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Bocadillos
Norma Araceli Bautista

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

todos somos consumidores

Sin lata

Norma Araceli Bautista

Imagine que de su despensa desaparecen todos los productos enlatados y conservas que ahí guarda. Sintió como si se le viniera la cocina encima, ¿verdad?

La lata de aluminio fue uno más de los maravillosos regalos del siglo XX. Las virtudes de conservar las propiedades nutrientes de los alimentos, prolongar su buen estado para consumo y no modificar los sabores, han hecho de los alimentos enlatados artículos indispensables en cualquier cocina.

La lata permitió, desde su invención, conservar productos tan delicados como los mariscos hasta por seis meses sin tener que salarlos o ahumarlos para prolongar su vida comestible.

En un abrir y cerrar de latas se supera la ausencia de una madre o el miedo a la cocina cuando se vive solo. Pescados, mariscos, productos derivados del cerdo, verduras, jugos, frutas y hasta leches están siempre presentes para salir al rescate cuando se presenta una visita inesperada o las actividades fueron tantas que olvidó comprar algo para preparar comida.

Y qué decir de las conservas en frasco, desde las aceitunas (rellenas, con hueso o sin él) hasta los espárragos, pasando por una gran variedad de mermeladas. Nunca la despensa dejará de proveer algo para botanear.

Se les atribuye a los españoles, principalmente a los gallegos, el inicio de la elaboración y comercialización de conservas en latas. Si en un principio su única ventaja era tener disponible a cualquier hora mariscos o pescados de cualquier clase, ahora se ha añadido una cualidad más. Los productos enlatados son totalmente estériles y libres de parásitos, característica que no presentan los pescados frescos.

Aunque desde el punto de vista sanitario los productos enlatados tienen una mejor calidad que los frescos, nunca está de más revisar latas y frascos al adquirirlos. Cuide que no estén abombados, golpeados, con fugas o con apariencia de que han sido abiertos.

Pero no todos ven con buenos ojos las conservas (de frasco o de lata). Desde el punto de vista gastronómico, por ejemplo, se dice que siempre hay que optar por lo natural para degustar sabores plenos y puros, libres del contacto con el aluminio. ¿Usted qué opina?

Norma Araceli Bautista. Correo: normabaguf@hotmail.com

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