con toda la comunidad. Esa consulta, el llamado plebiscito del 20 de enero, puso en evidencia un segundo elemento: que la comunidad universitaria es capaz de movilizarse en un acto civilizado, democrático, y por lo mismo pacífico; que en su mayoría demanda el final del paro y la realización de una reforma que fortalezca la calidad académica de la institución. Y que estos son los puntos en torno a los cuales están unidos -o decidieron unirse- los universitarios. El anunciado intento de entregar un documento con los resultados del plebiscito al CGH, demostró más allá de toda duda que los ultras siguen siendo la fuerza predominante en la dirigencia del paro y que no están dispuestos a darlo por terminado, sea porque persiguen objetivos políticos que rebasan a la UNAM o porque este conflicto ha dado identidad y presencia nacional e internacional a decenas de jóvenes salidos del lumpen, o por ambos motivos. La previsible -e insisto que prevista- respuesta de los ultra exhibió, para que no quede duda o no se aleguen dudas, que lo que ocurre en la UNAM no es un conflicto universitario, sino un problema de dimensiones mayores: el campus se ha convertido, inequívocamente, en un "territorio liberado" por grupos en extremo violentos, ligados orgánicamente al EZLN, el EPR y otros movimientos armados, frente a los que no hay razón o plebiscito que valga ni diálogo posible. El hecho, a mi juicio simbólico, de que los ultras cerraran el paso al rector de la Universidad pero derribaran las alambradas puestas por ellos mismos, para que entraran las "organizaciones sociales" a decidir con ellos, en asamblea, los pasos a seguir, es un nuevo exceso que subraya lo que el rector quiso mostrarnos a todos. Dudo que las asambleas en facultades y escuelas levanten el paro o siquiera puedan celebrarse. Si lo hicieran, los paristas retomarían las instalaciones. Eso demostraría que los universitarios no pueden, por más que la mayoría lo quiera, restablecer cierta normalidad para volver a clases, organizar un congreso y emprender una reforma. Algo que el rector no ha podido poner en alto relieve pero que a todos consta, es que las "organizaciones sociales" que se han apoderado de la Universidad tienen puentes de interlocución con el PRD y el gobierno de Rosario Robles (¿no es cierto, Pino?, ¿no lo es, doña Rosario?). Supongo que las áreas políticas del gobierno federal también los tendrán. Si así fuera, habría una esperanza, tenue pero esperanza, de recuperar la institución por medios pacíficos. Si no, quedarían dos opciones: entregar la UNAM a los ultras y grupos violentos (y, por lo menos, retirarles el subsidio, ¿no?) o retirarlos con la fuerza pública. No tardará mucho tiempo para que sepamos cuál fue la decisión Renward García Medrano es periodista. |
|
|
|
![]() |