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A bajarse de la bici
Fedro Carlos Guillén

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Instrucciones para construir un ser vivo

Fedro Carlos Guillén

En mis tiempos, que eran otros, las especulaciones acerca del origen de la vida se dividían: por un lado, la maestra de catecismo (sí, la señora que tenía bigote) se arrancaba con la idea de una creación divina que tomó ocho días para crear todo lo que conocemos. En cambio, el maestro de biología, el venerable profesor Talamontes, nos hablaba de unas microesférulas llamadas "coacervados" que nadaban en una especie de caldo primigenio. Evidentemente el riesgo para cualquier niño era sufrir un brote esquizofrénico, pues debíamos tomar pronto partido o sufrir una excomunión o un merecido cero. Los caminos continuaron y nos dieron más información a todos. Hoy yo me he quedado con la teoría de Oparin (la de las esferitas) y otros seguramente tomaron el camino de la sotana (particularmente el niño Pilo), ambos pensando que el primer vivo era una cosa muy simple (una esferita) o algo muy complejo (un elefante creado por la mano divina).

Hoy los científicos se hacen una pregunta que produce cosquilleos éticos: ¿cuántos genes diferentes se requieren para formar un ser vivo? Para tener un parámetro baste recordar que una célula humana tiene alrededor de 80 mil de estas piezas hereditarias. Los genes son material que nos determina; la forma como metabolizamos un alimento, el color de nuestros ojos o la falta de cabello, así como la propensión al alcoholismo o a la obesidad son factores determinados genéticamente. Es por ello que la pregunta se vuelve interesante: ¿cuántos?

En el Instituto de Investigaciones Genómicas de Estados Unidos se puso a prueba esta pregunta utilizando algunos de los organismos unicelulares más simples que existen: el Micoplasma genitalium y el Micoplasma pneumoniae, un par de bichos que, como su nombre lo indica, habitan en la zona genital y los pulmones. En ambos casos los científicos contaban con el mapa genético completo de cada organismo. A través del retiro selectivo gen por gen, los investigadores partieron del número total (480) y concluyeron que si mantenían entre 265 y 359 genes, el organismo -en condiciones de laboratorio- se mantenía vivo. Ello abre la posibilidad de ensamblar un número relativamente pequeño de genes para "fabricar" un nuevo ser vivo emulando las hazañas del doctor Frankenstein. Evidentemente este trabajo, que publicará la prestigiada revista Science, abre cuestionamientos muy preocupantes, pues se trata de una posibilidad real, de hecho, el instituto había suspendido el año pasado este tipo de investigaciones debido a las implicaciones éticas que arrojan.

¿Qué pasaría si, efectivamente, se crea un ser vivo? Una de las primeras preocupaciones es que este organismo, que conoceríamos muy poco, se reprodujera y saliera de nuestro control -como ocurre en la película Parque Jurásico-. ¿Se imagina que este microorganismo tuviera algún efecto deletéreo? La segunda preocupación es más profunda: ¿tenemos derecho a estas pretensiones? ¿Es legítimo que pensemos en alterar la ruleta evolutiva más de lo que ya hemos hecho? Estos cuestionamientos son pertinentes y abren la urgente necesidad de debatir antes de que algún loco que se ríe con un señor jorobado a sus espaldas nos gane la batalla y entremos en caminos sin regreso... que son los peores.

Por ello, no hay que perder de vista las andanzas científicas que, como es evidente, lo son también sociales, y realizar foros donde estas cuestiones -más allá de su ilegibilidad técnica- se abran a los que se interesan en un mundo más sensato

Fedro Carlos Guillén es biólogo, con doctorado en Ciencias por la UNAM y Fellow del Programa LEAD-México.

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