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alambique
Marina Robles
No están todas las que son Durante mucho tiempo se pensó y enseñó en todas las escuelas que las células cerebrales con las que se nacía se mantendrían durante toda la vida. Esto llevaba a una continua agonía cuando se pensaba en la posibilidad o se padecía alguna enfermedad que podía dañarlas (desde fiebres muy altas hasta embolias o infartos cerebrales). Para sorpresa de todos, este conocimiento que llegó a convertirse en un axioma incuestionable en toda la educación, no es cierto, la gente no nace con todas las células que tendrá durante su vida sino que van aumentando a medida que se desarrolla el cuerpo y se interactúa con el medio, además existe también la capacidad de recuperar algunas de las que se pierden en el trayecto. Entre el nacimiento y el fin de la adolescencia se agregan miles de millones de nuevas células. En la edad adulta el proceso disminuye, pero no para, incluso en edades avanzadas existe aún un sistema de recuperación celular. Esta revolución en el conocimiento del cerebro está prácticamente saliendo del horno, pues se abrió al público en 1998. Los neurocientíficos aún se hallan recelosos con el hallazgo y mantienen la resistencia esperable de un descubrimiento que trastoca una lógica de pensamiento. La enorme ganancia que se vislumbra con este descubrimiento radica en la posibilidad de manipular esta generación celular hacia los sitios donde fueron dañadas y recuperar la habilidad física o intelectual perdida. Ojalá los financiamientos de investigación, cada vez más disputados, permitan que se logre.
Sólo para adultos En este mundo moderno, la gente con un ingreso aceptable se inscribe a un gimnasio y ocupa una o dos horas a hacer ejercicio. Esto se ha convertido, al menos en Estados Unidos, en un problema cuando se trata de niños o adolescentes. Los gimnasios y el tipo de ejercicio que ahí se hace fueron diseñados para adultos, principalmente urbanos, quienes han ganado cada vez más sedentarismo y todo lo que esto conlleva: gordura, flacidez y mala salud. Los gimnasios, entonces, se convirtieron en una posibilidad no sólo de mantenerse medianamente activos físicamente, sino además para mantener o construir una buena figura, y es en este último punto donde la puerca torció el rabo. Los adolescentes en busca de esta condición se han apropiado de esos espacios, en muchos de los casos cuando aún no se han desarrollado completamente y colocándose en una situación de vulnerabilidad, pues sus huesos no son todavía suficientemente fuertes y su sistema glandular no está desarrollado del todo. El asunto más serio -según Charles Corbin, profesor en Ciencias del Ejercicio Físico de la Universidad de Arizona en Tempe- es que estamos llevando a los niños y jóvenes hacia un tipo de actividad física que no es la más apropiada y valdría la pena preguntarse si no es necesario replantear la forma de mantenernos activos, a ellos y nosotros, durante todo el día.
El peligro de respirar Durante cerca de 95 años los fósiles del Museo de Historia Natural en Washington han sido observados por gente de todo el mundo. Al parecer, esta circunstancia los está conduciendo a su desaparición. Según Fred Grady, uno de los curadores de aquella institución, la razón es la humedad llevada por los visitantes cada vez que respiran en el interior del museo. Esta humedad provoca que el sulfuro y el hierro se combinen con un metal llamado pirita, que se encuentra depositada en los fósiles y los haga tan frágiles como para que desprendan partes de los otrora huesos. Este problema es semejante al que se presentó en las famosas cuevas de Altamira en España, donde los visitantes, además de humedad al respirar, llevaban algas y bacterias en sus zapatos y estaban causando la desaparición de los murales. Ahora lo que se exhibe en las cuevas y lo que se mostrará en el Museo de Washington serán réplicas, con el intento de mantener por más tiempo los restos de la historia del planeta Marina Robles es maestra en Ecología Marina por el CICESE y Fellow del Programa LEAD-México. Actualmente estudia el doctorado en Ciencias en la UNAM. |
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