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Raúl Trejo Delarbre

1 En el campus

"Vengo en ánimo conciliador", alcanzó a decir el rector Juan Ramón de la Fuente delante de la turba de huelguistas y periodistas que le impedía el paso por la explanada de Ciudad Universitaria.

Aunque con enormes dificultades y poniendo en riesgo no sólo su seguridad personal y la de sus acompañantes sino también su investidura, De la Fuente logró entrar, unos cuantos metros, a la zona secuestrada por los huelguistas desde el 20 de abril.

El martes pasado fue, como anunciaban los propagandistas del rector, un día histórico en un conflicto, largo ya, repleto de fechas memorables aunque no por buenas sino por lamentables razones.

Lo fue, porque ese 25 de enero se rompió el mito de que Ciudad Universitaria era impermeable a la llegada de las autoridades universitarias -del resto de los estudiantes y profesores no lo ha sido, porque aunque los salones de clase y muchos cubículos y laboratorios están cerrados, el tránsito por el campus ha sido posible durante toda la huelga-.

Quebrar ese mito tiene un mérito importante. De la Fuente acudió a entregar al CGH los resultados del plebiscito que había organizado cinco días antes. Desde luego, los paristas ya los conocían. Tanto así, que esa votación acentuó la ruptura dentro del CGH, algunos de cuyos integrantes incluso estuvieron de acuerdo con que se permitiera la entrada del rector a Ciudad Universitaria.

2 Aislados

No era esa la opinión del ala más dura del CGH cuyos dirigentes azuzaron, desesperados, las arengas en contra del rector cuando llegó a las instalaciones de la UNAM el martes a las diez.

Tenían la exasperación de quienes se saben derrotados. Esa mañana no era claro cuánto faltaría para que las asambleas, escuela por escuela, decidieran abrir los salones de clase arbitrariamente sellados desde hace más de nueve meses, en caso de que el fin de la huelga ocurra de manera no violenta.

De cualquier manera parece evidente que el aislamiento de los paristas más radicales, junto con el hartazgo de la enorme mayoría de los universitarios y de la sociedad, influye en la creciente debilidad de una huelga que siempre fue minoritaria.

El plebiscito del rector permitió constatar esa debilidad del movimiento que ha tenido secuestrada a la UNAM. Quizá no hacía falta esa votación ni transigir a las demandas de los paristas como se hace en la propuesta que fue apoyada por varias decenas de miles de universitarios. Pero eso, votado está. Ahora, el dilema es cómo, cuándo y para qué se va a levantar la huelga.

3 El plebiscito

El cómo, es lo que más preocupa. Por mucho que las autoridades universitarias digan que el plebiscito demuestra la voluntad de alumnos y profesores para terminar con el conflicto, de esa comprobación no se derivan acciones inmediatas ni necesariamente benéficas para el levantamiento de la huelga.

No hacía falta plebiscito alguno, ni claudicar a las exigencias de los paristas, para confirmar que los universitarios, en una gran mayoría, están en desacuerdo con la huelga.

Eso ya se había expresado en asambleas, manifiestos, concentraciones y en el sordo y extendido disgusto que la huelga ha causado en la sociedad.

Sin embargo, el gobierno federal exigió demostraciones palmarias de la voluntad de los universitarios. Allí está, entonces, el plebiscito. Pero de allí no se deriva la solución inmediata. La votación del 20 de enero contribuye a impulsar el retorno a clases, pero no a remediar la ingente -y a estas alturas quizá irremontable- crisis de la UNAM.

4 No a la huelga

Después del referéndum, la posición del rector se fortaleció. La participación de los universitarios fue, como podía preverse, numerosa y contundente.

Más allá de la guerra de cifras que los organizadores de esa consulta y los huelguistas entablaron de inmediato, allí pudo comprobarse que alumnos y profesores fueron a votar como una manera de contribuir a la solución de un conflicto cuyos actores principales los ignoraron durante nueve meses.

Las propuestas del rector y del Consejo Universitario parecieron difuminarse en la intención de muchos para quienes el plebiscito significaba votar sí o no a la huelga. La gran mayoría de los asistentes a esa consulta dijo que no.

De la Fuente logró cambiar las coordenadas del conflicto y, a diferencia de los meses anteriores, por primera vez las autoridades de la UNAM ganan la iniciativa delante de los paristas.

Primero con el plebiscito y luego con su decisión al presentarse en el campus, De la Fuente manifestó audacia y decisión política. Esos son atributos relevantes en cualquier dirigente y el rector lo es de una amplia comunidad académica. Pero no bastan para resolver los problemas de la Universidad. El rector y sus consejeros acertaron al arremeter contra las debilidades principales del CGH.

Con el plebiscito lograron profundizar las fracturas internas del movimiento. No es casual que apenas después de la votación del 20 de enero, el bloque que algunos han considerado moderado en el CGH haya resurgido con singular presencia en los medios y con una capacidad propagandística -que incluye recursos para publicar inserciones pagadas en la prensa- que no habían tenido en los meses anteriores.

5 Los "moderados"

Más allá de la presencia real que pueda tener dentro del CGH, ese grupo ha logrado un intenso perfil mediático. La imagen pública que tiende a prevalecer del Consejo General de Huelga es la de una coalición donde los más intolerantes no dejan que los muchachos buenos aprueben el retorno a clases.

El problema es que esos muchachos, aparentemente buenos, son parte de quienes han tenido secuestrada a la Universidad durante ya más de 280 días.

Hoy, son aliados del rector. Pero no hay que olvidar la complicidad que ese grupo, generosamente calificado como moderado, tuvo en cada una de las fases de una huelga que ha sido tan costosa, en tantos sentidos, para la Universidad, para el país y, sobre todo, para centenares de miles de muchachas y muchachos.

Qué bueno que se avance hacia el levantamiento de la huelga. Pero no deja de causar preocupación el costo que para la Universidad, y para él mismo, tendrá esa alianza del rector con los paristas "moderados", la mayoría de los cuales son miembros o adeptos del PRD

Correo: rtrejo@mpsnet.com.mx

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