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el santo oficio

Las ilusiones perdidas

José Luis Martínez S.

Las campañas políticas devuelven a los cartujos las ilusiones perdidas, no porque crean en las promesas de los candidatos, en su palabrería hueca e incesante. No, amados cinco lectores, no es por eso sino porque las actitudes de los contendientes tantas veces se acercan al oprobio como se alejan de la felicidad, esa quimera siempre al alcance de la mano en la insolente trivialidad del espectáculo, destino que en algún momento de locura la cofradía pensó en abandonar. Pero después de escuchar a Vicente Fox o imaginar a Cuauhtémoc Cárdenas como eterno candidato presidencial -debería verse en el espejo del dominicano Joaquín Balaguer-, de observar la grisura de Francisco Labastida Ochoa o las irremediables veleidades de Porfirio Muñoz Ledo, no queda duda: la providencia puso a los trapenses en donde deben estar, en ese espacio poblado de estrellas fugaces pero divertidas o cuando menos interesantes o hermosas, como Gloria Trevi, cuya imagen continúa inamovible en el altar del monasterio... UNA FOTOGRAFIA CORROBORA la versión de Manuel Camacho: algo le dijo al oído al presidente Carlos Salinas en 1991. Pero no fue a mediados de año -como él afirma- ni en lo oscurito, sino exactamente el 20 de noviembre y ante la nación entera. Así es, queridísimos y pacientes cinco lectores, esa imagen captada en Palacio Nacional muestra al entonces regente confiándole sus cuitas al poderosísimo mandatario (¿quién será el próximo, Carlos? ¿Acaso yo?, parece decirle). Se nota su preocupación y gravedad, el miedo se refleja en su rostro mientras Salinas lo escucha como quien oye llover. Por eso, ahora puede decir con la frente en alto: "De mi parte no faltó claridad ni hubo oportunismo. Si no, hubiera hecho lo que hicieron todos los demás: ¡callarse!". Pobre Camacho, reflexionan los trapenses, todo su infortunio surge por ser tan hablador e ignorar la sentencia vieja y sabia: "El silencio es el dios de los dichosos"... EDUCADOS EN LA escuela de la derrota (Rodríguez Reyna, dixit) los trapenses miran con pesimismo y amargura el destino de la UNAM. No puede ser de otra manera porque se ha extraviado totalmente el rumbo y en aras de la reconciliación se hacen cada vez mayores concesiones a la intransigencia y al chantaje. Es una falacia -y todos lo saben- pretender una Universidad de masas, cuando necesariamente ésta debe ser selectiva y rigurosa en sus criterios académicos y no refugio de quienes -como diría Carlos Díaz Dufoo Jr.- pierden la razón cuando necesitan pensar, de quienes con sus actitudes reivindican el exabrupto franquista: ¡Muera la inteligencia!... TODO EL PODER no es una frase de campaña sino el título de la recién estrenada película de Fernando Sariñana donde Cecilia Suárez vuelve a exhibir belleza y talento suficientes para habitar el corazón del amanuense... La cinta ofrece una visión terrible y divertida de la ciudad de México, ésta que abandonó Cuauhtémoc después de conquistarla con grandes promesas y unas cuantas sonrisas, porque después de todo, y aquí volvemos a Dufoo: "En el mundo de las palabras, ¡qué fácil es moverse! ¡Qué agradable compás! El que uno quiere, el que se elige, aun el que se inventa. Además, en un plano verbal todo es posible"... Pero en fin, la película no es sino el reflejo irónico de una realidad agobiante en la cual imperan la violencia, la inseguridad, la corrupción policiaca, el amarillismo de los medios... "¿Cómo veremos Todo el poder en el futuro cercano?", les pregunta el infatigable reportero Gustavo Moheno al director y a la actriz... "Esperanzadoramente hablando -dice Cecilia-, ojalá que podamos verla como una cinta que trata un tema pasado de moda, erradicado, algo de lo que nos podamos reír... ¡Pero lo dudo!, como canta José José" ...Por su parte, Sariñana responde: "Yo espero que sea vista como un documento antropológico de finales de siglo... Ojalá en ese futuro ya no asalten a nadie y puedas salir encuerado a la calle y no pase absolutamente nada" (sobre todo porque el despojo sería imposible, advierte la púdica hermandad)... TODO UN SHOW Andrés Manuel López Obrador, a quien recuerdan en Televisa como uno de los visitantes distinguidos de Emilio El Tigre Azcárraga, el cual era capaz de interrumpir sesiones de trabajo para atenderlo en privado... No sabe de literatura, es cierto, pero indudablemente es carismático y gracioso, como demostraron las carcajadas provocadas por sus intervenciones entre los asistentes a su debate con Jesús Silva Herzog -otro con vocación de payaso- y Santiago Creel Miranda, con quienes comparte el deseo de gobernar esta ciudad cuyo futuro es cada vez más desalentador... Andrés Manuel, por cierto, coincide con sus oponentes en algunos aspectos. Con Silva Herzog comparte su pasado priista y con Creel Miranda la admiración de Guadalupe Loaeza, quien se deshace en elogios para ambos... UN DARDO ATRAVIESA el corazón de los santos varones, y no porque Jorge Ortiz de Pinedo extienda su procacidad al Teatro Blanquita o Fito Páez haya sido condenado al espacio maldito del Hard Rock Live, sino porque una buena muchacha italiana llamada Lisa Gritti transita el camino equivocado y eso lo ha conducido a grandes decepciones y enormes desfalcos. A sus 20 años -escribe José Luis Coll en Interviú- "Lisa jamás ha sentido el placer sexual... Es virgen de sensación (gracias a Dios, acota la pudibunda cofradía)... No sabe lo que es cerrar los ojos y arañar, respirar fuerte, tragar saliva y hacer una lazada con su cuerpo"... No sabe de eso porque seguramente tiene vocación de monja y su reino no es de este mundo, imaginan los castos trapenses... COMO UN CHIHUAHUEÑO ante un bulldog, el pequeñín Gustavo Adolfo Infante quiso golpear en Radio Fórmula al inmenso (por su obesidad y estatura, no por otra cosa) René Franco. Afortunadamente las cosas no pasaron a mayores y René pudo abandonar las instalaciones de esa radiodifusora después de escuchar con paciencia franciscana los improperios del conductor de Ultima palabra, quien por lo visto no mide el peligro... QUERIDOS CINCO LECTORES, mientras se prepara para su cita con Ana Belén y Víctor Manuel El Santo Oficio los colma de bendiciones... Que el Señor esté con ustedes. Amén

José Luis Martínez S.es periodista.

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